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Ejemplos de oraciones con la palabra árbol

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra árbol en el contexto de una oración.

Término árbol: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "árbol" aquí tienes una selección de 91 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra árbol para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • El árbol atrae el rayo.
  • Allí no hay ni un árbol.
  • Ni una casa, ni un árbol.
  • El arbol de la ciencia Author.
  • No, ese árbol no debe ir aquí.
  • El odio al árbol y el odio a la luz.
  • Mira, mira, qué esperpento de árbol.
  • El árbol de la ciencia no se dice cómo era.
  • El árbol no sintió nada en sus inmensas ramas.
  • A un árbol la salud ha de entrarle por las raíces.
  • El árbol de la ciencia y el árbol de la vida 183 IV.
  • Fué como una pedrada en un árbol cargado de pájaros.
  • ¿No comprende usted que colocar un árbol aquí es un absurdo?
  • Le vendí hasta la lámina en que tenía el árbol genealógico.
  • A un lado el árbol de la ciencia, al otro el árbol de la vida.
  • Fueron pasando de árbol a árbol, hasta llegar cerca del cementerio.
  • Dio media vuelta, y disimulando cuanto pudo, se recostó en un árbol.
  • Al fogonazo, vió a Martín en el tronco del árbol y volvió a disparar.
  • ¿Y quién ha de decir que las chambras y enaguas han salido de un árbol?
  • Luego oyó un beso, y poco después las ramas de un árbol que se movían.
  • ¿Y cuál es preguntó Jacinta deseosa de instruirse el árbol de las chufas?
  • Y eso que tanto tono sabes darte con tu higiene, y tu vida de árbol secular.
  • El vértice de la sombra caía en aquel momento al pie de un árbol de argán.
  • El espectador indiferente, como yo, ve a la hiena, a la araña y al árbol, y se los explica.
  • Este árbol, el argán, tiene un fruto parecido a la aceituna, aunque más redondo y amarillo.
  • El árbol de la vida era inmenso, frondoso, y, según algunos santos padres, daba la inmortalidad.
  • Venid a cogernos gritó Martín, y vió que uno le apuntaba en el monte, desde cerca de un árbol.
  • Creían, sin duda, que allí estaban refugiados Martín y Bautista y se fueron acercando al árbol.
  • El carpintero no comprende que colocar un árbol allí es un absurdo, pero lo coloca en otra parte.
  • Luego, cuatro de ellos, dirigidos por Luschía, dispararon al árbol de dónde había salido el tiro.
  • La cornisa en donde estábamos se continuaba siempre con aquel tronco de árbol carcomido en el borde.
  • El tronco de árbol del borde de la cornisa indicaba que en otro tiempo había andado por allí gente.
  • Asimismo lleva en su árbol el nombre de Trujillo, la mujer de Zalamero, subsecretario de Gobernación.
  • Comed del árbol de la vida, sed bestias, sed cerdos, sed egoístas, revolcaos por el suelo alegremente.
  • Respecto a usted, señora, si vuelve usted a chillar, la voy a atar a un árbol y a dejarla en la carretera.
  • Era como si tratándose de un árbol, empezara a echar flores, y más flores, gastando en esto toda la savia.
  • Ni un boscaje, ni un árbol, sólo viñedos y viñedos se divisaban en toda la extensión abarcada por la vista.
  • El extranjero, la señorita y Martín se guarecieron cada uno detrás de un árbol y se repartieron los cartuchos.
  • Pero no comáis del árbol de la ciencia, porque ese fruto agrio os dará una tendencia a mejorar que os destruirá.
  • Andrés podía estudiar en Alcolea todas aquellas manifestaciones del árbol de la vida, y de la vida áspera manchega.
  • Debajo del árbol, en la tierra y sobre la hierba húmeda, se veían algunas gotas de sangre, pero Martín había huído.
  • Se desprendió de la humanidad, cayó del gran árbol la hoja completamente seca, sólo sostenida por fibra imperceptible.
  • Iba por la calle sin ver a nadie, tropezando con los transeúntes, y a poco se estrella contra un árbol del paseo de Luchana.
  • Después dio la vuelta para allá y volvió a pasar entre vosotras sin que la vierais, hasta llegar mismamente a aquel árbol.
  • Llegamos cerca del cenador, y al pasar una enramada prendióseme en un árbol la guarnición del cuello y desgarróse un poco.
  • Era una cañada entre dos lomas bajas coronadas de arbustos y con algunos ejemplares muy lucidos del árbol que le daba nombre.
  • Pero cuidado con el fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal, porque el día que tú comas su fruto morirás de muerte.
  • Tras de esto, se vió bajar un hombre por el tronco de un árbol, se vió que cruzaba la huerta, montaba sobre la tapia y desaparecía.
  • Tú habrás leído que en el centro del paraíso había dos árboles, el árbol de la vida y el árbol de la ciencia del bien y del mal.
  • El hombre justiciero le pega un tiro a la hiena, aplasta con la bota a la araña y se sienta a la sombra del árbol, y cree que hace bien.
  • Habrá que creer que el árbol de la ciencia es como el clásico manzanillo, que mata a quien se acoge a su sombra dijo Andrés burlonamente.
  • Ana envidiaba en tales horas aquella existencia de árbol inteligente, y se apoyaba y casi recostaba en Frígilis como en una encina venerable.
  • La mente más segura no es capaz de seguir en su laberíntico enredo las direcciones de los vástagos de este colosal árbol de linajes matritenses.
  • La fila de troncos de árbol que había en el camino indicaba que por allí se habían hecho desembarcos de armas o de contrabando en otras épocas.
  • III EL ÁRBOL DE LA CIENCIA Y EL ÁRBOL DE LA VIDA YA la ciencia para vosotros dijo Iturrioz no es una institución con un fin humano, ya es algo más.
  • En pie, delante de ellos, la señora María la Sabia, extendiendo el dedo negro y nudoso cual seca rama de árbol, los consultaba con ademán reflexivo.
  • Unos pasos más adentro, en su borde, había un tronco de árbol, lo que me dió la impresión de que esta cornisa era un camino que llevaba a alguna parte.
  • La nariz larga, recta, sin corrección ni dignidad, también era sobrada de carne hacia el extremo y se inclinaba como árbol bajo el peso de excesivo fruto.
  • Nada alegra más que un rayo de sol, sobre todo si da sobre la verdura del follaje de un árbol, y el rayo de sol no está ni alegre ni triste, y quién sabe.
  • Los dos mayores, abandonando á Pascualet, que se refugiaba lloriqueante detrás de un árbol, agarraban piedras y entablábase una batalla en medio del camino.
  • El se encontró con esos dos árboles bíblicos de que usted hablaba antes y fué apartando las ramas del árbol de la vida que ahogaban al árbol de la ciencia.
  • Dejamos el bote atado a un árbol de la orilla, y escondiéndonos entre las peñas con grandes precauciones, subimos el cerro, hasta llegar al castillo arruinado.
  • Dos tiros al aire, y lo mismo que se desbandan los pájaros posados en un árbol cuando dais debajo de él dos palmadas, así se desbandó la asamblea de la República.
  • Supón, en el ejemplo de antes, que la hiena, en vez de ser muerta por el hombre, mata al hombre, que el árbol cae sobre él y le aplasta, que la araña le hace una picadura venenosa.
  • La hiena que monda los huesos de un cadáver, la araña que sorbe una mosca, no hace más ni menos que el árbol bondadoso llevándose de la tierra el agua y las sales necesarias para su vida.
  • La fe que llenaba su alma, aquella pasión nacida en la inocencia y que se desarrolló en una noche como árbol milagroso que surge de la tierra cargado de fruto, le removía y le transfiguraba.
  • Si la vida fuera tan fuerte que le arrastrara a uno, el pensar sería una maravilla, algo como para el caminante detenerse y sentarse a la sombra de un árbol, algo como penetrar en un oasis de paz.
  • En otros, una semilla maravillosa que plantada se convertía en poco tiempo en un árbol, de tal naturaleza, que daba madera para diez o doce fragatas y otros tantos bergantines, y todavía sobraba.
  • Le dominaba por completo su mujer, fanática ardentísima, que aborrecía a los liberales porque allá en la otra guerra, los cristinos habían ahorcado de un árbol a su padre sin darle tiempo para confesar.
  • Kant pide por misericordia que esa gruesa rama del árbol de la vida, que se llama libertad, responsabilidad, derecho, descanse junto a las ramas del árbol de la ciencia para dar perspectivas a la mirada del hombre.
  • Temblaba como la hoja en el árbol, y al través de sus crispados nervios corría a cada instante el escalofrío de la muerte chiquita, no por miedo razonado y consciente, sino por cierto pavor indefinible y sagrado.
  • ¿Has visto por ahí, en el Prado y Recoletos, a un tío muy feo que lleva una cesta y en ella, puestos en cañas, formando como un gran árbol, multitud de molinillos de papel dorado y plateado y de todos los colores.
  • Cuando pensaba así, oyó el Magistral a su espalda, detrás del árbol en que se apoyaba, al otro lado del seto, una voz de niño que recitaba con canturia de escuela Veritas in re est res ipsa, veritas in intellectu.
  • El entusiasmo de la juventud, el ansia de vivir, manifestábanse en él con extraordinaria fuerza, como frutos tardíos del árbol de su vida, que había pasado invierno tras invierno sin conocer hasta ahora la primavera.
  • Nelet era un retoño digno de tal árbol, pues en el rostro pecoso, mofletudo y de tirante piel que mostraba la tía Quica bajo su pañuelo de hierbas notábase la misma brutalidad jocosa y resuelta de su rústico vástago.
  • Uno representaba varios perros lanzándose sobre un oso, el otro una lucha entre un león y un búfalo y el tercero unos indios atacando con lanzas a un tigre que les esperaba en la rama de un árbol como si fuera un jilguero.
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  • Había sabido más adelante que aquel hombre, que en una carta que ella rasgó la juraba ahorcarse de un árbol histórico de los jardines del Generalife junto a las fuentes de eterna poesía y voluptuosa frescura, aquel pobre Mr.
  • El bueno de Platón, encontrando al fin el descanso de su vida vagabunda, se había sentado en una piedra del camino, a la sombra de frondoso árbol cargado de fruto (valga la figura) sin que nadie le disputase el hartarse de ella.
  • Mas, ¿quién es el guapo que se atreve a formar estadística de las ramas de tan dilatado y laberíntico árbol, que más bien parece enredadera, cuyos vástagos se cruzan, suben, bajan y se pierden en los huecos de un follaje densísimo?
  • Con el propósito firme de subirme a él cuando el casco acabara de hundirse, miré aquel árbol orgulloso en que flotaban trozos de cabos y harapos de velas, y que resistía, coloso desgreñado por la desesperación, pidiendo al cielo misericordia.
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  • Y por todas partes, sobre las albardillas, en los rincones de los patios, cabe a misteriosas ventanas, surgiendo de la oleada de casuchas que se alza, se deprime, ondula entre el ábside de los Irlandeses y el Seminario lejano, destaca la apacible copa de un árbol.
  • En las grandes tempestades el barco necesita achicarse, de alta encina quiere convertirse en humilde hierba, y como sus mástiles no pueden plegarse cual las ramas de un árbol, se ve en la dolorosa precisión de amputarlos, quedándose sin miembros por salvar la vida.
  • Pero aun en este mismo existía diferencia notable, pues Julián distinguía claramente que se habían animado los emblemas de piedra, y el pino era un árbol verde en cuya copa gemía el viento, y los dos lobos rapantes movían las cabezas exhalando aullidos lúgubres.
  • A veces los telones y bastidores se hacían los remolones o precipitaban su caída, y en una ocasión, el buen Diego Marsilla, atado a un árbol codo con codo se encontró de repente en el camarín de doña Isabel de Segura, con lo que el drama se hizo inverosímil a todas luces.
  • Tosco, de piedra común, tan mal labrado que a primera vista parecía monumento románico, por más que en realidad sólo contaba un siglo de fecha, siendo obra de algún cantero con pujos de escultor, el crucero, en tal sitio y a tal hora, y bajo el dosel natural del magnífico árbol, era poético y hermoso.
  • Spanish START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK EL ARBOL DE LA CIENCIA Produced by Carlos Colón, Roberto Marabini and the Online Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This book was produced from images made available by the HathiTrust Digital Library.) PÍO BAROJA LA RAZA EL ÁRBOL DE LA CIENCIA NOVELA Illustration RAFAEL CARO RAGGIO.
  • Todo era allí nobleza, o sea naranjos, los árboles de hoja perenne y brillante, de flores olorosísimas y de frutas de oro, árbol ilustre que ha sido una de las más socorridas muletillas de los poetas, y que en la región valenciana está por los suelos, quiero decir, que hay tantos, que hasta los poetas los miran ya como si fueran cardos borriqueros.
  • Había entrado dos ó tres veces en su vida en casa de Copa, y los domingos, si tenía algunas horas libres, en vez de estarse en la plaza de Alboraya puesto en cuclillas como los demás, viendo á los mozos guapos jugar á la pelota, íbase al campo, vagando sin rumbo por la enmarañada red de sendas, y si encontraba algún árbol cargado de pájaros, allí se quedaba embobado por el revoloteo y los chillidos de estos bohemios de la huerta.
  • Reparaba las siluetas de árboles, gallinas, patos, cerdos, y se fijaba en las líneas que pedían el lápiz, veía más matices en los colores, descubría grupos artísticos, combinaciones de composición sabia y armónica, y, en suma, se le revelaba la naturaleza como poeta y pintor en todo lo que veía y oía, en la respuesta aguda de una aldeana o de un zafio gañán, en los episodios de la vida del corral, en los grupos de las nubes, en la melancolía de una mula cansada y cubierta de polvo, en la sombra de un árbol, en los reflejos de un charco, y sobre todo en el ritmo recóndito de los fenómenos, divisibles a lo infinito, sucediéndose, coincidiendo, formando la trama dramática del tiempo con una armonía superior a nuestras facultades perceptivas, que más se adivina que de ella se da testimonio.