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Ejemplos de oraciones con la palabra ardía

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra ardía en el contexto de una oración.

Término ardía: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "ardía" aquí tienes una selección de 20 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra ardía para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Ardía el mundo.
  • Su cabeza ardía.
  • Toda ella ardía de golpe.
  • Constantemente estaba febril, mi cabeza ardía.
  • Ardía por doña Berenguela de Robledo, que así se llamaba.
  • Que por la poca caridad que en el pueblo había, la cruz ardía.
  • El cielo ardía implacable, sin una nube, como una cúpula roja.
  • Ya ardía el techo de su cuarto, arrojando sobre la cama un ramillete de chispas.
  • De todo tenía la culpa el amo de la tierra, aquel don Salvador, que de seguro ardía en los infiernos.
  • Al ver que ardía nuestro navío, se nos redobló la rabia y cargamos de nuevo la andanada, y otra, y otra.
  • Que el estómago era una máquina parada, y el cerebro un horno en que ardía todo lo que ella era por dentro.
  • Además, tal vez les interesaba ver cómo ardía la miseria que diez años de abandono habían amontonado sobre los campos de Barret.
  • La llama vivísima que en su pecho ardía no le inspiraba la sumisión pasiva, sino actividades iniciadoras que debían desarrollarse en la libertad.
  • La cocinera enviada de Santiago empezó a malhumorarse, quejándose de que no entendía la cocina, de que la leña no ardía bien, del humo, de todo.
  • La doncella ardía de curiosidad, aventuraba algunos pasos de puntillas hacia la glorieta, esquivando tropezar con las hojas secas para no hacer ruido.
  • ardía aquello, pero sin faltar a las reglas del buen tono vetustense, decía el Marqués al Barón, que estaba ya como un tomate y cada vez más cerca de la jamona.
  • Atravesando la vega en las horas de más sol, cuando ardía la atmósfera y moscas y abejorros zumbaban pesadamente, sentíase una impresión de bienestar ante esta barraca limpia y fresca.
  • Su pensamiento quería elevarse, volar al cielo, pero el calor, de unos 30 grados, que en Vetusta es mucho, le derretía las alas al pensamiento y caía en la tierra, que ardía, en concepto de Ana.
  • Mas adelantaba muy poco en el arreglo de su equipaje, porque a lo mejor se quedaba inmóvil, sentada sobre un baúl, mirando al suelo o a la vela, que ardía con pábilo muy larguilucho y negro, chorreando goterones de grasa.
  • Y desde allí llegaron presto a la espaciosa cocina, alumbrada por la claridad del fuego que ardía en el hogar, consumiendo lo que se llama arcaicamente un mediano monte de leña y no es sino varios gruesos cepos de roble, avivados, de tiempo en tiempo, con rama menuda.