Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra argumento

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra argumento en el contexto de una oración.

Término argumento: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "argumento" aquí tienes una selección de 32 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra argumento para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Foja presentó un argumento de mucha fuerza.
  • Por fin, doña Lupe obtuvo resultado con este argumento.
  • Pero Maximiliano se apresuró a tranquilizarla con otro argumento.
  • Repetía a cada instante el marido, como supremo argumento contra el Magistral.
  • Y el gitano, apuradas sus razones, que no eran pocas, apeló al supremo argumento.
  • En la desesperación de su inevitable derrota, encontró aún la dama otro argumento.
  • Hija mía, ese argumento guárdelo usted para cuando hable con tontas, que conmigo no vale.
  • Soñaba con las calles de Nueva York que nunca había visto y si le sacaban este argumento.
  • Ana soñó en adelante más que nada batallas, una Ilíada, mejor, un Ramayana sin argumento.
  • De los escombros de sus ilusiones deshechas sacó, pues, Jacinta el último argumento, el último.
  • El capitán se encogió de hombros como si el argumento no le convenciera y añadió con indiferencia.
  • Pero Doña Francisca, no convencida con tan endeble argumento, continuó chillando en estos términos.
  • Y hasta nombraba el albéitar a quien había de llamar y tapar los ojos, con todo lo demás del argumento.
  • ¡Esta es la moral positiva! decía el Marquesito muy serio cuando alguien le oponía cualquier argumento.
  • Don Pompeyo se quedó mirando a Orgaz asombrado de su desfachatez, mientras consideraba el argumento de Foja.
  • Sólo en las novelas malas se ven esos hijos de sorpresa que salen cuando hace falta para complicar el argumento.
  • Así hemos encontrado el mundo y así lo dejaremos decía la vieja, convencida de que su argumento no tenía réplica.
  • Incorporose para expresar con mímica más persuasiva un argumento que se le había ocurrido y que creía de gran fuerza.
  • Más hermosa que nunca, sacó de su cabeza un gallardísimo argumento, y se lo soltó a la otra como se suelta una bomba explosiva.
  • Será que quiere darle uno de esos artículos que escribe y en los cuales cuenta el argumento de los dramas para que nos enteremos.
  • Creyó el pobre muchacho que había puesto una pica en Flandes con este argumento, y observó el efecto que en su tía había hecho.
  • Les jugué una partida muy serrana afirmó ella, gozosa de encontrar un argumento contra aquel plan tan contrario a su gusto, pero muy serrana.
  • Pues Bedoya, al que le aducía este argumento en casa de Vegallana, le llamaba aparte, y sin que nadie los viera, subía con él al segundo piso.
  • Don Basilio solía llevar en la boca un palillo de dientes, y tomándolo entre los dedos lo mostraba, accionando con él, como si formara parte del argumento.
  • Barbarita solía ponerse en primera fila para echar los gemelos en redondo y poder contarle a Baldomero algo más que cosas de decoraciones y del argumento de la ópera.
  • Cuando traía entre ceja y ceja un argumento, cuando se esforzaba en demostrar por su a+b teológico racional cualquier artículo de fe, hablaba con calor, con entusiasmo.
  • Ana, a quien explicó su esposo el argumento de la segunda parte del drama, prefirió llevar la impresión de la primera que la tenía encantada, y salió con la Marquesa y Mesía.
  • Pero en caso de que se pudieran hacer aquí esos barcos dije yo con viveza, conociendo la fuerza de mi argumento, los ingleses los harían también, y entonces las proporciones de la lucha serían las mismas.
  • Y después de este curso breve de filosofía rústica, apelaba al segundo argumento, que era sacar de su faja una tagarnina de tabaco negro, con una navaja enorme, y comenzaba á picarla para liar un cigarrillo.
  • Se había acostumbrado de tal modo Jacinta a la idea de hacer suyo a Juanín, de criarle y educarle como hijo, que le lastimaba al sentirlo arrancado de sí por una prueba, por un argumento en que intervenía la aborrecida mujer aquella cuyo nombre quería olvidar.
  • Dejaba los ademanes acompasados, suaves, académicos, y encogía las piernas, se bajaba como un cazador en acecho, para disparar sobre el argumento contrario, daba palmadas rápidas, sin medida sobre el púlpito, se arrugaba su frente, se erizaban las puntas de acero que tenía en los ojos, y la voz se transformaba en trompeta desapacible y algo ronca.
  • Abajo, la plataforma del escenario, donde se representaban los milacres, piezas dramáticas, cándidas y sencillas como sus versos lemosines, cuyo argumento, girando en torno del mismo punto, trata siempre de las querellas feudales entre Centelles y Vilaraguts, de la conversión de los moros de Granada o de alguna treta de los impíos contra el elocuente apóstol, todo sazonado al final con el necesario milagro del santo y el correspondiente sermón en endecasílabos.