Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "asco" aquí tienes una selección de 49 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra asco para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Era asco.
- Daba asco.
- ¡qué asco!
- ¡puf! ¡qué asco!
- Era, sobre todo, asco.
- Lo tomo hasta con asco.
- A unos les daba miedo, a otros asco.
- ¡Qué asco! Buen pechugón se ha dado.
- Mas a mí no me pone asco el sabor dello.
- ¡Ay, qué asco! Me ha dejado la boca perdida.
- Un sentimiento de asco le hizo ponerse en pie.
- Le daban asco ellas, su tertulia y sus teatros.
- Comenzó a escupir y hacer gestos de asco y de dolor.
- ¡qué asco! exclamó Jacinta escupiendo una salivita.
- ¡Qué asco! No eran celos, ¿cómo habían de ser celos?
- Ana sintió asco, vergüenza y corrió a buscar la puerta.
- Me daba tanto asco como si me lo hubiera encontrado en la sopa.
- Después un dejo de remordimiento mezclado de asco de sí mismo.
- Tuvo asco de aquella imagen y de las ideas que la habían traído.
- ¡Y está ese portal que da asco mirarlo! Coja usted la escoba mujer.
- Siempre le costó una terrible brega consigo misma al vencer este asco.
- ¡No faltaba más! ¡qué horror! ¡qué asco! ¡amores con un clérigo!
- El sapo la miraba con una impertinencia que le daba asco y un pavor tonto.
- Que aquí se discurre y se piensa, pero cojo un periódico español y me da asco.
- Me ha dicho que le dan asco los denunciadores, y que por eso sólo nos debemos ir.
- Más asco le daba barrer las inmundicias que dejaban allí aquellos osos de la cueva.
- Olmedo no podía aguantar más la horrible desazón, el asco y el vértigo que sentía.
- Aquella noche el Magistral no quiso complacer a su madre bajando a la trastienda, le daba asco.
- Le entró mucho asco y puso a la chiquilla como hoja de perejil, llamándola puerca y descuidada.
- ¡Qué asco le darían! Y dentro del cerebro, como martillazos, oía aquellos gritos de don Santos.
- El regente mandó traer más leche, y dijo que la de las moscas se la bebería él, pues no tenía asco de nada.
- ¡Vaya un asco! ¡Como si aquel estudiante honorario hubiese asistido al curso de anatomía media docena de veces.
- Don Álvaro en el seno de la confianza hablaba con desprecio de Visitación y hacía gestos mal disimulados de asco.
- Me siento capaz de leer a Maudsley y a Luys, con todas sus figuras de sesos y demás interioridades, sin asco ni miedo.
- La idea del infierno se desvanecía, como mueren las vibraciones de una placa, lejos ya de las sensaciones de asco y terror.
- ¡Decir que es guapa esa tarasca, mamarracho, más fea que el no comer! Mírela usted allí, mírela allí con esa cara que da asco.
- Y comprende que ese aldabón me inspire miedo, explícate la razón que tengo para tenerle el mismo asco que si fuera de hierro líquido.
- Quita, quita, ¡qué asco! Pues chica, no pienses en salir de Madrid agregó la tarasca cogiéndola por un brazo, atrayéndola a sí y sentándola sobre sus rodillas.
- Cuando despertó se sintió anegada en sudor frío y tuvo asco de su propio cuerpo y aprensión de que su lecho olía como el fétido humor de los hisopos de la pesadilla.
- A doña Lupe (no lo podía remediar) le daba asco el modo de comer de su sobrino, considerando que más le valía saber menos de cosas teológicas y un poquito más de arte de urbanidad.
- Visita, por economía, y porque le daban asco el pastelero y el confitero, fabricaba por su cuenta, y bajo su dirección, los hojaldres, los almíbares, todo lo que podía hacerse en su cocina.
- El remordimiento de su infidelidad al amigo del alma, al hermano mayor, a don Fermín era punzante, era el que traía aquel asco de sí misma, el tormento incomparable de tener que despreciarse.
- ¡Lo había visto ella! Unos pobrecitos animales con la cresta despedazada, y encima, sujeto con trapos un muñón de carne cruda, sanguinolenta ¡qué asco! Aquel Herodes era el Pílades de su marido.
- La habla ética, la barba grande, que nunca se la cortaba por no gastar, y él decía que era tanto el asco que le daba ver la mano del barbero por su cara, que antes se dejaría matar que tal permitiese.
- De rama a rama, de tronco a tronco, en todas direcciones subían y bajaban hilos de araña que se le metían por ojos y boca al ex regente, que escupía y se sacudía las telas sutilísimas con asco y rabia.
- Fermín, por respeto y por asco obedecía, y cuando el estrépito era horrísono, tapaba los oídos y procuraba enfrascarse en el trabajo hasta olvidar lo que pasaba detrás de aquellas tablas, en la taberna.
- Y luego, ¡qué asco le producían los imbéciles que en aquellos salones al aire libre bailaban como monigotes, sin advertir que el gentío se divertía con sus saltos! En uno de aquellos pabellones estaría su hermano Rafael.
- Sus hermanas le oían cantar paseando por las habitaciones, y ¡caso raro! él, tan despreocupado en materias de adorno, enfadóse dos veces porque le planchaban mal las camisas, y pidió seriamente a la mamá que le comprase una corbata, pues la que llevaba era un asco, de deshilachada y mugrienta.
- Pero apenas comenzó la parte brutal del espectáculo y cayeron pesadamente como sacos de arena los infelices peleles forrados de amarillo, mientras el caballo escapaba, pisándose en su marcha los pingajos sangrientos como enormes chorizos, las jóvenes volvieron la cabeza con un gesto de asco y no quisieron mirar al redondel.