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Ejemplos de oraciones con la palabra asomó

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra asomó en el contexto de una oración.

Término asomó: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "asomó" aquí tienes una selección de 39 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra asomó para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Y asomó la cabeza.
  • Se asomó al balcón.
  • Se asomó al balcón.
  • Martín se asomó a la ventana.
  • Contestó ella sin asomo de ironía.
  • Abrió una ventana y se asomó a ella.
  • Subo la escalera y me asomo al balcón.
  • Si no hay en esto el menor asomo de mérito.
  • Don Víctor asomó la cabeza por la ventanilla.
  • El señor Carraspique asomó las narices por una puerta.
  • En los labios del Magistral asomó una sonrisa de amargura.
  • Ballester se asomó a la puerta entornada para ver a la pareja.
  • El gato, un gato negro con los ojos dorados, se asomó al patio.
  • Asomó la cabeza y viendo que no había vigilancia saltó encima.
  • Jamás asomó entre ellos el punzante deseo, la audacia de la carne.
  • Como se trata de una cosa inocente, no hay engaño ni asomo de disimulo.
  • Aquel día, una porción de gente de la frontera francesa se asomó a Añoa.
  • Al detenerse el coche, el molinero se asomó a ver quién venía, y exclamó.
  • Una lágrima asomó a sus ojos, que eran garzos, y corrió hasta mojar la sábana.
  • Un asomo de cordura iniciábase en aquella mujer dominada por la vanidad y la soberbia.
  • A la rubia, un bamboleo de cabellos y un asomo de vedijas por el manto y la toca extremado.
  • El Magistral muy temprano, en cuanto fue de día, se asomó al balcón a consultar las nubes.
  • Don Pedro, como nunca huraño, no se tomaba el trabajo de intentar un asomo de conversación.
  • Una tenue claridad, más lívida y opaca que la de la luna, asomó por detrás de la montaña.
  • En el balcón que había sobre la puerta, entre las rejas asomó la cabeza de un perro de lanas negro y sucio.
  • Me asomo al balcón, y ¡cataplum! allí está en la esquina mi hombre, con una cara tan desmayada, que da risa.
  • Por una reja de la sacristía que da al patio, asomó la cara del sacristán, y poco después la de Don León Pintado.
  • Iv Guillermina dio dos golpecitos en la puerta, y abriéndola un poco, asomó por ella su cara sonrosada y sus ojos vivos.
  • Tras la inocencia infantil asomó la precocidad de la vida aventurera, las lecciones infames aprendidas sobre el barro de las calles.
  • Al incorporarse asomó la cabeza por entre el cáñamo y vió en una revuelta del camino á un vejete que caminaba lentamente, envuelto en una capa.
  • En aquel punto asomó por la puerta un rostro que a Julián se le antojó siniestro, y acaso pensó otro tanto el marqués, pues preguntó impaciente.
  • Se asomó a ver quiénes eran los jinetes y reconoció a don Álvaro y a Paco que pasaron al galope de dos hermosos caballos blancos, de pura raza española.
  • Se asomó al portal próximo y una vieja, con la tez curtida y negra por el sol, le dió la llave, un pedazo de hierro que parecía un arma de combate prehistórica.
  • Don José se asomó a la puerta, echando a la pareja una mirada de maestro de escuela que inspecciona el aula en que estudian sus alumnos, y vuelta a pasearse sin hacer caso de nada.
  • Después se asomó al balcón, y vio cómo pusieron la caja en el carro, y cómo se puso en marcha este sin más acompañamiento que el de un triste simón en que iban Juan Antonio y dos vecinos.
  • No se acordaba la Regenta ahora de aquello del hermano mayor del alma, ni de la leña que ella, sin mala intención, sin asomo de coquetería, había arrojado al fuego de que ahora se avergonzaba.
  • Si se burlaba de él, etc., Ana, separándose del roce de aquel brazo que la abrasaba, con un mohín de niña, pero sin asomo de coquetería, arisca, como un animal débil y montaraz herido, se quejó.
  • Pero en su interior ¡cuántos tormentos! Si alguna amiga las saludaba desde su carruaje con expresión cariñosa, las tres creían adivinar cierto asomo de lástima, y enrojecían bajo la capa de blanquete que cubría sus mejillas.
  • Y así seguía desbarrando su imaginación, pero viendo siempre en las atropelladas escenas de su ensueño al nieto del tío Tomba, con sus ojos azules y su cara de muchacha cubierta por un vello rubio, que era el primer asomo de la edad viril.