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Ejemplos de oraciones con la palabra asustada

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra asustada en el contexto de una oración.

Término asustada: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "asustada" aquí tienes una selección de 40 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra asustada para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Nació asustada.
  • Estando asustada ella.
  • Y retrocedió asustada.
  • La pobre está asustada.
  • Parece que viene asustada.
  • Preguntaba asustada la Marquesa.
  • Estaba asustada de su propia obra.
  • Dijo Ana sorprendida y algo asustada.
  • ¡No faltaba más! exclamó la Regenta asustada.
  • Sigue asustada de ser tu mujer y ama de su casa.
  • Acuéstate y descansa le propuso su mujer compadecida y asustada.
  • El pelo rubio, de fuego, y la expresión entre asustada y salvaje.
  • Entonces apretó un poco la mano de Anita que la retiró asustada.
  • Que si le había pasado algo al señorito, que la señora estaba asustada.
  • Parece que está usted como asustada dijo Nicolás con fría sonrisa clerical.
  • Y asustada de su desfachatez pensó todo el día en la aventura, sin vergüenza.
  • En eso estaba Ana también, asustada todavía con los recuerdos de sus aprensiones.
  • La cual, como es tan inocente, tan medrosica, abandona a la sal y huye toda asustada.
  • Esta no repitió Jacinta, asustada de ver a su enemiga tan distinta de como ella se la figuraba.
  • No le diría a usted nada de particular indicó la santa muy asustada, quitando gravedad al asunto.
  • En cuanto don Víctor cerró de un golpe la puerta de la escalera, Ana entró asustada en el comedor.
  • Miró a su marido, algo asustada, pero Quintanar estrechaba la mano de don Álvaro con cariñosa efusión.
  • ¡Pillos! ¡pillos! La gente menuda, asustada por el ceño del padre y los gritos de la madre, no se atrevía á comer.
  • Dijo asustada doña Lupe, viéndole apoyar las manos en el sofá y doblar luego la cabeza hasta tocar con ella la gutapercha.
  • Pero la salvaje africana se daba de cabezadas, asustada, contra el techo de lienzo de su jaula chata y la dejó tranquilizarse.
  • Al llegar el invierno, aparecía siempre en la plaza algún aragonés viejo llevando a la zaga un muchacho, como bestezuela asustada.
  • La criatura, sorprendida y asustada por el brusco movimiento, interrumpida en su diversión, rompió en llanto desconsolado y repentino.
  • Al sentir el mugido de la respiración de la capital en sus senos centrales, volviose asustada a su pacífica y silenciosa calle de Tabernillas.
  • Un poco asustada, la nena besó también a su madre, sin efusión de cariño, y como besan a cualquier persona los chicos obedientes, cuando se lo manda la maestra.
  • Asustada en el primer momento por las ondulaciones violentas de la muchedumbre que llegaban hasta ella, no sabía si huir u obedecer a su curiosidad, que la retenía inmóvil.
  • Y así pasaban los días, asustada Ana de que tan poco después de la caída fuese ella capaz de recibir a un hombre en su alcoba, ella, que tantos años había sabido luchar antes de caer.
  • Porque la idea de que se pudiera ir, dejándola sola, era como la muerte, y la de que se acercaba y la cogía en brazos con apasionado atrevimiento, también la ponía temblorosa y asustada.
  • Acudió a él su amante esposa, muy asustada de verle así y de oír los ayes lastimeros que de sus labios se escapaban, junto con una expresión fea que se perdona fácilmente a los hombres que padecen.
  • Y obsesionada por estos recuerdos, doña Manuela permanecía inmóvil en la esquina, como asustada por el gentío, sin fijarse en las miradas poco respetuosas que alguno que otro transeúnte le dirigía.
  • Y de repente, como asustada, por aprensión, sin el menor motivo, tendió el vuelo recto y rápido al principio, ondulante y pausado después y se perdió en la atmósfera que el sol oblicuo teñía de púrpura.
  • Y sobre todo aquel demonio de Obispo abrumándole con su humildad, recordándole nada más que con su presencia de liebre asustada toda una historia de santidad, de grandeza espiritual enfrente de la historia suya, la de don Fermín.
  • Al mismo tiempo que por una puerta de escape entraba Petra, su doncella, asustada, casi desnuda, se abrió la colgadura granate y apareció el cuadro disolvente, el hombre de la bata escocesa y el gorro verde, con una palmatoria en la mano.
  • Era Amparito, que acometía con su vocecita de seda una romanza de Tosti, coreada por el estallido de los cohetes y los berridos burlones de la pillería, a quien le hacían gracia los lamentos musicales, verdaderos chillidos de ratita asustada.
  • Si Ana, asustada, otra vez buscaba amparo en los ojos del Magistral, huyendo de los otros, no encontraba más que el telón de carne blanca que los cubría, aquellos párpados insignificantes, que ni discreción expresaban siquiera, al caer con la casta oportunidad de ordenanza.
  • En el otro extremo, en la barquilla opuesta, que se había enganchado en un puntal de una pared, restos del andamiaje de una obra reciente, ostentaba los llamativos colores de su falda y su exuberante persona Obdulia Fandiño agarrada a la nave como un náufrago del aire, muy de veras asustada, y coqueta y aparatosa en medio del susto y de lo que ella creía peligro.