Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra atenciones

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra atenciones en el contexto de una oración.

Término atenciones: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "atenciones" aquí tienes una selección de 13 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra atenciones para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Ya ve usted, hay tantas atenciones.
  • Pero solicitud, atenciones no le faltarían al enfermo.
  • Consideraba que la sociedad le debía atenciones que le negaba.
  • En cambio, los hijos del doctor Pajares gozaron una niñez rodeada de atenciones.
  • Acosábalo con atenciones, y hasta había logrado hacerle tragar una copa de coñac.
  • Guardaba a los vecinos muchas atenciones, menos a los de las guardillas, a quienes odiaba.
  • Acicalábase como una niña, guardando con su cuerpo atenciones que no había tenido en su juventud.
  • La superiora, Bautista y el demandadero, no merecieron las mismas atenciones y quedaron en el cuartelillo.
  • Sí, de padre dulce, indulgente y deseoso de cuidados y atenciones! ¡Matarla! eso se decía pronto ¡pero matarla!
  • Según les oí decir, los méritos de Churruca como sabio y como marino eran tantos, que el mismo Napoleón le hizo un precioso regalo y le colmó de atenciones.
  • Teníala casi siempre consigo y derramaba sobre ella mil atenciones y miramientos, sin que nadie, ni aun la propia madre de Jacinta, pudiera sospechar que la criaba para nuera.
  • Lo que inquietaba algo a Juanito, en medio de su felicidad, eran las atenciones que con él tenía su mamá, las miradas cariñosas, los ¡hijo mío! dichos en un tono halagador, con la suavidad mimosa de una caricia.
  • Junto a este hermoso ejemplar de la burguesía próximo a la decadencia, Andresito Cuadros, el hijo del dueño de Las Tres Rosas, aparecía empequeñecido y aplastado, con la delgadez amarillenta de un crecimiento rápido y ese aire aviejado de todos los hijos únicos, a quienes las atenciones exageradas de sus padres no dejan robustecerse.