Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "atrevía" aquí tienes una selección de 81 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra atrevía para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- No, no se atrevía.
- Pero no se atrevía.
- ¿Que no se atrevía?
- No me atrevía a venir.
- ¡Y se atrevía a decir.
- Pero a llamar no se atrevía.
- Pero no se atrevía a expresarlo.
- No se atrevía a llamarla su hija.
- Don Basilio, no se atrevía a responder.
- Y Bermúdez se atrevía a rectificar también.
- No se atrevía a dar una negativa categórica.
- ¡es nauseabundo! Y nadie se atrevía a negarlo.
- Ninguno de los otros vascos se atrevía, y fui yo.
- Tampoco se atrevía a decírselo así, de repente.
- Robaba descaradamente, y su ama no se atrevía a reprenderla.
- Tampoco se atrevía a pedir claridad y precisión a sus deseos.
- No se atrevía el rapaz ni a volver la cabeza, de puro encantado.
- Pero no se atrevía a mirar para atrás con objeto de cerciorarse.
- Además, Anita no se atrevía a confesar aquello con el Magistral.
- Estaba sintiendo náuseas y no se atrevía a pedir una taza de té.
- De palabra no se atrevía a decir ciertas cosas íntimas, profundas.
- El corazón le saltaba en el pecho y no se atrevía a preguntar a la zancuda.
- Exclamó la otra que en su timidez no se atrevía a contradecir a la Superiora.
- Y aquí se atascó el diálogo, porque la santa no se atrevía a pasar adelante.
- Si alguna vez se atrevía a mirar hacia atrás, a la Virgen, sentía hielo en el alma.
- Ilustración No me atrevía a levantarme y a ver la extensión de roca con que contaba.
- Casi nadie se atrevía a dejar allí una limosna por no ofender la susceptibilidad del enfermo.
- Mas no se atrevía ni a indicarlo, no fuese a malograrse la cristiana resolución del marqués.
- Era el único que en las dos semanas que allí estaban se atrevía á aproximarse á las tierras.
- De vez en cuando se atrevía algún cura a soltar frases de encomio a la habilidad de la guisandera.
- No me atrevía a desplegar los labios en su presencia, y me infundía mucho más respeto que sus padres.
- Si don Álvaro se atrevía a preguntar por ella, don Víctor fingía no oír, o mudaba de conversación.
- Quevedo alargaba el hocico, y hasta se atrevía a decir mu, repitiendo las admirables razones de su amigo.
- No obstante, algo había que no se atrevía a manifestar, por no tener la seguridad de ser bien comprendida.
- Jamás se atrevía a llamarla por el diminutivo, pareciéndole Nucha nombre de perro más bien que de persona.
- XXVI Amortiguada la primera impresión, no se atrevía Julián a interrogar a Nucha sobre lo que había visto.
- Francamente, yo creí que el golpe se había chafado y que Pavía no se atrevía a echar las tropas a la calle.
- Había protestado, había querido marcharse, pero no le dejaron, y él tampoco se atrevía a buscar solo su casa.
- No me atrevía, ni ella lo habría consentido, porque era la persona más honrada y honesta que usted puede imaginar.
- Unas veces me determinaba a rogárselo por Jesucristo, y considerando lo que le pasó con ellos vivo, no me atrevía.
- ¡Pillos! ¡pillos! La gente menuda, asustada por el ceño del padre y los gritos de la madre, no se atrevía á comer.
- Por aquel respeto que profesaba a la carne humana no se atrevía a bañarle el cuerpo, medida bien necesaria en verdad.
- Siempre era de la opinión de ellas, pues aunque pensara de distinta manera, no se atrevía a expresar su disentimiento.
- Los ojos de Nucha se animaron, como si el capellán le hubiese adivinado un sentimiento que no se atrevía a manifestar.
- Se consagró a la caza y perseguía corzos, jabalíes, y hasta con el oso, las pocas veces que se le presentaba, se atrevía.
- No se atrevía a coger con la otra mano las tenazas que la oprimían, y no se libraba de ellas aunque seguía sacudiendo el brazo.
- Él tampoco se atrevía a preguntar a la Regenta lo que tratándose de otra hubiera sido necesariamente parte de su hábil interrogatorio.
- Paco no se atrevía a pisar a su prima nueva, pero la tenía encantada con sus bromas de señorito fino, que vivió y la corrió en Madrid.
- Muerto de sueño, jamás se atrevía, como los compañeros, á dormir en el carro, dejando que las bestias marchasen guiadas por su instinto.
- Cuando un incauto forastero se atrevía a probar fortuna, se le llamaba el príncipe ruso por ironía hasta que salía con las manos en la cabeza.
- Imitaba a quien Perales la había mandado imitar, pero en algunas ocasiones se atrevía a ser original y hacía excelentes papeles de virgen amante.
- Esta era la palabra difícil de pronunciar, ¡chiquillo!, Jacinta no se atrevía, y aunque intentó sustituirla con familia, sucesión, tampoco salía.
- Anita recibía las pocas visitas que don Álvaro se atrevía a hacerle, sin alterarse, tranquila en su presencia, y tranquila después que se marchaba.
- Ana, aunque Álvaro no se atrevía a ser muy explícito en este particular, comprendía lo que su amigo, nuevo hermano, quería decir y aprobaba su prudencia.
- Marcial continuó, a pesar de esto, su guerrera estadística, pero en voz baja, dirigiéndose sólo a mi amo, el cual no se atrevía a expresar su aprobación.
- No se atrevía a preguntar nada acerca de asuntos íntimos, ni a averiguar si la señorita había tenido con su esposo conversación decisiva respecto a Sabel.
- Mas era tan discreta y delicada, que no se atrevía a elogiarle delante de sus amigas, sospechando que todas las demás señoras habían de tener celos de ella.
- Garmendia no se atrevía a mostrarse francamente volteriano, y procedía en la conversación con insidia, por frases sueltas, por observaciones al parecer cándidas.
- No se atrevía a hablar a su mujer de lo ocurrido, y esta, que era la misma prudencia, además de no decir una palabra, mostrábase tan afable y cariñosa como de costumbre.
- Pero no se atrevía a interrumpir la sobremesa, y menos ahora que se entregaban al deleite de encender algún pitillo y murmurar de las personas más señaladas en el país.
- Los consejos que para excitarlo le daba Mesía, allá en el Casino, los tomaba muy en cuenta don Víctor, y siempre se estaba preparando para ponerlos por obra, pero no se atrevía.
- Al Magistral mismo se atrevía la Regenta a hablarle con cierto mimo, con una confianza llena de palabras de sentido nuevo y convenido, con un estilo que podría llamarse humorismo piadoso.
- Pero no se atrevía a andar en la obscuridad y pegada a la cama seguía llorando, tendida así, de bruces, como ahora, acariciando con el rostro la sábana que mojaba con lágrimas también.
- Otros aristócratas disputaban a Vegallana la supremacía en cuestión de nobleza o riqueza, pero ninguno se atrevía a negar que la cocina y la bodega del Marqués eran las primeras de Vetusta.
- ¡A ver quién era el guapo que se atrevía á meterse en aquellas tierras! Y toda la gente de la huerta, hasta las mujeres y los niños, parecían contestar con sus miradas de mutua inteligencia.
- Mal gesto puso Fabiolita, que así se llamaba, pero una seña de su padre la obligó a favorecer a Trifón, aunque se propuso no contestarle, si él se atrevía a hablar, más que con monosílabos.
- Cuatro años hacía que no perdía baile, ni reunión de confianza, ni teatro, ni paseo, y todavía las damas, cada vez que le veían bailando un rigodón (no se atrevía con el wals ni con la polka) repetían.
- Yo no me atrevía a reprocharle su coquetería claramente, pero sí le dije varias veces que comprendía que no tuviera simpatía por mí, porque yo era más tosco que ella, y ella me contestó que yo le gutaba azí.
- Véase por dónde la fuerza de las circunstancias había puesto a doña Lupe en una situación subalterna, y el pobre chico, que meses antes no se atrevía a chistar delante de ella, miraba a su tía de igual a igual.
- La única persona con quien ella se atrevía a hablar algo de lo que le pasaba por dentro era don Tomás Crespo, libre, decía él, de todas las preocupaciones, inclusive la de no tenerlas, que era de las más tontas.
- No me atrevía a pedir un pedazo de pan por temor de parecer importuno, y al mismo tiempo, sin vergüenza lo confieso, dirigía mi escrutadora observación a todos los sitios donde colegía que podían existir provisiones de boca.
- Por mucho que le aguijonease el deseo de sus cuatro cuartos, no se atrevía a descolgarse del murallón, temiendo hacer ruido y que le apuntasen con el cañón de aquel arma, cuya ancha boca debía, de seguro, vomitar fuego y muerte.
- ¡Buena misa sería la que dijese, con la cabeza hecha una olla de grillos! Hasta reprimir los amotinados pensamientos que le acuciaban, hasta adoptar una resolución firme y valedera, Julián no se atrevía ni a pensar en el santo sacrificio.
- Si alguno de los presentes, fuera de aquel salón venerable, se atrevía a calumniar a aquel santo, no se sabía, no se quería saber, pero en casa del gran Constantino nadie osaría poner en tela de juicio la santidad del Crisóstomo vetustense.
- Repasaba en su mente Ramiro, lo recordaba bien, cómo la presencia de Gertrudis, la tía Tula de sus hijos, le contenía y desasosegaba, cómo ante ella no se atrevía a soltar ninguna de esas obligadas bromas entre novios, sino a medir sus palabras.
- Dejaron de confesar con él algunas señoras de liberales, y el mismo Fortunato, el Obispo, a quien tenía De Pas en un puño, se atrevía a mirarle con ojos fríos y llenos de preguntas que entraban por las pupilas del Magistral como puntas de acero.
- ¡Las doce del día! exclamaba con ira el marinero aunque no se atrevía a hacer demasiado pública su demostración, ni estas conferencias pasaban de un pequeño círculo, dentro del cual yo, llevado de mi sempiterna insaciable curiosidad, me había injerido.
- Hasta su ama se atrevía con él ¡con él, que era el terror de todos los propietarios de la huerta!, y en su visita de San Juan habíase burlado de su dicho de las cadenas y hasta de la navaja, anunciándole que se preparase á dejar las tierras ó pagar el arrendamiento, sin olvidar los atrasos.
- Pero se metía a interpretar a su modo los textos del Antiguo y Nuevo Testamento y hasta se atrevía a decir delante de curas y señoras, que el hombre virtuoso es siempre un sacerdote, y que un bosque secular es el templo más propio de la religión pura, y que Jesucristo había sido liberal, con otros disparates.
- Así como no se explicaba fácilmente por qué el descrédito había sido tan grande y en tan poco tiempo, tampoco ahora podía nadie darse cuenta de cómo en pocas horas el espíritu de la opinión se había vuelto en favor del Magistral, hasta el punto de que ya nadie se atrevía delante de gente a recordar sus vicios y pecados.
- Ya se atrevía algunas noches a hacerles tertulia hasta las diez, y como la presencia de Micaela daba a la conversación un tinte de seriedad, Juanito hablaba del comercio, de los triunfos de la Bolsa, de la buena fortuna de su principal, y sobre todo, de don Ramón Morte, su grande hombre, al que cada vez tributaba una adoración más vehemente.