Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra atrevió

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra atrevió en el contexto de una oración.

Término atrevió: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "atrevió" aquí tienes una selección de 74 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra atrevió para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Pero no se atrevió.
  • No se atrevió a tanto.
  • No se atrevió a decírselo.
  • Pero no se atrevió a aplicarlo.
  • Se atrevió a decir la Infanzón.
  • Doña Lupe no se atrevió a negar.
  • Y se atrevió a mirarle a la cara.
  • Pero no se atrevió a contradecirla.
  • El señor Orgaz se atrevió a murmurar.
  • Jacinta no se atrevió a decir borracho.
  • Se atrevió a decir sonriendo la Regenta.
  • Fortunata no se atrevió a responder claro.
  • Foja, desde la puerta, se atrevió a decir.
  • ¡bah! se atrevió a decir un mozo como usted.
  • Nadie se atrevió a interrogarle al principio.
  • Peláez temblando y lívido se atrevió a decir.
  • Y se atrevió a dar un paso hacia el confesonario.
  • Y apearse aquí se atrevió a decir el beneficiado.
  • ¡Su amigo de usted! se atrevió a decir Carraspique.
  • Visita se atrevió a medir con la Regenta sus fuerzas.
  • Pero ni siquiera se atrevió a proponer a Anita su idea.
  • Pero nadie se atrevió a llevar el cuento a la de los Pavos.
  • En todo el viaje de América a Europa no se atrevió a hablarme.
  • Pero cálmese usted, pobre hombre se atrevió a expresar Jacinta.
  • Una abdicación abominable se atrevió a decir un barón tronado.
  • Pero no se atrevió a intervenir en un negocio que no le incumbía.
  • No se atrevió y dio la vuelta, continuando su paseo en la soledad.
  • No se atrevió a hacer uso de aquella energía que Dios le había dado.
  • Don Fermín se atrevió a decir Quintanar por lo mismo que soy cazador.
  • Ana se turbó cuando el Magistral se atrevió a preguntarle por la jaqueca.
  • Su mujer no se atrevió a decirle nada, reservándose para el día siguiente.
  • ¡Silencio! se atrevió a decir bajando la voz Joaquinito, sin dejar la puerta.
  • Vamos, don Santos se atrevió a decir el cura no aflija usted a la pobre Celesta.
  • El primero que se atrevió a acercarse fue el Deán que llegaba entonces al paseo.
  • ¡Olé, salero! ¡Viva tu mare! se atrevió a gritar un andaluz con acento gallego.
  • Doña Paula, aunque sospechaba, no sabía qué, no se atrevió esta vez a insistir.
  • Señor se atrevió a decir Contracayes, algo amostazado y perdiendo mucha parte del miedo.
  • Cuando don Álvaro se atrevió a decir esto, ya sus confidencias habían sido muy íntimas.
  • En punto de caramelo (frase simbólica en el pensamiento de Mesía), y con todo no se atrevió.
  • Y encarnada como su saya bajera, se atrevió a mirarle cara a cara con ojos serios y decidores.
  • Se atrevió un parroquiano a no pagar y tras él fueron otros, y al fin no le pagaba casi nadie.
  • En el último trance, se atrevió a decir cuando ya lo creyó oportuno, suceda lo que Dios quiera.
  • El oidor había corrido la noticia, y el fiscal se atrevió a decir que el Obispo no se iba al grano.
  • Bedoya pensó que don Víctor era buen tirador, pero no se atrevió a presentar objeciones a su colega.
  • Todo lo sufría, hasta que un día un muchacho se atrevió a decirme a voces hijo de una puta y hechicera.
  • Un gorrión con un grano de trigo en el pico, se puso enfrente de Ana y se atrevió a mirarla con insolencia.
  • También tocó los libros de la mesa, pero no se atrevió con los que yacían sobre las sillas y en el suelo.
  • Carraspique, aunque con mucho miedo, animado por su afán piadoso de salvar a don Santos, se atrevió a decir.
  • No se atrevió Andrés a preguntar cómo era, qué cara tenía, aunque hubiese dado cualquier cosa por saberlo.
  • Tiene razón se atrevió a decir el Obispo, a quien todavía engañaba el aturdimiento postizo de la del Banco.
  • Ana en un arranque de valor, de un valor mucho más heroico de lo que podía suponer su marido, se atrevió a decir.
  • La baronesa de La Deuda Flotante, definitivamente domiciliada en Vetusta, se atrevió a decir encogiendo los hombros.
  • Nadie aludió al trascendental acontecimiento, ni se atrevió a decir la menor chanza que pudiese poner colorada a la novia.
  • Entonces sería vuestra madrasta pensó Gertrudis, pero no se atrevió a desnudar este pensamiento pecaminoso ante el niño.
  • Ana estaba locuaz, hasta se atrevió a decir lisonjas, que si directamente iban con el caballo también comprendían al jinete.
  • En cuanto se sintió bastante fuerte para salir a la huerta, se atrevió a decir a Frígilis lo que la atormentaba tiempo atrás.
  • A pesar de concurrir en nuestro daño circunstancias tan desfavorables, ninguno de los seis navíos ingleses se atrevió a intentar un abordaje.
  • Y dio un chillido y se agarró a don Saturno que, patrocinado por las tinieblas, se atrevió a coger con sus manos la que le oprimía el hombro.
  • Pero ni siquiera se atrevió a intentar acercarse, lo cual hubiera sido en todo caso muy difícil, pues no había de dejar el caballo en la plaza.
  • Esto la disgustó, y tal fue su incomodidad, que no se atrevió a comulgar aquel día, porque no se encontraba con el espíritu absolutamente sereno y limpio.
  • Pero no se atrevió a hablarle ni a detenerla, por no turbar el silencio del dormitorio, iluminado por una luz tan débil que le faltaba poco para extinguirse.
  • Segunda, llena de consternación, no hablaba ya de asesinato, y aunque no acababa de comprender el robo del chiquillo, no se atrevió a mentarlo ante la señora casera.
  • Había confesado otras dos veces antes de terminar Noviembre, pero no se había decidido a ir a casa de doña Petronila, ni el Magistral se atrevió a recordarle aquella cita.
  • Cuando llegó Ramiro y se enteró de la pequeña disputa por lo del perro, no se atrevió a dar la razón ni a la una ni a la otra, declarando que la cosa no tenía importancia.
  • Juan, aunque bien hubiera querido contradecir los optimismos de su padre y amigos, no se atrevió a ello, porque el empuje de aquella opinión era demasiado fuerte para luchar con él.
  • Cuando Carlos supo que Martín estaba solamente herido en un brazo y que se paseaba vendado por el pueblo siendo el héroe, se sintió furioso, pero por si acaso, no se atrevió a salir a la calle.
  • En nombre del arte, de la santa idea de sobriedad y la no menos inmortal e inmaculada de armonía, yo os condeno a la maldición de la historia! Pues oiga usted se atrevió a decir la Infanzón sin mirar a su esposo.
  • Tal es su timidez, y el miedo que tiene a los ingleses, que al entrar aquí la escuadra combinada en Agosto último no se atrevió a apresar el crucero inglés mandado por Collingwood, y que sólo constaba de tres navíos.
  • Las primeras palabras de amor que Ana, ya vencida, se atrevió a murmurar con voz apasionada y tierna al oído de su vencedor, no el día de la rendición, mucho después, fueron para pedirle el juramento de la constancia.
  • Doña Lupe no se atrevió a retenerle, pues aunque su corazón se llenó de sentimientos de soberbia y autoridad, nada de esto pudo traducirse al exterior, porque en el momento de intentarlo, un freno inexplicable la contuvo.
  • Tan deshecha y acabada le parecía al capellán la señorita, que un día se atrevió, venciendo recelos inexplicables, a llamar aparte a don Pedro, preguntándole en voz entrecortada si no sería bueno avisar al señor de Juncal, para que viese.
  • Por si acaso, Nucha no se atrevió a intentar la prueba, y dedicóse a cuidar en persona su tesoro, llevando la existencia atareada y minuciosa de las madres, en la cual es un acontecimiento que estén ahumadas las sopas, y un fracaso que se apague el brasero.
  • La aurora, que sólo tenía apoyado uno de sus rosados dedos en aquel rincón del orbe, se atrevió a alargar toda la manecita, y un resplandor alegre, puro, bañó las rocas pizarrosas, haciéndolas rebrillar cual bruñida plancha de acero, y entró en el cuarto del capellán, comiéndose la luz amarilla de los cirios.
  • Pero él ¡con qué deleite hubiera saboreado el primer silbido del tordo, el arrullo voluptuoso de las tórtolas, el monótono ritmo de la codorniz, el chas, chas cacofónico, dulce al cazador, de la perdiz huraña! No se recuerda quién, pero él piensa que Anita, se atrevió a manifestar el deseo de una separación en cuanto al tálamo quo ad thorum.