Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra ave

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra ave en el contexto de una oración.

Término ave: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "ave" aquí tienes una selección de 38 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra ave para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Ave María Purísima.
  • Ave María Purísima.
  • ¡Ave María Purísima!
  • ¡Ave María Purísima!
  • A la calle del Ave María.
  • Habíale dicho Ave María, 18.
  • ¡Ave María Purísima! decían al entrar.
  • Un tío suyo era boticario en la calle del Ave María.
  • ¡Ave María Purísima, qué disparate! Estás tú fresco.
  • El Ave María y la Salve adquirieron para ella nuevo sentido.
  • Usaba de su escasa memoria como de un ave de cetrería para cazar las ideas.
  • ¡Ave María Purísima! exclamó el cura llevándose ambas manos a la cabeza.
  • Iv Aquella noche se fueron a Variedades, que está a dos pasos del Ave María.
  • ¡Pero qué cosas se le ocurren a este hombre! Ave María Purísima exclamó Guillermina con benevolencia.
  • Pepe, haciendo cortesías, hasta media calle, y las dos señoras subieron despacio hacia la del Ave María.
  • Cuando Aurora sale de su obrador, él la espera en la calle de Santo Tomás y van juntos hacia el Ave María.
  • Y aunque parta muy bien el ave, pan o carne el que fuere, para tomar ocasión de engullir un bocado, decimos.
  • Cargó, pues, la señora de Jáuregui con sus penates, y se instaló en un segundo de la calle del Ave María.
  • ¡Ave María Purísima, qué precocidad! Todavía no ha nacido y ya sabes que es varón, y que es tan granuja como yo.
  • ¡Quién podrá contar, a la primera almendrada y a la primera ave, las luminarias que pusieron las tripas de contento?
  • Al quitarse el chaleco, salían de las boca mangas los hombros, como alones de un ave flaca que no tiene nada que comer.
  • Ave María Purísima, ¡qué barbaridad! Sentía en mí, detrás de aquella idea, una calentura de celos que me abrasaba.
  • Y al soltar aquel sonido, digno canto de tal ave, la moza se arrojó con tanta presteza por las escaleras abajo, que parecía rodar por ellas.
  • La meditación y el zurcido no le impedían mirar de vez en cuando a la calle, y la del Ave María es mucho más pasajera que la de Raimundo Lulio.
  • Al llegar a la calle del Ave María, Rubín se pasó a la acera de los impares y se puso en acecho en la esquina de la calle de San Simón, en la sombra.
  • Repartiéronlo todo y a don Diego dieron no sé qué huesos y alones diciendo que del cabrito el huesecito y del ave el aloncito y que el refrán lo decía.
  • Este acreedor era Samaniego, el boticario de la calle del Ave María, y su crédito ascendía, con el interés vencido de seis por ciento, a sesenta y tantos mil reales.
  • Esperaba ocasión propicia, y en cuanto esta llegó supo acometer la empresa aquella de la calza, como persona lista y conocedora de las mañas del ave que era preciso aprisionar.
  • Platón, comprendiendo por instinto antes que por criterio, que las órdenes de Estupiñá eran más prácticas que las de la placera, salió y fue presuroso a la calle del Ave María.
  • En el delirio de su febril insomnio, pensó que Don León la había engañado y que la Virgen se pasaba al enemigo, Pues para esto no se necesitaba tanto Padre Nuestro y tanta Ave María.
  • Andando hacia la calle del Ave María, iba discurriendo que debía poner en la carta mucha severidad, y un ligero matiz de indulgencia, un grano nada más de sal de piedad para sazonarla.
  • Había llegado frente a San Juan, y su mirada, cada vez más indecisa y obscura, se fijó en la célebre veleta, en el pajarraco que doraba el sol, dándole el brillo de un ave del Paraíso.
  • Y todas estas ideas y sensaciones llevaron finalmente mi espíritu hasta Dios, a quien dirigí una oración que no era Padre nuestro ni Ave María, sino algo nuevo que a mí se me ocurrió entonces.
  • Supo además el anciano que doña Lupe no vivía ya en Chamberí, sino en la calle del Ave María, y que todo el tiempo que le dejaba libre a Maxi la farmacia, lo empleaba en darse buenos atracones de lectura filosófica.
  • FIN DE LA PARTE TERCERA Parte cuarta I En la calle del Ave María i Segismundo Ballester (el licenciado en Farmacia que estaba al frente de la botica de Samaniego) tenía frecuentes altercados con Maxi por los garrafales errores en que este incurría.
  • Hay muchos Samaniegos en el comercio menudo, y leyendo el instructivo libro de los rótulos de tiendas, se encuentra la Farmacia de Samaniego en la calle del Ave María (cuyo dueño era el marido de Castita Moreno), y la Carnicería de Samaniego en la de las Maldonadas.
  • Y por si no bastase tanto ruido, las hilanderas, según costumbre tradicional, cantaban á coro con voz gangosa el Padre nuestro, el Ave María y el Gloria Patri, con la misma tonadilla del llamado Rosario de la Aurora, procesión que desfila por los senderos de la huerta los domingos al amanecer.
  • En tal decisión tuvo además bastante parte un grande amigo del difunto Nicolás Rubín y de toda la familia (el farmacéutico Samaniego, dueño de la acreditada botica de la calle del Ave María), prometiendo tomar bajo sus auspicios a Maximiliano, llevársele de mancebo o practicante con la mira de que, andando el tiempo, se quedase al frente del establecimiento.