Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "aventura" aquí tienes una selección de 41 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra aventura para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- En mi casa no pude ocultar la aventura.
- A lo más, algún conato de aventura ridícula.
- Pero de todas maneras era una aventura estúpida.
- Pero ninguna aventura había sido de las ruidosas.
- La aventura del viejo Feijoo ha pasado a la historia.
- Doña Pepita era la causante de la desdichada aventura.
- ¿Qué te ha parecido nuestra primera aventura de guerra?
- Tal vez había sido providencial aquella aventura de la barca de Trébol.
- Era su única aventura, después de la vergüenza de la barca de Trébol.
- Este sacrificio, esta lucha es más grande que cualquier aventura del mundo.
- Miró a la luna y se le figuró que le hacía muecas burlándose de su aventura.
- Y asustada de su desfachatez pensó todo el día en la aventura, sin vergüenza.
- Por la mañana, después de una noche de insomnio, me decidí a seguir la aventura.
- Ya se sabe cómo entendió la grosera y lasciva doña Camila la aventura de los niños.
- Era que una aventura cómica alegraba al concurso, sacándole de su estupor malsano y corrosivo.
- Ilustración LIBRO SEGUNDO JUVENTUD I MIS PRIMEROS VIAJES Nuestra aventura fué muy sonada en Lúzaro.
- La aventura de su llegada a Logroño con un una señorita y una monja había corrido por todas partes.
- Comparaba ella la situación a la aventura de flotar sobre mansa corriente perezosa, sombría, a la hora de la siesta.
- Te preguntarán cuánto has hecho decían los padres a sus hijos, que se lanzaban a la aventura, no cómo lo has hecho.
- En aquel mundo de flaquezas, de escándalos, ¿quién recordaba ya la aventura, poco conocida al cabo, de la sobrinilla enferma?
- La aventura de la liga y otras de que él tenía noticia ¿no probaban que era muy fácil interesar en su favor a aquella muchacha?
- XII NUESTRA GRAN AVENTURA Cuando vi que el Stella Maris quedaba abandonado, se me ocurrió el proyecto de ir hasta él y reconocerlo.
- Y como todos daban a entender que su aventura de la barca de Trébol había sido una vergüenza, su ignorancia dio por cierto su pecado.
- ¡Sí, pues buena se pondría doña Lupe si él le contara su aventura y el empleo que daba a sus ahorros! Valía más callar, y adelante.
- La aventura, ridícula y todo, la había rejuvenecido, había encendido chispas en sus ojuelos, y ¡ea! venía con afán de abrazar ella también.
- Al decidir la aventura que terminó con la detención de la diligencia y al oir las observaciones de su hija al malhadado proyecto, había contestado.
- Los seis meses de aldea los pasaba mucho mejor, aun con ser aquel lugar el de su antiguo cautiverio y el de la aventura de la barca, y la calumnia subsiguiente.
- Vino mi amo y como me halló durmiendo y no sabía la asquerosa aventura, enojóse y comenzó a darme repelones con tanta prisa, que a dos más, despierto calvo.
- Resuelto a que su amistad con aquel ángel hermoso no acabase de mala manera, en una aventura de grosero materialismo llena de remordimientos y dejos repugnantes.
- Era el valor, la voluntad enérgica, la afirmación del imperio, una aventura teológica, parecida a las de Alejandro Magno en la guerra y las de Colón en el mar.
- Quintanar no le perdonaba a Zorrilla la ocurrencia de atar a Mejía codo con codo, y le parecía indigna de un caballero la aventura de don Juan con doña Inés de Pantoja.
- Doña Petronila se despidió antes de que el atribulado ex regente pudiera echarle el tanto de culpa que la correspondía en aquella aventura que él reputaba una desgracia.
- Aquella aventura que le recordaba las de antaño, le sonrojaba ahora, porque contradecía en cierto modo aquel andamiaje de sofismas con que se explicaba su pasión por la Regenta.
- Todo aquello, que había podido ser trágico, se había convertido en una aventura cómica, ridícula, y el remordimiento de lo grotesco empezó a pincharle el cerebro con botonazos de jaqueca.
- Pero al poco tiempo empezó a distinguir las guapas de las que no lo eran, y se iba en seguimiento de alguna, por puro éxtasis de aventura, hasta que encontraba otra mejor y la seguía también.
- Y así como se supone y casi se entrevé una tierra lejana cuando se va navegando a la aventura, así entreveía ella la contingencia de quererle con amor más firme, y de pasar a su lado toda la vida, llegando a no desear nunca otra mejor.
- Como lo de parecer cura no estaba en su intención, sino en las leyes naturales, don Saturno así le llamaban después de haber perdido ciertas ilusiones en una aventura seria en que le tomaron por clérigo, se dejaba la barba, de un negro de tinta china, pero la recortaba como el boj de su huerto.
- Loreto era una aldea, y como doña Camila refería la aventura a quien la quisiera oír, llorando la infeliz, rendida bajo el peso de la responsabilidad (y ella poco podía contra la naturaleza), el escándalo corrió de boca en boca, y hasta en el casino se supo lo de aquella confesión a que se obligó a la reo.
- Pero como de abandonarse a sus instintos, a sus ensueños y quimeras se había originado la nebulosa aventura de la barca de Trébol, que la avergonzaba todavía, miraba con desconfianza, y hasta repugnancia moral, cuanto hablaba de relaciones entre hombres y mujeres, si de ellas nacía algún placer, por ideal que fuese.
- Los preparativos diabólicos de la gran aventura, del asalto del convento, llegaron al alma de la Regenta con todo el vigor y frescura dramáticos que tienen y que muchos no saben apreciar o porque conocen el drama desde antes de tener criterio para saborearle y ya no les impresiona, o porque tienen el gusto de madera de tinteros.
- Bailarinas de desecho, cantatrices inválidas, matronas del género serio demasiado sentimentales en su juventud pretérita, eran perseguidas, obsequiadas, regaladas y hasta aburridas por aquellos seductores de campanario, incapaces los más de intentar una aventura sin el amparo de su bolsillo o sin contar con los humores herpéticos de la dama perseguida, o cualquier otra enfermedad física o moral que la hiciesen fácil, traída y llevada.