Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra avergonzada

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra avergonzada en el contexto de una oración.

Término avergonzada: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "avergonzada" aquí tienes una selección de 13 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra avergonzada para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Al verme, se levantó avergonzada.
  • Ella misma está avergonzada de lo pasado.
  • Ésta iba como avergonzada, cabizbaja y modesta.
  • ¡Vaya una manera de hacer examen de conciencia! pensó doña Ana algo avergonzada.
  • Adoración púsose como la grana, avergonzada de las perrerías que se contaban de ella.
  • En general parecía como que la criada le temiera, como avergonzada o amedrentada en su presencia.
  • Una noche, después de oír un sermón soporífero, entró en su tocador casi avergonzada de haber estado dos horas en la iglesia como una piedra.
  • Y recordaba entre avergonzada y furiosa que su luna de miel había sido una excitación inútil, una alarma de los sentidos, un sarcasmo en el fondo.
  • Y Ana se retiró de puntillas, avergonzada de muchas cosas, de sus sospechas, de su vago deseo que ya se le antojaba ridículo, de su marido, de sí misma.
  • Cuando sentía la presencia de Mesía en el deseo, huía de ella avergonzada, avergonzada también de que no fuera un remordimiento punzante el recuerdo del baile, sobre todo el del contacto de don Álvaro.
  • Pero ahora, al pensar en las audacias que se permitió el día de Corpus y otras muchas realizadas por el bolsista en sus diarias visitas, doña Manuela deteníase avergonzada, y a estar iluminado el salón, se hubiera visto su rubor.
  • Pero Tónica se detenía, ruborizándose como si sintiera haber dicho demasiado, y miraba a su no vio confusa y avergonzada, mientras éste buscaba la linda manecita de ella para besarla repetidas veces, sin importarle la presencia de Micaela.
  • Después de cumplir una condena, lo que ocurría infaliblemente una vez cada treinta o cuarenta días, la mujer napoleónica estaba cohibida y como avergonzada entre sus compañeras, poniendo toda su atención en las obligaciones, demostrando un celo y obediencia que encantaban a las madres.