Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "azar" aquí tienes una selección de 15 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra azar para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Leo al azar un párrafo.
- Azorín los pasa, los repasa, los acaricia, los abre al azar.
- Y ¿puede nunca ser obra del azar ciego una finalidad, cualquiera que sea?
- Julián extendió la mano, cogió un tomo al azar, lo abrió, leyó la portada.
- Aburrido de tanta superficialidad subía al cuarto del crimen, a ver a los partidarios del azar.
- Era un paria, un advenedizo de procedencia inferior que el azar había introducido en la familia.
- Todo estaba ocupado, como si la casa fuese un almacén, un depósito de rapiñas verificadas al azar.
- X Juanito vivía entregado a la agitación y la zozobra del que confía su porvenir a los caprichos del azar.
- El cuarto del crimen, la sala de los juegos de azar, y más concretamente de la ruleta y el monte estaba en el segundo piso.
- Pero no importaba, fuera o no aviso del cielo, ella tomaba la lección, aprovechaba la coincidencia, entendía el sentido profundo del azar.
- Y era cazador, botánico, inventor, ebanista, filósofo, todo lo que querían hacer de él su amigo Frígilis y los vientos del azar y del capricho.
- Primero, la seducción de las pequeñas ganancias, y después, cuando ya están metidos de cabeza en los caprichos del azar, la ruina instantánea, completa, fulminante.
- La loca fortuna del principal contagiaba al dependiente, y éste, a pesar de su carácter frío, se sentía animado por el deseo de correr el azar ganando una fortuna en unos cuantos meses o arruinándose para siempre.
- Vacilaba algunas veces, sentía misteriosos terrores al pensar que su fortuna estaba a merced de un capricho del azar, mas no por esto perdía la confianza, y nada había reservado de su capital para responder a los vencimientos de los pagarés que le había hecho firmar su madre.
- ¡Muerto Marcial, muerto Malespina! ¡Qué terribles nuevas llevaba yo a casa de mi amo! Casi estuve por un momento decidido a no volver a Cádiz, dejando que el azar o la voz pública llevaran tan penosa comisión al seno del hogar, donde tantos corazones palpitaban de inquietud.