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Ejemplos de oraciones con la palabra banco

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra banco en el contexto de una oración.

Término banco: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "banco" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra banco para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • ¡El Banco a 175.
  • El talonario del Banco.
  • Ahí tiene usted el banco.
  • Visitación, la del Banco.
  • ¿Y las acciones del Banco?
  • Se sentó en un banco de piedra.
  • Nucha se dejó caer en el banco.
  • De él sacó un billete de Banco.
  • La idea se debía a la del Banco.
  • Se sentaba en un banco y meditaba.
  • Le sabían a gloria a la del Banco.
  • Más allá del Banco volvió a reírse.
  • Cuando se metió usted debajo del banco.
  • Saltó al suelo y se sentó en el banco.
  • Un día, que me trae en palabras el banco.
  • Venía yo con Cantero de la Junta del Banco.
  • A ver, un banco, una silla para la señorita.
  • La del Banco echaba fuego por ojos y mejillas.
  • Yo no me metí debajo de ningún banco, tocaya.
  • Dice Juan que se metió usted debajo de un banco.
  • Decía Visitación la del Banco un hombre cerril.
  • Tiene millones escondidos en el Banco y en el Monte.
  • Lo mismo me da monea metálica que pápiros del Banco.
  • En el Botánico se sentaban en algún banco, y charlaban.
  • En su mismo banco Frígilis encontró antiguos conocidos.
  • A menudo visitaban a la Regenta la del Banco y el Marquesito.
  • El consolidado había llegado a 11 y las acciones del Banco a 138.
  • Sí, es un consejo digno de un accionista del Banco repuso Andrés.
  • Un pisotón discreto de la del Banco le sacaba de sus distracciones.
  • La del Banco creía en la medicina casera y renegaba de los médicos.
  • Oyeron dos, y antes de salir, sentadas en un banco, la Delfina dijo a su amiga.
  • En Monte Olivete sentábanse en el banco de piedra que circunda la ovalada plaza.
  • Entraron los dos en la iglesia, y en una capilla obscura se sentaron en un banco.
  • El Magistral despreciaba a la del Banco y la tenía por una grandísima cualquier cosa.
  • Si entramos en el Provisorato desnudos y ahora somos los primeros accionistas del Banco.
  • Don Álvaro no hablaba de este mal negocio con la del Banco, por más que ella le hurgaba.
  • Oye, tú dijo la del Banco, volviéndose de repente a la Regenta ¿quién será esa cadena?
  • Su esposo era un humilde empleado del Banco, pero de muy buena familia, pariente de títulos.
  • No presumía la del Banco las atrocidades que se le habían pasado por la imaginación a Mesía.
  • Y después la carcajada estrepitosa de la del Banco, que dio un paso atrás, huyendo de don Álvaro.
  • Pues bien, Ana, después de leer cinco minutos, había arrojado el libro con desdén sobre un banco.
  • Hay presentimientos gritó la del Banco, que se disponía a narrar tres o cuatro adivinaciones suyas.
  • Quien no viera pasar a los cobradores del Banco cargados de dinero y a los carteros salir en procesión.
  • Que él la había visto arrojar con desdén sobre un banco de césped la historia de Santa Juana Francisca.
  • Eran Visita, la del Banco, y Olvido Páez, la hija de Páez el Americano, el segundo millonario de la Colonia.
  • Tiene razón se atrevió a decir el Obispo, a quien todavía engañaba el aturdimiento postizo de la del Banco.
  • Alrededor del circo, atados a los pies de un banco hecho con tablas, había diez o doce perros flacos y sarnosos.
  • Pero pronto se declaró cansada y opuso una resistencia pasiva que no pudieron vencer Don Víctor y la del Banco.
  • Puso un garabato, y luego mandó a Estupiñá abriese la cómoda y sacara la inscripción de las acciones del Banco.
  • Y decían esto con desdén olímpico, como si tuviesen a mano todos los millones del Banco de España en calderilla.
  • Por último, después de algunas horas de mortal angustia, la quilla del Rayo tocó en un banco de arena y se paró.
  • Se fueron de paseo por las Delicias abajo, y sentados en solitario banco, vueltos de cara al río, charlaron un rato.
  • Le sentían dar vueltas en el banco, la madera del armatoste crujía, las penitencias eran desproporcionadas, enormes.
  • Dio entonces un paso más, cerrando un poco la puerta, y tentó la pared por si hallaba silla o banco en qué sentarse.
  • La repugnancia que por los juegos locos del Vivero sentía Anita, era romanticismo refinado en opinión de la del Banco.
  • De pronto apareció Visitación la del Banco, que vestía un traje de organdí con flores de trapo por arriba y por abajo.
  • Con paso vacilante, entumecido por el reposo, salió de la barraca, sentándose bajo el emparrado, en un banco de ladrillos.
  • Arrimó el banco a la pared, se subió a él, se agarró a los barrotes y a pulso se levantó hasta poder mirar por la reja.
  • Don Manuel murmuraba el pedigüeño con voz misteriosa y arrodillándose cerca del Banco, necesito al momento seis mil reales.
  • Poco tiempo tenía la mujer del empleado del Banco para consagrarle a estas malas pasiones de pura fantasía y mala intención.
  • A fin de no aletargarse del todo en la comodidad del lecho, tendióse en el banco del comedor, poniendo por almohada una cesta.
  • Todo lo que yo había visto eran paredes, sin ver en ella silleta, ni tajo, ni banco, ni mesa, ni aun tal arcaz como el de marras.
  • Pues además, Fortunata, en el curso de la conversación, había dado a entender que tenía acciones del Banco, sin decir cuántas.
  • La suma que poseía Fortunata en acciones del Banco, se conservaba en esta misma forma, porque así lo había dispuesto Don Evaristo.
  • Entre el pueblo bajo corría la historia de las aras, de la ruina de don Santos, de los millones del Magistral depositados en el Banco.
  • Fuime por las calles de Dios, llegué a la puerta de Guadalajara, y sentéme en un banco de los que tienen en sus puertas los mercaderes.
  • Las acciones del Banco se las comerán hijo y madre en un par de años, y con el rédito de los treinta mil reales no tienen ni para sopas.
  • Y al decir esto estaba ya la del Banco con los brazos abiertos frente a la Regenta, y chocaban las rodillas de una dama con las de la otra.
  • En vez de hablarnos del Cabo de Buena Esperanza o del Banco de Terranova, nos hablaba de las viñas de Haro, de los trigos de Medina del Campo.
  • El mísero empleado del Banco retorcía el bigotillo engomado y con voz de tiple decía a la muchedumbre de sus hijos que lloraban por la sopa.
  • Pasaba tiempo a veces sin que ninguno de los dos chistara, ella a un extremo del banco, él a cierta distancia, detrás, ora de rodillas, ora sentados.
  • Este, de pronto, se levantó, cogió el banco en donde estaba sentado, lo alzó en el aire y le dio a Ugarte tal golpe en la cabeza, que lo dejó muerto.
  • Estos ataques de la lujuria animal solían ser a las altas horas de la noche, cuando el enamorado salvaje se eternizaba sobre su banco, para esperar la soledad.
  • Y el señor Cuadros hablaba del dinero con expresión de desprecio echando atrás la cabeza y sacando el vientre como si lo tuviera forrado con billetes de Banco.
  • Recordaba haber dejado encima de la mesa de mármol o de un banco, en fin, allí dentro, unas semillas preparadas para mandar a cierta exposición de floricultura.
  • Luego, los alpargateros sacan su banco a la acera, y los carpinteros trabajan en medio de la calle en compañía de los chiquillos, de las gallinas y de los perros.
  • La mujercita saludó con una dulce sonrisa a Juan, y dejando sobre su mismo banco el pequeño y la cesta, encorvóse penosamente para atar el zapato de su hijo mayor.
  • Allá quedaba el modesto marido, el humilde empleado del Banco, de cuerpo pequeño, de rostro de ángel envejecido, atusando el bigotillo gris y cuidando de la prole.
  • Gritó don Víctor, que descansaba allí dentro, sobre un banco rústico, mientras retorcía con fuerza el sombrero flexible que chorreaba una catarata de agua clara.
  • Sentose en un banco, y desde entonces, sin dejar de atender a sus devociones, no le quitaba ojo al señor de Moreno, sin poder explicarse su presencia en la parroquia.
  • Andrés había colgado del techo del cenador una regadera enorme, y en el asa ató una cuerda que pasaba por una polea y terminaba en una piedra sostenida en un banco.
  • Guardaba la tía de Maxi el extracto de la inscripción en un hueco de su vargueño, y no se sacaba sino al fin de los semestres, para ir al Banco a cobrar el dividendo.
  • En la caja habían entrado ya los primeros billetes del Banco de San Fernando, que sólo se usaban para el pago de letras, pues el público los miraba aún con malos ojos.
  • Ana había desaparecido otra vez, había entrado en la casa, olvidando a Santa Juana Francisca sobre el banco, y a los dos minutos estaba otra vez allí con chal y sombrero.
  • Dos horas después volvió á salir, y se sentó en el banco de piedra, entre el grupo de los parroquianos, para oír otra vez al maestro mientras llegaba la hora del mercado.
  • El 68, cuando la santísima, estuve haciendo la guardia en el Banco, pa que no robaran, y le digo asté que si por un es caso llega a paicerse por allí algún randa, lo suicido.
  • En el vértice del cerro donde se asienta Zaro, en medio de una plazoleta, estrecha y larga, se yergue un inmenso nogal copudo, con el grueso tronco rodeado por un banco de piedra.
  • Algo se apuntó allí sobre el billete de Banco, que en Madrid no fue papel moneda corriente hasta algunos años después, y sólo se usaba entonces para los pagos fuertes de la banca.
  • Cuando lo tuvo ya suelto, lo volvió a poner como antes, quitó el banco de su posición oblicua, ocultó las astillas arrancadas del marco de la ventana en el jergón, y esperó la noche.
  • Cómo descubrieron el banco de Terranova, y cómo aún, en el siglo pasado, en los astilleros de Vizcaya y de Guipúzcoa, en Orio, Pasajes, Aguinaga y Guernica, se hacían grandes fragatas.
  • ¡mil onzas! iv Los dependientes que estaban haciendo el recuento y balance, metían en las arcas de hierro los cartuchos de oro y los paquetes de billetes de Banco, sujetos con un elástico.
  • Pero la del Banco le recibía a pataditas, con lo que daba a entender que era tambor de marina y que seguía dominando en ella el criterio que había presidido a la bofetada de la tarde anterior.
  • Sin rótulo hay un Samaniego prestamista y medio curial, otro cobrador del Banco, otro que tiene tienda de sedas en la calle de Botoneras y, por fin, varios que son horteras en diferentes tiendas.
  • Hasta la tercera o la cuarta no llegaba Barbarita, y en cuanto la veía entrar, Estupiñá se corría despacito hasta ella, deslizándose de banco en banco como una sombra, y se le ponía al lado.
  • CAPÍTULO XII EN QUE LOS ACONTECIMIENTOS MARCHAN AL GALOPE Entregaron los serenos a Martín en manos del alcaide, y éste le llevó hasta un cuarto obscuro con un banco y una cantarilla para el agua.
  • Y el señor de Llopis, un granuja de siete años, con el pantalón á media pierna sostenido por un tirante, echábase del banco abajo y se cuadraba ante el maestro, mirando de reojo la temible caña.
  • Anduve detrás de mi madre, cogido a su falda, sin dejarla hacer nada, hasta que vino el viejo Irizar, con su traje negro y su sombrero de copa, y me tuve que sentar junto a él en el banco del centro.
  • La del Banco, desde que había descubierto algún interés por don Álvaro en su amiga y en Mesía deseos de vencer aquella virtud, no pensaba más que en precipitar lo que en su concepto era necesario.
  • Cuando no teníamos mucho tiempo ni gran seguridad, avanzábamos sobre un banco de arena, en la marea alta, y en la baja, cuando se retiraba el agua, limpiábamos con una escoba de brezo lo que se podía.
  • Don Baldomero disfrutaba una renta de veinticinco mil pesos, parte de alquileres de sus casas, parte de acciones del Banco de España y lo demás de la participación que conservaba en su antiguo almacén.