Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra bando

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra bando en el contexto de una oración.

Término bando: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "bando" aquí tienes una selección de 16 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra bando para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • El bando de los envidiados y el de los envidiosos.
  • Fué al otro extremo de la mesa y dijo a los del bando contrario.
  • Y la tomó de pie, porque le aguardaba un bando de perdices allá en la montaña.
  • Para perseguir un bando de peguetas que volaba de prado en prado, siempre alerta, se separaron.
  • De la parte de Areo, cruzando sobre el río a mucha altura, vieron venir un bando de tordos de agua.
  • Creíase hombre de energía, porque a veces usaba en casa un lenguaje imperativo, de bando municipal.
  • Por fin se lanzó entre las urces, y al punto mismo se oyó un revoloteo, y el bando salió en todas direcciones.
  • El único conquistador serio del bando era Don Álvaro y todos le envidiaban tanto como admiraban su fortuna y hermosa estampa.
  • Iv Rubín, después de su fracaso en el campo y corte de Don Carlos, había tomado en aborrecimiento a los hombres del bando absolutista.
  • El bando del Arcediano y del beneficiado había querido sacar gran partido de la situación del infeliz don Santos para combatir al Magistral.
  • El domingo, los saltimbanquis hicieron dar un bando por el pregonero diciendo que representarían un número extraordinario é interesantísimo.
  • Quiso la desgracia que al otro día Primitivo descubriese en un maizal próximo un bando entero de perdices entretenido en comerse la espiga madura.
  • Los demás tertulios se envalentonaban adhiriéndose algunos al bando de Pedernero, otros al de Rubín, no por convicción, sino por divertirse y aumentar la jarana.
  • Y por esta diferencia, uno y otro bando nos considerábamos rivales, y a veces medíamos nuestras fuerzas en la Puerta de Tierra con grandes y ruidosas pedreas, que manchaban el suelo de heroica sangre.
  • Ni fue el último, porque más adelante, en un sembrado, aún levantó el can un bando tan numeroso, tan próximo, y que salía tan a tiro, que era casi imposible no tumbar dos o tres perdices disparando a bulto.
  • A menudo se juntaban ambas mesas, la de abajo y la de arriba, y se discutía, y se reía y se contaban cuentos subidos de color, y se despellejaba a azadonazos porque no cabe nombrar el escalpelo a Trampeta y a los de su bando, removiendo entre risotadas, cigarros e interjecciones, el inmenso detritus de trampas mayores y menores en que descansaba la fortuna del secretario de Cebre.