Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "barato" aquí tienes una selección de 20 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra barato para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Y barato.
- Doy de barato que ese muñeco sea mi nieto.
- Vería ella cómo le resultaba más barato.
- Pues hijo, no hay que echarlo todo a barato.
- La manía de adquirir todo lo barato daba a la casa un tono grotesco.
- Allí desfilaba sin duda, como en mesón barato, la parroquia entera.
- Estaban jugando con el fango, que es el juguete más barato que se conoce.
- En esos pregones de una enjalma que se ha perdido o de un vino que se vende barato.
- Doña Anuncia no cocinaba, pero iba a la compra con la criada y traía lo mejor de lo más barato.
- Traía un rosario al cuello siempre, tan grande, que era más barato llevar un haz de leña a cuestas.
- Pagaban bien, derrochaban y comían y bebían veneno barato en calidad de vino y manjares buenos y caros.
- Para cada cosa tenía su precio, aunque, como había otras tiendas, porque acudiesen a la mía, hacía barato.
- Consideré cuán caro me costaba el infierno, que a otros se da tan barato y en esta vida, por tan descansados caminos.
- Yo doy de barato añadió luego, poniéndose a machacar en el mortero, yo doy de barato que haya familia en las estrellas.
- La afición de don Juan a visitar almonedas, comprándolo todo con tal que fuese barato, había convertido su casa en una prendería.
- Las paredes estaban estucadas, como las de nuestras alcobas, porque este es un género de decoración barato en Madrid y sumamente favorable a la limpieza.
- Es de ver uno de nosotros en una casa de juego con el cuidado que sirve y despabila las velas, trae orinales, cómo mete naipes y solemniza las cosas del que gana, todo por un triste real de barato.
- Veía con desesperación el momento en que la miseria desharía su pobre hogar y llevaría a sus hermanas a aquellos antros horribles del placer barato, en donde los marinos del mundo entero se emborrachan con whisky, al lado de una mujer rubia y pintada.
- La luenga caña que el maestro tenía detrás de la puerta, y que renovaba cada dos días en el cañaveral vecino, siendo una felicidad que el género resultase tan barato, pues se gastaba rápidamente sobre las duras y esquiladas testas de aquellos pequeños salvajes.
- El catedrático de Psicología, Lógica y Ética, que saben ustedes que es muy amigo mío, aunque partidario de no sé qué endiablada escuela escocesa, y que se pasa la vida en el mercado cubierto, como si aquello fuese la Stoa o la Academia, pues ese filósofo dice que jamás ha visto a la criada del Provisor comprar salmón, y besugo sólo cuando está barato, muy barato.