Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra bárbara

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra bárbara en el contexto de una oración.

Término bárbara: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "bárbara" aquí tienes una selección de 56 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra bárbara para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Bárbara, anda.
  • ¿Y qué dice Bárbara?
  • Doña Bárbara no estaba.
  • ¿Te acuerdas tú, Bárbara?
  • No, si Bárbara no estaba presente.
  • Y a doña Bárbara, ¿la conoce usted?
  • Doña Bárbara entró diciendo con autoridad.
  • Un poco más tarde que yo, suele ir Bárbara.
  • Buen oficio para poner a prueba su bárbara energía.
  • Tú no te acuerdas de Santa Bárbara sino cuando truena.
  • Y ella, la propia Manolita, visitaba mucho a doña Bárbara.
  • Fortunata oyó claramente la voz de doña Bárbara preguntando.
  • Eso mismo venía yo a saber dijo doña Bárbara apareciendo en la puerta.
  • Bárbara, que debajo de la mantilla de la rata eclesiástica veo un bulto.
  • Pero cuando Jacinta y yo seamos amigas, también lo seré de doña Bárbara.
  • ¿Apuestas a que me planto un día en casa de doña Bárbara y le canto clarito?
  • ¡Santa Bárbara bendita! articuló piadosamente el capellán, estremeciéndose.
  • Debajo del cuarto del capitán se encontraba la sala de armas y la Santa Bárbara.
  • Y cuando vea que es su retrato vivo ¡Cristo! ¡Pues digo, si doña Bárbara le viera.
  • ¡Santa Bárbara! gritó Quintanar cerrando los ojos y poniéndose en pie de un salto.
  • Yo procuraba no darle mucha cuerda a Bárbara, ni dejarme arrastrar por ella, y me decía.
  • El fuego estaba ya ras con ras con la Santa Bárbara, y esta señora no se anda con bromas.
  • La mortaja de fina holanda la bordaron las señoras Micaelas, y es regalo de doña Bárbara.
  • Querida, me ha dicho Bárbara que estás muy confusa por no saber qué hacer con ese muchacho.
  • Ahora se parecía a la clásica torre que tienen en las manos las imágenes de Santa Bárbara.
  • Lo primerito que yo haría era plantarme en casa de doña Bárbara y leerle la cartilla bien leída.
  • Bárbara manifestaba a su madre con gozo discreto, que Baldomero no le daba el más mínimo disgusto.
  • Cuando Bárbara me lo dijo, estaba ella tan creída de que era mi nieto, que yo también me lo tragué.
  • Os advierto que estamos armados, que somos dueños de la Santa Bárbara, y que hay tres toneles de pólvora.
  • Ya se lo he dicho a Bárbara, no ha de tirar ni un clavo, aunque esté torcido, ni una tabla, aunque esté rota.
  • Juan y Samaniego se apartaron del corrillo y charlaban con Jacinta y doña Bárbara, tratando de quitarles el miedo.
  • Y aunque se hunda el mundo, este hijo es el verídico nieto natural de esos señores, Don Baldomero y doña Bárbara.
  • Pero doña Bárbara no le dejó sacar la cinta de medir, y poco faltó para que el pobre hombre fuera rodando por las escaleras.
  • Era crueldad expresarse así, y debía mi señora doña Bárbara considerar que allá se iban compras con compras y manías con manías.
  • Pero entró Plácido, sombrero en mano, y con ciertos aires de ayudante de campo anunció a su generala que había llegado doña Bárbara.
  • La planicie de Chamberí, desde los Pozos y Santa Bárbara hasta más allá de Cuatro Caminos, es el sitio preferido de las órdenes nuevas.
  • Sin cuidado ya con respecto a Juan, que estaba aquel día mucho mejor, doña Bárbara volvió a echarse a la calle con su escudero y canciller.
  • El otro José estaba muy aturdido con la bárbara charla del grande hombre, el más desgraciado de los héroes y el más desconocido de los mártires.
  • Y si doña Bárbara se chifló por el Pituso falso, ¡cómo no se dislocará por el de oro de ley! De lo contenta que estoy, creo que me voy a poner mala.
  • Doña Bárbara se acuerda de haber visto el primer billete que llevaron a la tienda como un objeto de curiosidad, y todos convinieron en que era mejor una onza.
  • Se discutió mucho aquella noche, para pasar el rato mientras llegaban noticias, sobre la legitimidad de esta costumbre bárbara que habíamos heredado de la Edad media.
  • Sí, señora doña Bárbara, es usted mi suegra por encima de la cabeza de Cristo Nuestro Padre, y usted salte por donde quiera, pero soy la mamá de su nieto, de su único nieto.
  • Doña Bárbara vivía en la mayor intranquilidad, y cuando alguien le contaba que había visto a su ídolo en compañía de un individuo del arte del cuerno, se subía a la parra y.
  • En seguida el piloto nos mandó encender la linterna de la Santa Bárbara, bajamos al pañol de las armas y de la pólvora y tomamos cada uno nuestro rifle y cartuchos en abundancia.
  • Los miradores de las dos casas estaban tan próximos, que por ellos se comunicaba doña Bárbara con su amiga, y un toquecito en los cristales era suficiente para establecer la correspondencia.
  • No, lo que es yo no me callo, yo me voy a ver a doña Bárbara, y con esta labia que tengo y lo bien que pongo los puntos, le haré ver el disparate de que su nieto esté peor que un inclusero.
  • ¿Por qué no se le ocurrió darle un escándalo, ir a la casa con el crío en brazos y presentarse a doña Bárbara y a Don Baldomero y contarles allí bien clarito la gracia que había hecho su hijo?
  • También había entre estos dos respetables sujetos parentesco de afinidad, porque doña Bárbara, esposa de Santa Cruz, era prima del gordo, hija de Bonifacio Arnaiz, comerciante en pañolería de la China.
  • Creció Bárbara en una atmósfera saturada de olor de sándalo, y las fragancias orientales, juntamente con los vivos colores de la pañolería chinesca, dieron acento poderoso a las impresiones de su niñez.
  • Porque la peor de sus mortificaciones era tener que desempeñar el papel de mujer venturosa, y verse obligada a contribuir con sus risitas a la felicidad de Don Baldomero y doña Bárbara, tragándose en silencio su amargura.
  • Para manifestar hasta dónde llegaba la sabiduría enciclopédica de doña Bárbara, estimulada por el amor materno, baste decir que también le traducía los temas de latín, aunque en su vida había ella sabido palotada de esta lengua.
  • Lo cierto del caso es que no metimos en un puño a aquellos herejes por mor de que el demonio fue y pegó fuego a la Santa Bárbara de la Mercedes, que se voló en un suspiro, ¡y todos con este suceso, nos afligimos tanto, sintiéndonos tan apocados.
  • Las Salesas Reales, arrojadas del convento que les hizo doña Bárbara, tienen también domicilio nuevo, y otras monjas históricas, las que recogieron y guardaron los huesos de Don Pedro el Cruel, acampan allá sobre las alturas del barrio de Salamanca.
  • Sea lo que quiera, al venturoso hijo de Don Baldomero Santa Cruz y de doña Bárbara Arnaiz le llamaban Juanito, y Juanito le dicen y le dirán quizá hasta que las canas de él y la muerte de los que le conocieron niño vayan alterando poco a poco la campechana costumbre.
  • Pero unas generaciones picando la piedra para marcar mejor las figuras borradas por los años, y otras blanqueándola con escrúpulos de bárbara curiosidad, habían dejado la losa de tal modo que sólo se distinguía un bulto informe de mujer, la reina, que daba su nombre á la fuente.
  • Segura de no ser vencida por la fuerza, enamorada a su modo del señorito, sobre todo por su audacia, acostumbrada a tales devaneos mudos, gimnásticos, callaba, forcejeaba, mordía con deleite, magullaba con voluptuosidad bárbara, y encontraba placer de salvaje en el martirio de mis sentidos, que tocaban su presa, y se sentían dominados por ella.