Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra barbas

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra barbas en el contexto de una oración.

Término barbas: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "barbas" aquí tienes una selección de 34 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra barbas para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Aquel señor de las barbas blancas.
  • Te llevaré yo, arrastrándote por estas barbas.
  • Pues vienes y me lo cuentas a mí, en mis barbas.
  • La santa se reía en sus barbas, y por fin le dijo.
  • ¡Me muero por ti! (tirándole suavemente de las barbas).
  • Bigotes buidos a lo cuerno, y barbas turcas, como caballos.
  • Señorita, ahí está un hombre con barbas largas, muy aseñorado.
  • Sociedades con barbas, en una palabra, y también con algunas canas.
  • , ¡con perdón de las barbas!, con mi escopeta más agarrada que la Bula.
  • Encomendóme que le pusiese la caperuza de lado y que le limpiase las barbas.
  • Por el siglo de mi agüelo, que no sois hombre, pues no le pelastes las barbas.
  • La pluma, para arrancarle las barbas y romperle el pico cazando moscas en los vidrios.
  • En un rincón, inconmovible, eterno, don Víctor calla y se acaricia sus barbas blancas.
  • Pero no iba a tener la desvergüenza de pegársela en sus barbas, con el mismo capellán.
  • Ya le quisiera yo ver al capitán Cook, calvo y con las barbas blancas, venir a esta casa.
  • Desde el punto en que le viera hacer un ademán hostil, ella se le colgaría de las barbas.
  • Parecía imposible que un mocetón con unas barbas que causaban espanto fuese tímido como un seminarista.
  • Las barbas descoloridas de miedo de la boca vecina, que de pura hambre parecía que amenazaba a comérselas.
  • Y salió el pastor, que es uno que llaman Don Horacio, que tiene el pelo colorado y ralo, como barbas de maíz.
  • Doña Paula encogía los hombros y Froilán reía pasando la mano por las barbas de puerco espín que tenía debajo del mentón afeitado.
  • En tanto Quintanar, un poco avergonzado en presencia de aquellos juguetes irónicos que se le reían en las barbas, esquivaba su despacho siempre que podía.
  • Por esto se desilusionó algo al ver aquella figura tosca de cura de pueblo, aquellas barbas mal rapadas y la abundancia de vello negro que parecía cultivado para formar cosecha.
  • Fue, tal como todos dicen, de oficio barbero, aunque eran tan altos sus pensamientos que se corría de que le llamasen así, diciendo que él era tundidor de mejillas y sastre de barbas.
  • El Padre Eterno, con sus barbas de lino, mirando con torvo ceño a Adán y Eva, ligeritos de ropa como si presintiesen el verano, sin otra salvaguardia del pudor que el faldellín de hojas.
  • Y tan grande era la simpatía, que si aquel grandullón de enormes barbas osaba decir una palabra un poco alegre, la beatita sonreía con toda su alma, mostrando una dentadura igual y brillante.
  • Desfilaban los veinticuatro ancianos con albas vestiduras y blancas barbas, sosteniendo enormes blandones que chisporroteaban como hogueras, escupiendo sobre el adoquinado un chaparrón de ardiente cera.
  • Asiéronse a puños, y, estando juntos los dos y teniéndole el demandador mordido de un carrillo, con los vuelcos y alteración, el porquero vomitó cuanto había comido en las barbas del de la demanda.
  • Y como el aseo es el lujo del pobre, se sentó en un banco de piedra, esperando que le llegara el turno para limpiarse de unas barbas de dos semanas, punzantes y duras como púas, que ennegrecían su cara.
  • El padre la empujó bruscamente, y la chica vino a caer contra el primo, toda ruborizada, recibiendo un apretón en regla, amén de un frote de barbas que la obligó a ocultar el rostro en la pechera del marqués.
  • ¡eran de metérseme por la boca, con perdón de las barbas honradas! Aunque se armó gran algazara, la moderó algún tanto el cura de Boán recordando las diversas ocasiones en que se oían contar casos análogos.
  • Y como La Cruz Roja no respondía, don Santos dirigiéndose a su propia sombra que se le iba subiendo a las barbas, según se acercaba a la puerta cerrada del comercio, tomándola por el mismísimo señor De Pas, le dijo.
  • Los viernes solía inviar unos güevos, con tantas barbas fuerza de pelos y canas suyas que pudieran pretender corregimiento u abogacía Pues meter el badil por el cucharón y inviar una escudilla de caldo empedrada era ordinario.
  • Falta, para dejar completa la plantilla, consignar que el alcaide de Cárcel cobra maravedís 12.000, que el fiel ejecutor disfruta de un sueldo de 6.000, y que cada regidor y no olvidemos que son diez y siete percibe por sus respectivas barbas, 600.
  • Andaba yo tras de una perdiz agachadito, agachadito y el ratón se agachaba en efecto, siguiendo su inveterada costumbre de representar cuanto hablaba, porque no llevaba perro ni diaño que lo valiese, y estaba, con perdón de las barbas honradas que me escuchan, para montar a caballo de un vallado, cuando oigo ¡tras tris, tras tras!, ¡tipirí, tipirá!, el andar de una liebre.