Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "barcos" aquí tienes una selección de 88 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra barcos para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Los demás barcos iban delante.
- Se mueven, suavemente balanceados, los barcos.
- Aún podrían construirse barcos mucho mayores.
- Había navegado en barcos de buenas Compañías.
- Con su cabeza, el balance de los barcos combatientes.
- Algunos barcos emplearon muchas horas para hallarse fuera.
- Tenemos quince navíos, y los francesitos veinticinco barcos.
- De las serpientes de mar que persiguen, aullando, a los barcos.
- Como la generalidad de los barcos de entonces, no tenía puente.
- Pues dicen que los ingleses proyectan construir barcos de fierro.
- Con dos de sus barcos pueden echar a pique toda nuestra escuadra.
- Si alguno de nuestros barcos puede salvarse, será una gran cosa.
- El orgulloso francés llevaba dos barcos bien pertrechados de armas.
- Figúrese usted que nuestra nación tuviera dos o tres barcos de esos.
- Ella me llenó la cabeza de naufragios, islas desiertas y barcos piratas.
- Recorrí luego la muralla y conté todos los barcos fondeados a la vista.
- A ti todo te parece bien con tal que sea para los dichosos barcos de guerra.
- Solíamos ver en el viaje barcos que iban a la India, fragatas y bergantines.
- Salí con la vieja, y al pasar por la muralla deteníame para ver los barcos.
- Pero estos cálculos en barcos de vela, como usted sabe, no tienen mucho valor.
- Vuélvase él a los barcos si quiere, para que le quiten la pierna que le queda.
- Lo primero que habría que hacer era construir barcos de 95 a 100 varas de largo.
- Nosotros tenemos en Santiago de Cuba seis barcos viejos, malos y de poca velocidad.
- ¡cuánta gente! ¡cuánta música! ¡teatro, circo! barcos, grandes vapores ingleses.
- En barcos como aquél no había que fiarse de los nombres ni pedir los papeles a nadie.
- Corneta no sabe lo que tiene entre manos, y que no le caben cincuenta barcos en la cabeza.
- Con este motivo, y observando las maniobras de los barcos más cercanos, Medio hombre decía.
- En los barcos comenzaban a brillar las luces, y en el puerto resplandecía una fila de faroles.
- Los capitanes de barcos negreros no necesitaban pólizas de cargo para dar cuenta del género recibido.
- Ni aun entonces se apartó su vista de los barcos ingleses ni de los movimientos de nuestra artillería.
- La casa armadora, a la que le quedaban algunos barcos de vela viejos, los reemplazó por barcos de vapor.
- En aquellos buques de madera no se necesitaban las correcciones que hoy son precisas en los barcos de hierro.
- A eso de las ocho, los treinta y tres barcos de la flota enemiga estaban a la vista formados en dos columnas.
- Yo no estaba en el Rayo, sino en el Bahama, que sin duda fue de los barcos que mejor y por más tiempo pelearon.
- Su mujer competía en elegancia con una boya de las que están ancladas en el mar para amarrar de ellas los barcos.
- Yo fuí a la fragata a dirigir la maniobra y a ponerla en franquía, fuera de todos los barcos de la bahía de Cádiz.
- A otros les solían dar opio y los llevaban a los barcos de noche, por delante de la policía, como marineros borrachos.
- Si nosotros los españoles queremos defondar a unos cuantos barcos ingleses, ¿no nos bastamos y nos sobramos para ello?
- Consta solamente de dos barracas negras, formadas por maderas de barcos desguazados y de una rampa con un carril en medio.
- No era raro, sino muy frecuente, que los armadores de barcos corsarios o negreros escogieran capitanes de puertos lejanos.
- El número de heridos a bordo del San Juan era tan considerable, que nos transportaron a otros barcos suyos o prisioneros.
- Ya, ni Caracas hará sus barcos, ni Yurrumendi hablará de los piratas, ni Joshepe Tiñacu irá haciendo eses por las calles.
- Con noventa hombres presos y los dos barcos cogidos, el capitán Irizar volvió a Cádiz, como correspondía a su fina lealtad.
- En el viaje que yo fuí de grumete naufragaron una porción de barcos, y más de cincuenta hombres de aquella costa se ahogaron.
- Antes de ser negrero, el Viejo, según decían, había hecho naufragar varios barcos asegurados, llegando hasta exponer su vida.
- Se meten por donde quieren, hacen astillas con el empuje de su afilada proa a los barcos contrarios, y con un par de cañonazos.
- Que Don Jaime entró en Valencia a caballo, y que Hernán Cortés era un endivido muy templado que se entretenía en quemar barcos.
- Figúrate que cuando llegaron los barcos de Villeneuve carecían de víveres y municiones, y en el arsenal no se las quisieron dar.
- Encontramos algunos barcos balleneros, con los que nos pusimos al habla, y nos indicaron la situación exacta en que nos encontrábamos.
- Estaban convencidos de que, saliendo de su pueblo, el vender una familia de negros o de chinos, o el robar barcos, no tenía importancia.
- ¡No sé para qué sirve la Santa Inquisición si no convierte en cenizas esos endiablados barcos de guerra! Pero vengan acá y díganme.
- En otros barcos negreros solían hacer bailar a los negros el baile de homba, y, cuando no querían, les instaban a zarandearse a fuetazos.
- Casi siempre, al hablar de las piraterías y de las brutalidades de los barcos negreros, Yurrumendi solía recordar una canción en vascuence.
- Yo había formado esta geografía a mi antojo, según las procedencias más frecuentes de los barcos, con cuyos pasajeros hacía algún trato.
- Por supuesto que van los barcos españoles mezclados con los gabachos, para que no nos dejen en las astas del toro, como sucedió en Finisterre.
- Marcial (nunca supe su apellido), llamado entre los marineros Medio hombre, había sido contramaestre en barcos de guerra durante cuarenta años.
- En aquellos pantanos negros y siniestros que de noche exhalaban fuegos fatuos habían desaparecido muchos de los escapados de los barcos prisiones.
- Dirigía a los holandeses Ryp, el cocinero de El Dragón, un hombre que tenía todo el cuerpo tatuado con la figura de los barcos en donde había servido.
- Como el viento era flojo, los barcos de diversa andadura y la tripulación poco diestra, la nueva línea no pudo formarse ni con rapidez ni con precisión.
- A medida que avanzábamos hacia los dos barcos ingleses, fué diciéndonos lo que nos convenía declarar y lo que teníamos que ocultar en beneficio común.
- Por ambas partes corrió la sangre en abundancia, y después de la refriega, Martín Pérez de Irizar apresó a Juan Florín, a sus barcos y a toda su gente.
- Chim había sido, según decía, capitán de uno de esos barcos piratas que llaman paraos, en Borneo, y cuando estaba a punto de ser colgado logró escaparse.
- Se temía el encuentro de barcos piratas, y los negreros, que eran muchos en aquellas costas, huían de todo buque, temiendo encontrar en cada uno un crucero inglés.
- Ustedes, que si en vez de meterse en esos endiablados barcos, se fueran a la iglesia a rezar el rosario, no andaría Patillas tan suelto por España haciendo diabluras.
- Del E.) Los presentes no pueden hacerse cargo de aquellos magníficos barcos, ni menos del Santísima Trinidad, por las malas estampas en que los han visto representados.
- Otros barcos negreros, que hacinaban los bultos de ébano en la bodega, en malas condiciones, iban teniéndolos que echar al agua a que sirvieran de pasto a los tiburones.
- De Blas de Lezo, tuerto y con una sola pierna, batiéndose constantemente y venciendo, con unos pocos barcos, la escuadra poderosa del almirante inglés Vernon en Cartagena de las Indias.
- Entre las impresiones que conservo, está muy fijo en mi memoria el placer entusiasta que me causaba la vista de los barcos de guerra, cuando se fondeaban frente a Cádiz o en San Fernando.
- Los ingleses, validos de la obscuridad de la noche, dispusieron que el navío Soberbio, el más ligero de los que traían, apagara sus luces y se colocara entre nuestros dos hermosos barcos.
- Aguirre, al verse sin la tripulación necesaria para sus barcos, les pegó fuego, y luego se refugió, con su hija y algunos compañeros fieles, en las proximidades de Barquisimeto, de Venezuela.
- A un extremo del mercadillo, cerca del Repeso, los panaderos con sus mesas atestadas de libretas blancas y morenas, prolongadas unas, como barcos, y redondas y con festones otras, como bonetes de paje.
- Sobre todo hacia el nordeste de Borneo, cerca de las islas de Serasán y del Archipiélago de los Piratas, tuvimos batallas navales furibundas contra dos y tres de esos barcos armados que llaman praos.
- Pero en caso de que se pudieran hacer aquí esos barcos dije yo con viveza, conociendo la fuerza de mi argumento, los ingleses los harían también, y entonces las proporciones de la lucha serían las mismas.
- Excuso decir que en aquel reñido combate forjado dentro de mi propio cerebro, derroté a todos los ingleses habidos y por haber, con más facilidad que si sus barcos fueran de cartón, y de miga de pan sus balas.
- Nos decía que en el fondo del mar hay, como en la tierra, bosques, praderas, desiertos, montañas, volcanes, islas madrepóricas, barcos sumergidos, tesoros sin cuento y un cielo de agua casi igual al cielo de aire.
- Pero será preciso obedecer, conforme a la ciega sumisión de la Corte de Madrid, y poner barcos y marinos a merced de los planes de Bonaparte, que no nos ha dado en cambio de esta esclavitud un jefe digno de tantos sacrificios.
- Ya le mostraré a usted los cálculos que tengo hechos, no sólo para aumentar hasta un extremo fabuloso el calibre de las piezas de Artillería, sino para construir placas de resistencia que defiendan los barcos y los castillos.
- Habló luego de su barco, el San Juan Nepomuceno, al que mostró igual cariño que a su joven esposa, pues según dijo, él lo había compuesto y arreglado a su gusto, por privilegio especial, haciendo de él uno de los primeros barcos de la armada española.
- Zelayeta sentía, como yo, el entusiasmo por la isla desierta y por los piratas, y, como tenía talento para ello, dibujaba los planos de los barcos en que íbamos a navegar los dos, y de las islas desconocidas en donde pasaríamos el aprendizaje de Robinsones.
- Marcial había navegado en el Conde de Regla, en el San Joaquín, en el Real Carlos, en el Trinidad, y en otros heroicos y desgraciados barcos que, al parecer derrotados con honra o destruidos con alevosía, sumergieron con sus viejas tablas el poderío naval de España.
- Luego leyeron ciertos papeles en que había apuntados los nombres de muchos barcos ingleses con la cifra de sus cañones y tripulantes, y durante su calurosa conferencia, en que alternaba la lectura con los más enérgicos comentarios, noté que ideaban el plan de un combate naval.
- Se me representan los barcos, no como ciegas máquinas de guerra, obedientes al hombre, sino como verdaderos gigantes, seres vivos y monstruosos que luchaban por sí, poniendo en acción, como ágiles miembros, su velamen, y cual terribles armas, la poderosa artillería de sus costados.
- El Rey Sabio, que recomienda en sus Partidas que los barcos de las escuadras lleven yeso para cegar a los adversarios y jabón para hacerles resbalar, no se olvida tampoco de encarecerles que se provean también de cebollas, porque las cebollas dice él les librarán del corrompimiento del yacer de la mar.
- Y en tanto nosotros bailábamos de regocijo en la costa, al estruendo de la artillería, figurándonos ser las naciones a que correspondían aquellos barcos, y creyendo que en el mundo de los hombres y de las cosas grandes, las naciones bailarían lo mismo presenciando la victoria de sus queridas escuadras.
- Señor prosiguió mirando al Cielo con ademán de pitonisa, no creo ofenderte si digo que maldito sea el que inventó los barcos, maldito el mar en que navegan, y más maldito el que hizo el primer cañón para dar esos estampidos que la vuelven a una loca, y para matar a tantos pobrecitos que no han hecho ningún daño.
- Recuerdo que al escribir esto, que me dictaba mi tía, le hice varias preguntas acerca de la vida y de las costumbres de los piratas, y, a pesar de que ella trataba de exagerar la odiosidad de los caballeros de la fortuna, a mí me parecía que aquello de ser pirata y de abordar a los barcos y quitarles sus tesoros y guardarlos en una isla desierta debía tener grandes encantos.
- Creados por una época positivista, y adecuados a la ciencia náutico militar de estos tiempos, que mediante el vapor ha anulado las maniobras, fiando el éxito del combate al poder y empuje de los navíos, los barcos de hoy son simples máquinas de guerra, mientras los de aquel tiempo eran el guerrero mismo, armado de todas armas de ataque y defensa, pero confiando principalmente en su destreza y valor.
- Me hice cargo de un pacto establecido entre tantos seres para ayudarse y sostenerse contra un ataque de fuera, y comprendí que por todos habían sido hechos aquellos barcos para defender la patria, es decir, el terreno en que ponían sus plantas, el surco regado con su sudor, la casa donde vivían sus ancianos padres, el huerto donde jugaban sus hijos, la colonia descubierta y conquistada por sus ascendientes, el puerto donde amarraban su embarcación fatigada del largo viaje.