Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "barrer" aquí tienes una selección de 15 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra barrer para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Sería bueno barrer.
- Pues lo vuelve usted a barrer.
- Supongo que no me mandaréis barrer.
- Al volver a su casa, revisó la lumbre y se puso a limpiar y a barrer.
- Con riesgo de la vida debí barrer esa canalla, si no por buenas, a latigazos.
- Más asco le daba barrer las inmundicias que dejaban allí aquellos osos de la cueva.
- Sobre el mostrador telas y más telas extendidas sin compasión hasta barrer el suelo.
- La comandanta empezaba a disponer el tren de limpieza, y a sacar los trastos para barrer con desahogo.
- Allí estaba ella para barrer hacia la calle aquel lodo que entraba todos los días por la puerta de la taberna.
- Y comienzo a barrer la casa con mucha alegría, pareciéndome con aquel remedio remediar dende en adelante la triste vida.
- Platón no decía nada, y pasó y repasó su hermosa mirada por los ladrillos del piso, como si los quisiera barrer con ella.
- De seguro que ahora, siendo rico, levantándote tarde y paseando en carruaje, te acuerdas con envidia de los tiempos en que bajabas a barrer la tienda a las seis de la mañana y echabas un párrafo con las criadas que van a la compra.
- El Palomo, con una sotana sucia y escotada, cubierta la cabeza con enorme peluca echada hacia el cogote, acababa de barrer en un rincón las inmundicias de cierto gato que, no se sabía cómo, entraba en la catedral y lo profanaba todo.
- Yo, que estaba comiendo ciertos tronchos de berzas, con los cuales me desayuné, con mucha diligencia, como mozo nuevo, sin ser visto de mi amo, torné a casa, de la cual pensé barrer alguna parte, que era bien menester, mas no hallé con qué.
- ¡Horrible familia ilegal, enraizada en el viejo caserón solariego como las parietarias y yedras en los derruidos muros! Al capellán le entraban a veces impulsos de coger una escoba, y barrer bien fuerte, bien fuerte, hasta que echase de allí a tan mala ralea.