Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra bastantes

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra bastantes en el contexto de una oración.

Término bastantes: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "bastantes" aquí tienes una selección de 25 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra bastantes para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Bastantes jaquecas me dan las mías.
  • Tardamos bastantes días en terminarlo.
  • Si él se sintiera con fuerzas bastantes, sería de ellos.
  • Bastantes veces la había humillado con rotundas negativas.
  • Los hombres, como si no tuvieran bastantes vicios, los inventan cada día.
  • En todos los cafés son bastantes los parroquianos que se retiran entre diez y once.
  • Bastantes barbaridades hacen hoy en día, y la religión anda perdida desde estas grescas.
  • Afirmaba don Pedro que se gastaban al año bastantes ferrados de centeno y mijo en el corral.
  • Desde entonces el primo gastó con ella bastantes bromas, algunas más pesadas que divertidas.
  • Mira, Alonso añadió deteniéndose ante su marido, me parece que ya os han derrotado bastantes veces.
  • Por un ochavo le daba la rosquillera, en ferias y romerías, caramelos de alfeñique o rosquillas bastantes.
  • Decidieron por fin establecerse en el Siglo de la calle Mayor, donde se encontraron bastantes personas conocidas.
  • Encontrábase mi hombre con fuerza dialéctica y entusiasmo bastantes para predicar y extender por todo el mundo aquellas verdades.
  • Pero aunque Juan Pablo se encariñaba de este modo con el local, había cambiado de café bastantes veces en el espacio de cinco años.
  • He aquí por qué el suegro, a pesar de encontrarse cronológicamente una generación más atrás que su yerno, estaba moralmente bastantes años delante.
  • Estos bravucones parece que se quieren comer el mundo, y en cuanto salen al mar parece que no tienen bastantes costillas para recibir los porrazos de los ingleses.
  • Y haz el favor, para otra vez, de dejarte en la calle tus agonías y no ponérteme delante con esa cara de viernes, pues bastantes espectáculos tristes tenemos en casa.
  • Nuestra fragata tenía las velas con más agujeros que capa vieja, los cabos rotos, cinco pies de agua en bodega, el palo de mesana tendido, tres balazos a flor de agua y bastantes muertos y heridos.
  • Además, las señoritas de la Lage, por su alcurnia, por los humos aristocráticos de su padre, y la especie de aureola con que pretendía rodearlas, por su belleza, eran blanco de bastantes envidillas y murmuraciones.
  • Sus impresiones no habían sido malas, y aunque no tenía bastantes datos para formar juicio del verdadero carácter de la prójima, podía anticipar, fiado en su experiencia, en su buen ojo y en un cierto no sé que, presunciones favorables.
  • En el alcázar de popa estaba uno que comprendí era el general Álava, y, aunque herido en varias partes de su cuerpo, mostraba fuerzas bastantes para dirigir aquel segundo combate, destinado quizá a hacer olvidar respecto al Santa Ana las desventuras del primero.
  • Durante bastantes años estuvo, con relación al médico antiguo, en una situación de inferioridad, y cuando el otro murió, el hombre comenzó a crecerse y a pensar que ya que él tuvo que sufrir las chinchorrerías del médico anterior, era lógico que el que viniera sufriera las suyas.
  • Los de fuera y los de dentro trataban con respeto, casi con veneración, a la ilustre señora, que era como una figurita de nacimiento, menuda y agraciada, la cabellera con bastantes canas, aunque no tantas como la de Barbarita, las mejillas sonrosadas, la boca risueña, el habla tranquila y graciosa, y el vestido humildísimo.
  • Durante el diálogo que he referido, sin responder de su exactitud, pues sólo me fundo en vagos recuerdos, una tos recia y perruna, resonando en la habitación inmediata, anunciaba que Marcial, el mareante viejo, oía desde muy cerca la ardiente declamación de mi ama, que le había citado bastantes veces con comentarios poco benévolos.
  • En la puerta del cafetín amontonábase la granujería, siguiendo con mirada ávida el voltear de los trozos de pasta entre las burbujas del aceite, y dentro del establecimiento, los hombres, formando corrillos ante el mostrador, hablaban a gritos o se impacientaban al ver que el cafetinero, según propia afirmación, no tenía bastantes manos para servir a todos.