Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "bastón" aquí tienes una selección de 54 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra bastón para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- ¡hostia! ¿Un bastón?
- ¡Mi bastón, mi bastón!
- Yo tenía un bastón, ¿eh?
- Mi bastón de vuelta, ¿eh?
- ¡qué no tenía el bastón!
- Que me devuelvan mi bastón.
- Me quitaron mi bastón, ¿eh?
- ¿Don Víctor tenía un bastón?
- Mi bastón con el puño de vuelta.
- Pensaba en un bastón, en su bastón.
- Hacía rayas en el suelo con el bastón.
- El portamantas que no tenía el bastón.
- Un bastón que tiene una chapa de plata.
- Cogió el sombrero y el bastón de puño de oro.
- Alto, fuerte, ya no necesitaba bastón para andar.
- El viejo deja el bastón y se pone a arreglar la escena.
- Otros piden sus ideas, este pobre hombre pedía su bastón.
- Un bastón con el puño de vuelta, con una chapa de plata, ¿eh?
- ¡Yo tenía un bastón! Azorín y el maestro se quedan asombrados.
- De estar sin mi bastón y de no oír el ruido de la chapa de plata.
- ¡Qué importa bastón, ideas o luz! En el fondo, todo es un ideal.
- Mira, sobrino, me voy, porque si no me voy te pego con tu propio bastón.
- Justicia, amor, belleza, o sencillamente un bastón con una chapa de plata.
- Otro apoya los brazos cruzados sobre el bastón e inclina la cabeza pensativo.
- A Estupiñá le llevaban un bastón que tenía por puño la cabeza de una cotorra.
- El bastón de roten y las enormes rodilleras de los calzones le acababan de caracterizar.
- De la puerta volvió hacia Fortunata, y alzando el bastón con ademán de mando, le dijo.
- Me voy a casa, porque yo no podía acostumbrarme a la idea de estar sin mi bastón, ¿eh?
- Extendió la mano, y con la otra mostraba el bastón, como si fuera un bastón de autoridad.
- Se apoya en un bastón de color de avellana, con el puño de cuerno, en forma de pata de cabra.
- En esto entró un viejo de melena blanca y barba también blanca, cojeando, apoyado en un bastón.
- La visita se prolongó una media hora, y por fin, el viejo, con ayuda de su bastón, púsose en pie.
- Luego que han platicado un rato, el clérigo coge su bastón, se pone el sombrero, y él y Azorín se marchan.
- Llevaba un bastón grueso, cuyo mango era un martillo, y volvía de sus paseos con los bolsillos llenos de piedras.
- Azorín, alto, inquieto, nervioso, vestido de negro, con un bastón que lleva diagonal, cogido cerca del puño a modo de tizona.
- Apenas se vio Juanín en el suelo, agarró el bastón de Villuendas y se fue derecho hacia el nacimiento en la actitud más alarmante.
- Es el mismo instinto que nos hace cobrar amor a un objeto que hemos usado durante años, un reloj, una petaca, una cartera, un bastón.
- Ocultáronse ellas entonces, y asomándose con cautela por entre los hierros, viéronle seguir, gesticulando y haciendo molinete con el bastón.
- No estaba aún el catedrático, y como había mucha gente alborotadora entre los alumnos, alguno comenzó a dar golpecitos en el suelo con el bastón.
- Este viejo oye en silencio estas añoranzas del tiempo luengo, y dice después, dando golpes con el bastón, poniéndose los lentes con un gesto rápido.
- Un día se topó en la sala de lectura con Fermín Ibarra, el condiscípulo enfermo, que ya estaba bien, aunque andaba cojeando y apoyándose en un grueso bastón.
- El cuadrado sombrero y el flotante paleto, que parecía una sotana, fueron remontando lentamente la escalera, con acompañamientos de golpes de bastón en cada peldaño.
- Se fue refunfuñando, y al anochecer, cuando ya Ido y Maxi se habían marchado, y los hermanos Izquierdo estaban comiendo, volvió a subir, con bastón de mando, y dijo despóticamente.
- Hace un momento ha llegado un viejo que tiene un bigotito blanco en forma de cepillo, que viste un pantalón a cuadritos negros y blancos, y se apoya en un bastón de color de avellana.
- Los talluditos que usan ya bastón y ganan premios en los colegios, y los que en las funciones de teatro por la tarde sueltan el grito en la escena más interesante, distrayendo a los actores y enfureciendo al público.
- En la plaza de la Constitución vio a don Eugenio, que miraba de lejos el milacre, apoyado en el viejo bastón y mostrando su carita de pascua por el embozo de su capa azul, que no abandonaba hasta bien entrado el verano.
- El cuadrado sombrero sobre las cejas, flotante el paleto, que no abandonaba ni aun en el verano, y bajo el brazo el bastón de su juventud, una caña vieja y resquebrajada, con puño redondo de marfil que casi era una bola de billar.
- ¡Parece mentira exclama no saber que en el siglo XVIII iba todo el mundo afeitado! Como la empalizada ha quedado ya en su sitio y está lista la escena, el viejo sacude las manos una contra otra, toma el bastón y se retira hacia el fondo.
- La una le quitaba el sombrero, la otra tomaba su bastón, y las dos tiraban a un tiempo de su paleto, sonriendo ligeramente al ver el chaqué, que quedaba al descubierto, y que con sus cortos faldones dábale el aspecto de un pájaro desplumado.
- Y el pobre octogenario, con su arrugado rostro de una palidez de marfil, tembloroso y flácido, sin el bastón muleta que le ayudaba ordinariamente en su marcha, los ojos inyectados de sangre y los ademanes descompuestos, parecía un pobre loco.
- Abrió la joven, y el gran Plácido, con gesto displicente, las cejas algo fruncidas, mostrando en una mano el bastón cuyo puño era una cabeza de cotorra (regalo que le trajeron de Sevilla los señoritos de Santa Cruz), alargó con la otra un papel que tenía un sello.
- ¡Antoñito, Antoñito, yo quiero que seas un gran artista! Y se marcha rápido, voluble, ondulante, hablando sin volver la cabeza, poniéndose al revés el sombrero, que después torna a ponerse a derechas, volviendo por el bastón que se había dejado olvidado en la sala.
- Pero lo que daba cierto aspecto grandioso al gabinete era el retrato del difunto esposo de doña Lupe, colgado en el sitio presidencial, un cuadrángano al óleo, perverso, que representaba a Don Pedro Manuel de Jáuregui, alias el de los Pavos, vestido de comandante de la Milicia Nacional, con su morrión en una mano y en otra el bastón de mando.
- En los días que hacía buen tiempo paseaba por la Alameda con un par de curas tan viejos como él, y cuando llovía o el viento era fuerte, no salía de la plaza del Mercado e iba de tienda en tienda con su gorra de seda, su capita azul y su bastón muleta, para echar un párrafo con los veteranos del comercio reposado y a la antigua, cuyas excelencias eran el tema obligado de la conversación.