Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra bella

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra bella en el contexto de una oración.

Término bella: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "bella" aquí tienes una selección de 36 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra bella para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • La Bella Vizcaína.
  • Es una bella fuente que susurra armoniosa.
  • / Come una damicella mi trovare più bella.
  • Lo espontáneo es la más bella de las razones.
  • Dime una cosa preguntó a Maxi, acordándose de que era bella.
  • Es una bella iglesia que se destaca serena en el azul diáfano.
  • Luego, Bautista cantó la bella canción del país de Soul, que dice así.
  • A la vuelta de este viaje me embarqué con don Ciriaco en Cádiz, en la Bella Vizcaína.
  • Pero estaba bella en rigor de verdad, y más arrogante, varonil y napoleónica que nunca.
  • Roñoso para todo, era hombre de rumbo para los gastos de la casa y de la bella Hortensia.
  • Al oír los detalles de nuestro preclaro abolengo, la amabilidad de la bella señora aumentó.
  • La bella Hortensia tenía pretensiones, era muy hermosa y no quería casarse con un cualquiera.
  • Ninguna innovación útil o bella se nota en su mueblaje, en su huerto, en sus tierras de cultivo.
  • Dicho esto, el buen Dios sonrió en su bella barba blanca y despidió a sus hijos, que partieron contentos.
  • Aquella mujer singularísima, bella y varonil tenía el pelo corto y lo llevaba siempre mal peinado y peor sujeto.
  • Antes la tentación era bella por el contraste, por la hermosura dramática de la lucha, por el placer de la victoria.
  • Era una mujer que debió haber sido muy bella, con ojos negros, grandes, sombreados, la nariz algo corva y el tipo egipcio.
  • Este año según la bella frase de uno de estos labriegos tan panteístas en el fondo, este año es el primero que trabaja.
  • Cuentan que Maximiliana Llorente era una mujer bella y deseosa de agradar, de esas que no caben en la estrechez vulgar de una tienda.
  • Entre aquellas tabernas había la del Telescopio, la de la Bella Sirena, la del Holandés, la Goizeco Izarra (Estrella de la mañana).
  • El viejo capitán, que me tenía cariño, quería que su amigo pasara a mandar la Bella Vizcaína y yo ocupara la vacante en La Ciudad de Cádiz.
  • Su alma se regocijó contemplando en la fantasía el holocausto del general respeto, de la admiración que como virtuosa y bella se le tributaba.
  • Ilustración II HISTORIA DE LA BELLA VIZCAÍNA El primer sábado del curso, por la tarde, don Ciriaco se presentó en mi casa, en San Fernando, y me dijo.
  • Mas pronto hubo de reconocer que era mucho mejor, más espaciosa y bella, y en cuanto a los barrios, lo que la señora había perdido en tranquilidad ganábalo en animación.
  • Yo tenía un poco más de mundo que cuando estudiante, y pude comprender que la bella Hortensia se desentendía de toda preocupación moral y que no buscaba más que prosperar y gozar.
  • Había entre los marineros de la Bella Vizcaína un chico de Cádiz, a quien llamaban el Morito, porque había estado en Tánger y solía llevar con frecuencia un fez rojo en la cabeza.
  • De la escuela de San Fernando saldría piloto primero, después haría un par de viajes y luego don Ciriaco se retiraría, dejándome que le substituyera en el mando de la Bella Vizcaína.
  • Hice proyectos absurdos de provocarle, que, afortunadamente, no llegué a realizar, y a mediados del mes de julio me quedé sorprendido con la entrada en la bahía de Cádiz de la Bella Vizcaína.
  • COMPAÑÍA VASCO ANDALUZA El día 5 de enero saldrá para las Canarias, Cabo Verde, el Cabo de Buena Esperanza y Manila la fragata La Bella Vizcaína, al mando del capitán don Santiago de Andía.
  • Después de verificar esta bella sustracción con una maravillosa habilidad, don José llamó en casa del juez, denunció el hecho, dió una pista falsa y se fué del pueblo sin que nadie le molestara.
  • ¡Qué estupidez, pensaba en estos momentos tristes, el considerar a la mujer como una criatura ideal! ¡Qué error mirar la riqueza y el fausto como felicidad! Se acercaba el momento de que la Bella Vizcaína tenía que partir.
  • Al anochecer, ellas y sus amigas pasean por esta bella plaza solitaria, de dos en dos, de tres en tres, cogidas de la cintura, con la cabeza inclinada a un lado, mientras cuchichean, mientras ríen, mientras cantan alguna vieja tonada melancólica.
  • Todo esto, dicho por la sibila en voz baja y cavernosa, lo escuchaba solamente la bella fregatriz Sabel, que con los brazos cruzados tras la espalda, el color arrebatado, se inclinaba sobre el oráculo, que más parecía provocarla a curiosidad que a regocijo.
  • Hay que reconocer, en honor de la bella Francia, que los negreros franceses debieron dejar atrás a los demás en el arte de desollar negros, porque incrustaron en el lenguaje de las colonias el nombre del látigo francés, lo impusieron, y a todas partes donde había negros llevaron triunfante el fouet.
  • Contemplando por primera vez a la hija de mis amos, discurrí que tan bella persona no podía haber venido de la fábrica de donde venimos todos, es decir, de París o de Inglaterra, y me persuadí de la existencia de alguna región encantadora, donde artífices divinos sabían labrar tan hermosos ejemplares de la persona humana.
  • Ahora, al sentir revolución repentina en las entrañas en presencia de un gallardo jinete, que venía a turbar con las corvetas de su caballo, el silencio triste de un día de marasmo, la Regenta no vaciló en creer lo que le decían voces interiores de independencia, amor, alegría, voluptuosidad pura, bella, digna de las almas grandes.