Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "bendita" aquí tienes una selección de 18 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra bendita para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Bendita sea mi madrecita.
- Bien hago yo en no meterme en nada, bendita de mí.
- Viva estoy todavía por causa de esta bendita idea que tengo.
- ¡Habla, habla así, se decía el clérigo, bendita sea tu boca!
- No tenía miedo a cosa alguna creada por Dios, más que a su bendita mujer.
- ¡Santa Bárbara bendita! articuló piadosamente el capellán, estremeciéndose.
- La costumbre de pedir me ha ido dando esta bendita cara de vaqueta que tengo ahora.
- Él no tenía fe alguna, ni bendita la falta, a no ser cuando le entraba el miedo de la muerte.
- ¡Bendita sea tu alma! Lo primerito que le pido al Señor, lo juro por estas cruces, es que te mueras.
- Luego, el cura se acercó al catafalco a rezar sus responsos y lo roció varias veces con agua bendita.
- Bendita y alabada sea la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores de su afligida Madre.
- Para más contrariedad, delante de esa bendita y maldita mujer, me convierto en el más insípido de los colegiales.
- Tomó el amado director agua bendita, y después de santiguarse, subió, radiante de alegría evangélica, las gradas de la plataforma.
- Tomó agua bendita en una pila grande de mármol negro, y mientras se santiguaba, inclinándose frente al altar del trascoro, decía para sí.
- Al despedirse, saludaba con la mano a las imágenes, como se saluda a un amigo que está en el balcón, y luego tomaba su agua bendita, fuera gorro, y a la calle.
- Todas las puertas se le franqueaban, y en todas partes le ponían buena cara por su honradez, sus buenas maneras y principalmente por aquella bendita labia que Dios le había dado.
- Era el oráculo de la familia y les cautivaba a todos no sólo por lo mucho que le querían y mimaban, sino por el sortilegio de su imaginación, por aquella bendita labia suya y su manera de insinuarse.
- Y viniendo él con la cruz y agua bendita, después de haber sobre él cantado, el señor mi amo, puestas las manos al cielo y los ojos que casi nada se le parecía sino un poco de blanco, comienza una oración no menos larga que devota, con la cual hizo llorar a toda la gente como suelen hazer en los sermones de Pasión, de predicador y auditorio devoto, suplicando a Nuestro Señor, pues no quería la muerte del pecador, sino su vida y arrepentimiento, que aquel encaminado por el demonio y persuadido de la muerte y pecado, le quisiese perdonar y dar vida y salud, para que se arrepintiese y confesase sus pecados.