Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra bendito

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra bendito en el contexto de una oración.

Término bendito: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "bendito" aquí tienes una selección de 48 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra bendito para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • ¡Bendito Dios!
  • ¡bendito Dios!
  • Era un bendito.
  • Eres un bendito.
  • Bendito sea Dios.
  • Duerme como un bendito.
  • Fenelón era un bendito.
  • ¡Bendito sea Dios, bendito sea!
  • El pobrecillo es un bendito de Dios.
  • Pero ese Obispo, ese bendito señor.
  • ¿Cómo está ese bendito del Señor?
  • Ha habido rompimiento con ese bendito?
  • ¡Bendito Dios!, ¡cómo le han puesto!
  • , y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
  • ¡Si es un angelote, un bendito, un alma de Dios.
  • Mira, Fortunata, bendito sea el cuchillo que sana.
  • ¡Bendito Dios! exclamó Rafaela rompiendo a reír.
  • ¿Y quién me ha traído a mí a este bendito estado?
  • Señor, mozo soy que no me fatigo mucho por comer, bendito Dios.
  • ¡Ya tenemos piso principal! ¡Viva San José bendito! ¡Vivaaaa!
  • Ya puede usted ir rezando al bendito San Ramón, señor capellán.
  • Oh, bien decía aquel bendito, dulce, triste y tierno fray Luis de León.
  • ¡Bendito sea Dios! Pero si usted determina que me quede aquí entretanto.
  • El Obispo era un bendito, Glocester un taimado con más malicia que talento.
  • Tenía en su camarote una virgen peruana, con dos ramas de romero bendito debajo.
  • ¡Oh, San José bendito! Si en mis quince hubiera sabido yo lo que era la gente de mar.
  • Anteayer, ¡San Antonio bendito!, cuando estuvo en mi celda moviendo los trastos para coger el ratón.
  • Bendito seas, Dios mío pensaba para sí, pues me has permitido cumplir una obra buena, grata a tus ojos.
  • Cuidado le advierte cuando recite usted aquello de Feliz tú, que en lo profundo de aquel bendito rincón.
  • ¡Bendito Dios, qué cara me puso! ¡Ah!, el amor propio y la soberbia le salían a borbotones por la boca.
  • ¡Si habrá nacido de pie este bendito Plácido dijo Don Baldomero a su nuera, que hasta se saca la lotería sin jugar!
  • Que si le habían contado a Julián, ¡Dios bendito! Pero una cosa era que se lo hubiesen contado, y otra que él lo pudiese repetir.
  • Suponiendo que no te sea posible encariñarte con ese bendito, y que ni el trato ni las buenas prendas de él te lo hagan menos antipático.
  • A la Regenta aquello de los días excepcionales le parecía más arriesgado que todo, pero no quiso oponerse al bendito don Fermín en nada.
  • Quien está arriba es don Antero, el cura de la parroquia, el pobre es un bendito, un fanático digno de lástima y cree cumplir con su deber.
  • En la calle de Toledo tomaron ellas un simón para ganar tiempo, y el bendito Ido se fue a cumplir el encargo que la fundadora le había hecho.
  • ¡Bendito Dios! ¡El ama de la casa sentadita en la escalera, como una pobre que está esperando las sobras de la comida! Pero qué, ¿no está esa diabla?
  • ¡Bendito Dios! ¡las dulzuras que le pasaban por el alma, las mieles que gustaba su corazón, o algo que tenía un poco más abajo, más hacia el medio de su cuerpo!
  • El matrimonio cristiano, lazo bendito, por medio del cual la Iglesia atiende juntamente, con admirable sabiduría, a fines espirituales y materiales, santificando los segundos por medio de los primeros.
  • ¡Qué mujer era Ana! Ella estaba segura de que Álvaro le parecía retebién, Álvaro seguía su persecución con gran maña, lo había notado, ella le ayudaba, Paquito le ayudaba, el bendito Don Víctor ayudaba también sin querer.
  • él descubrió y propuso para administrador a aquel bendito exclaustrado fray Venancio, medio chocho desde la exclaustración, medio idiota de nacimiento ya, a cuya sombra pudo manejar a su gusto la hacienda del sobrino, desempeñando la tutela.
  • Veía con placer que más se aplicaba el bendito varón a prepararle una vida virtuosa mediante la consabida higiene espiritual, que a escudriñar lo pasado y las turbaciones presentes con preguntas de microscopio, como él las había llamado hablando de estas cosas.
  • Julián se sentía tan muchacho y contento como el santo bendito, y salía ya a gozar el aire libre, acompañado de don Eugenio, cuando en el corro de los bailadores distinguió a Sabel, lujosamente vestida de domingo, girando con las demás mozas, al compás de la gaita.
  • En política hizo gran papel Don Pedro por ser uno de los corifeos de la Milicia Nacional, y era tan sensato, que la única vez que se sublevó lo hizo al grito mágico de ¡Viva Isabel II! Falleció aquel bendito, y doña Lupe se hubiera muerto también si el dolor matara.
  • ¡Bendito seáis vos, Señor quedé yo diciendo, que dais la enfermedad y ponéis el remedio! ¿Quién encontrara a aquel mi señor que no piense, según el contento de sí lleva, haber anoche bien cenado y dormido en buena cama, y aun agora es de mañana, no le cuenten por muy bien almorzado?
  • Los domingos, si iba un rato á la taberna de Copa, donde se reunía toda la gente del contorno, era para mirar á los jugadores de truco, para reir como un bendito oyendo los despropósitos y brutalidades de Pimentó y otros mocetones que actuaban de gallitos de la huerta, pero nunca se acercaba al mostrador á pagar un vaso.
  • Iba también a aquel corrillo Aparisi el concejal, a quien tenían ya medio trastornado los apóstoles, Pepe Samaniego, que no se dejaba embaucar, y Dámaso Trujillo, el dueño de la zapatería titulada Al ramo de azucenas, que todo se lo creía como un bendito, y a solas en su casa hacía experimentos con una banqueta de zapatero.
  • ¡Miren el todo trapos, como muñeca de niños, más triste que pastelería en Cuaresma, con más agujeros que una flauta y más remiendos que una pía y más manchas que un jaspe y más puntos que un libro de música (decía un estudiantón de estos de la capacha, gorronazo), que hay hombre en la sopa del bendito santo que puede ser obispo o otra cualquier dignidad, y se afrenta un don Peluche de comer! ¡Graduado estoy de bachiller en artes por Sigüenza!