Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "beso" aquí tienes una selección de 77 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra beso para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Un beso.
- El último beso.
- Un beso, Teresa.
- ¿Me das un beso?
- Un beso a tu abuelita.
- Le quería dar un beso.
- ¿Qué, no le da un beso?
- Besó las cerezas también.
- Y la beso en vez de morderla.
- Ni siquiera me has dado un beso.
- Fortunata al darle la mano se la besó.
- Hincósele delante y le besó las manos.
- Fue un beso solemne, apretado, pero frío.
- Nucha le plantó un beso en cada carrillo.
- Anda, piojín, y da un beso a esta señora.
- El Gran Constantino besó la frente de Ana.
- Y haciendo la cruz con dos dedos, se la besó.
- Ana besó la imagen y volvió los ojos al cielo.
- Beso las manos de vuestra merced, o por lo menos.
- Le besó en la pintada boca, y redobló sus gemidos.
- A lo sumo un abrazo furtivo, un beso como un rasguño.
- Tal entusiasmo le entró a la santa, que le dio un beso.
- Ana Ozores depositó un casto beso en la frente del caballero.
- Los versos engendraban los versos, como un beso provoca ciento.
- No podía ella acostarse sin un beso de su marido en la frente.
- Se levantó, abrazó a la Regenta y besó la mano del Magistral.
- Ánimo chica, y dame un beso, que las hambres con amor son menos.
- Es verdad y acercando la cabeza de Lulú a él, la besó en la boca.
- Sintió que la sujetaban por la cintura y le daban un beso en la nuca.
- Vamos, Rosita, no te pongas así, y perdóname le dijo dándole un beso.
- Jacinta besó al delincuente, con gran estupefacción de los otros chicos.
- Luego oyó un beso, y poco después las ramas de un árbol que se movían.
- Y mi madre estrechó a Mary contra su pecho y la besó varias veces efusivamente.
- Y le besó la mano, pues la cara era imposible por tenerla toda untada de caramelo.
- Bien, bien, tiíta exclamó Elvira abrazándola y dándole un beso, no te enfades así.
- Eterna fidelidad le juró callando, en el beso largo, intenso con que pagó los del marido.
- Sentándose a su lado, y cogiéndola por un brazo, la llamó a sí y le dio un beso, diciéndole.
- Don Víctor se sentó sobre la cama y depositó un beso paternal en la frente de su señora esposa.
- Entonces sí que abrazó y besó con efusión tiernísima a la hija que había llevado en sus entrañas.
- Bostezó don Víctor y salió del gabinete después de depositar un casto beso en la frente de su mujer.
- Nada le dijo contra el dogma, pero jamás la dulzura de Jesús procuró explicársela con un beso de madre.
- Martín acompañó a la muchacha, y cuando la vió sola la estrechó por la cintura y la besó en la mejilla.
- Hola, ven acá, mujer, dame un beso y un abrazo le dijo la señorita, atrayéndola a sí con maternal cariño.
- Se acercó al cadáver de Lulú, estuvo contemplando a la muerta largo rato y la besó en la frente varias veces.
- Miró el gran Constantino a la Regenta y tomándole la cabeza con ambas manos la besó con estrépito en la frente.
- Si es todo un caballero formal declaró la señorita dándole un beso en su cara sucia que aún olía a la endiablada pintura.
- Y por gozar un placer extraño, o por probar si lo gozaba, inclinó el rostro asqueroso sobre el de la Regenta y le besó los labios.
- Te voy a traer unas botas muy bonitas le dijo la que quería ser madre adoptiva, echándole las palabras con un beso en su oído sucio.
- Y después de depositar otro beso, por propia iniciativa, en la frente de Ana, salió de la alcoba con la palmatoria en la diestra mano.
- Es que yo no les besuqueo como tú ni les sobo, y cuando les beso, ellos sienten que mis besos son más puros, que son para ellos solos.
- Él se inclinó para besarle la frente, pero ella echándole los brazos al cuello y hacia atrás la cabeza, recibió en los labios el beso.
- Se retiró sin acercarse a su marido, que no la buscó tampoco para darle el beso en la frente con que solían despedirse todas las noches.
- ¡Y esta señora que te quería dar un beso! Ávida de tocarle, la Delfina le agarró un mechón de cabello, lo único en que no había pintura.
- Al día siguiente, la señora me abrazó y me besó, y me dijo que se arrepentía de todo corazón, que en adelante iba a hacer una vida recatada.
- Al volver a casa, yo quise abrazar a Mary a espaldas de la Cashilda y devolverle el beso que había dado a la cruz, pero ella se me escapó riendo.
- Le hizo guardar los brazos bajo las mantas, le arropó, le dió un beso en la frente como se le da a un niño y un niño era entonces para ella y se fué.
- Un poco asustada, la nena besó también a su madre, sin efusión de cariño, y como besan a cualquier persona los chicos obedientes, cuando se lo manda la maestra.
- Y cuando nadie la veía, a hurtadillas, sin pensar lo que hacía, sin poder contenerse, como una colegiala enamorada, besó con fuego la paja blanca del canastillo.
- Y vino el segundo, la niña, Tulita, y luego que salió con vida, cuando descansaba la madre, la besó larga y apretadamente en la boca, como en premio, diciéndose.
- Y su pobre trigo allí, arrugándose, languideciendo, agitando su cabellera verde, como si hiciera señas al agua para que se aproximara y le acariciase con un fresco beso.
- Cuando el padre se retiraba ya, murmurando Adiós, Nuchiña, hija querida, la novia le asió la diestra y se la besó humildemente, con labios secos, abrasados de calentura.
- Hubo un silencio solemne y en medio de él sonó claro, casi estridente, el chasquido de un beso bilateral, después un chillido como el de Rosina en el primer acto del Barbero.
- Arreglada ya la capilla, sólo en la habitación de su madre podía verla, y allí fue, no bastándole el beso robado en el corredor, cuando el ama lo cruzaba con la nena en brazos.
- No le pido a usted que me dé un beso, porque si le pidiera ese pedazo de la gloria, usted no me lo daría, y si me lo diera, al instante me tendrían que poner en manos del amigo Ezquerdo.
- Besó a las niñas como sí fuese su abuelo, y a doña Manuela diole algunas palmadas en la espalda con una alegría de viejo campechano, asegurando que cada vez estaba más gorda y hermosota.
- ¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias! ¡Dios se lo pagará! ¡Es una santa! Y quiso besarle la mano, pero Gertrudis se inclinó a ella, la besó en la frente y le puso su mejilla a que se la besase.
- Quedábase estática y lela delante de la señorita, devorándola con sus ojos, y si esta le cogía la cara o le daba un beso, la pobre niña temblaba de emoción y parecía que le entraba fiebre.
- Y la cabeza, cada vez más fría y lívida á pesar del colorete, movíase de un lado á otro de la almohada, agitando su diadema de flores, entre las manos ansiosas de la madre y de la hermana, que se disputaban el último beso.
- Pero al ver la extraña figura que presentaba Miss con sus pegotes de merengue y corriendo medrosa, una carcajada de atolondramiento hinchó su lindo cuello, y como si nada hubiese sucedido, se agarró del talle de Concha, dándola un sonoro beso.
- Nucha, corroborando el aserto, se inclinó y besó el retrato, con tan apasionada ternura, que allá en Segovia el pobre alumno, víctima quizá de los rigores de la cruel novatada, debió sentir en la mejilla y el corazón una cosa dulce y caliente.
- Las dos ancianas se irguieron y tendieron a Nucha los brazos con movimiento tan simultáneo que no supo a cuál de ellas atender, y a la vez y en las dos mejillas sintió un beso de hielo, un beso dado sin labios y acompañado del roce de una piel inerte.
- ¡Bien emprendía el pobre albaet el camino del cielo de los inocentes! La vega, desperezándose voluptuosa bajo el beso del sol primaveral, envolvía al muertecito con su aliento oloroso, lo acompañaba hasta la tumba, cubriéndolo con impalpable mortaja de perfumes.
- Cuando don Carlos decidió vivir en Loreto todo el año, para hacer economías, Ana le besó en los ojos y en la boca y fue por un día entero la niña expansiva y alegre que había empezado a brotar antes de ser trasplantada al invernadero pedagógico de doña Camila.
- Y luego se figuraba que a aquella pobre hospiciana, cuyo sentido de vida no comprendía, le quitó Dios la vida de un beso, posando sus infinitos labios invisibles, los que se cierran formando el cielo azul, sobre los labios, azulados por la muerte, de la pobre muchacha, y sorbiéndole el aliento así.
- Gertrudis fué quien, viniendo con la pequeñita al pecho, cerró luego los ojos a su hermana, la compuso un poco y fuese después a cubrir y arropar mejor al niño dormido y a trasladarle en un beso la tibieza que con otro recojió de la vida que aún tendía sus últimos jirones sobre la frente de la rendida madre.
- Pensando en esto, la oración se interrumpió en labios de Julián, la corriente del existir retrocedió diez años, y en un transporte de los que en él eran poco frecuentes, pero súbitos e irresistibles, cayó de hinojos, abrió los brazos, besó ardientemente la pared del nicho, sollozando como niño o mujer, frotando las mejillas contra la fría superficie, clavando las uñas en la cal, hasta arrancarla.
- Cómo, desplegando una maestría debida a la urgencia, había montado, espoleado, salido a galope, ejecutando todos estos actos mecánicamente, cual entre sueños, sin aguardar a que se disipase el corto hervor de la sangre, sin querer ver a la niña ni darle un beso, porque comprendía, estaba seguro de que, si lo hiciera, sería capaz de postrarse a los pies del señorito, rogándole humildemente que le permitiese quedarse allí en los Pazos, aunque fuese de pastor de ganado o jornalero.