Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra billar

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra billar en el contexto de una oración.

Término billar: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "billar" aquí tienes una selección de 13 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra billar para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • En el billar tampoco querían teología racional.
  • Algún magistrado sin vacaciones que jugaba al billar con un mozo de la casa.
  • Era que los señores del billar azotaban el pavimento con las mazas de los tacos.
  • Los del billar dejaron los tacos para venir a la sala de las mentiras a cazar noticias.
  • Con aquel anteojo se veía un poco del billar del casino, que estaba junto a la iglesia de Santa María.
  • Por fin, distinguió a Juan Pablo en el rincón inmediato a la escalera de caracol por donde se sube al billar.
  • Y por aquella espiral venían rumores de disputa, el chasquido de las bolas de billar, y el canto del mozo que apuntaba.
  • Tenía salones inmensos, mal decorados, espejos de cuerpo entero, varias mesas de billar y una pequeña biblioteca con algunos libros.
  • Sentían repugnancia por aquellas chirlatas en donde los estudiantes de provincia perdían curso tras curso, estúpidamente jugando al billar o al dominó.
  • En el tresillo, en el gabinete de lectura, en el billar, en las salas de conversación, de dominó y ajedrez, había siempre las mismas personas, los aficionados respectivos.
  • Todos, las baronesas inclusive, se reían de los plebeyos que allá fuera seguían bailando y tenían que contentarse con los helados que se servían sobre las mesas de billar.
  • En el piso bajo, salón, billar, gabinete biblioteca, galería de costura sobre el jardín, rodeada de cristales, el comedor con paso a la estufa por la escalinata de mármol blanco.
  • El cuadrado sombrero sobre las cejas, flotante el paleto, que no abandonaba ni aun en el verano, y bajo el brazo el bastón de su juventud, una caña vieja y resquebrajada, con puño redondo de marfil que casi era una bola de billar.