Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra blas

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra blas en el contexto de una oración.

Término blas: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "blas" aquí tienes una selección de 41 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra blas para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Blas, Blas.
  • Díjolo Blas.
  • ¿Y me voy a quedar solo con Blas?
  • Por fin, Juan hizo una seña a Blas.
  • Tal había sido el paseo de San Blas.
  • Don Blas vivía en plena arbitrariedad.
  • Andrés y don Blas se asombraban mutuamente.
  • Don Blas escuchaba a su discípulo sonriendo.
  • Sin saber cómo, San Blas anunciaba la primavera.
  • Don Blas la puso a disposición del nuevo médico.
  • Don Blas era para Andrés un caso digno de estudio.
  • Don Blas era un hombre extraordinario, sin nervios.
  • ¿Qué había pasado en aquella romería de San Blas?
  • El otro señor, don Blas Carreño, también era flaco.
  • Don Blas le prestó una porción de libros de historia.
  • Deogracias, Rafaela y Blas han jugado diez reales cada uno.
  • El otro, un tal don Blas Carreño, hidalgo acomodado de Alcolea.
  • A pesar de su divergencia, don Blas no le era antipático a Hurtado.
  • Recordó la romería de San Blas, en la carretera de la Fábrica Vieja.
  • Decía don Blas que odiaban a las mujeres, que le habían engañado siempre.
  • Otra cosa que le encantaba a don Blas era citar los pueblos con sus nombres antiguos.
  • En esto entró Blas, el criado de Juan con la mesita, ya puesta, en que había de almorzar el enfermo.
  • Estas cosas del darwinisno, como decía él, le parecían a don Blas cosas inventadas para divertirse.
  • Durmieron en la posada de Blas y muy de mañana Zalacaín y Bautista se prepararon a seguir su camino.
  • Ya sabes que no recibe dijo la señorita, y tomando de manos de Blas una tarjeta que este traía leyó.
  • Un aire que Ana había oído por primera vez al lado de Mesía, en la romería de San Blas, aquel mismo año.
  • Don Blas le invitó a Hurtado a ir a su casa y le mostró su biblioteca con varios armarios llenos de libros españoles y latinos.
  • Desde la muerte de don Blas de Artola, el teniente de navío retirado, la plaza de hombre ilustre está vacante en nuestro pueblo.
  • Una mañana, dos días después de la visita de Ido, Blas avisó que en el recibimiento estaba el hombre aquel de los pelos tiesos.
  • Este mi señor don Blas, querido y agareno amigo, ha tenido la dignación de presentarme a su merced como un hijo predilecto de Euterpe.
  • Tras ella vino Blas con el mismo velador en que había almorzado el señorito, un cubierto, servilleta, panecillo, copa y botella de vino.
  • Únicamente ocurría, que tanto don Blas como él, habían tomado la costumbre de hablar de esta manera enfática y altisonante hasta familiarizarse con ella.
  • Blas le puso en la cabeza el primogénito de todos los claques, en una mano las mugrientas carteras, en otra los dos duros que para el caso le dio la señorita.
  • A sus criados y labriegos, don Blas les llamaba galopines, bellacos, follones, casi siempre sin motivo, sólo por el gusto de emplear estas palabras quijotescas.
  • Se despidió de don Blas Carreño y del juez y tuvo un violento altercado con Sánchez, quien, a pesar de ver que el enemigo se le iba, fué bastante torpe para recriminarle con acritud.
  • De Blas de Lezo, tuerto y con una sola pierna, batiéndose constantemente y venciendo, con unos pocos barcos, la escuadra poderosa del almirante inglés Vernon en Cartagena de las Indias.
  • Una noche, el inquieto Aguirre sublevó a la tropa expedicionaria, y él mismo cosió a puñaladas al capitán Ursúa y a su compañera, Inés de Atienza, que era hija del conquistador Blas de Atienza.
  • ¡Pensar que este hombre y otros muchos como él viven en esta mentira, envenenados con los restos de una literatura, y de una palabrería amanerada es verdaderamente extraordinario! En cambio, don Blas miraba a Andrés sonriendo, y pensaba.
  • Las ideas tristes habían volado como pájaros de invierno, Ana se había visto en el paseo de San Blas rodeada del mundo, agasajada, y a su lado iba don Álvaro Mesía, enamorado, triste de tanto amor, resignado, cariñoso sin interés, suave y tierno, sin esperanza.
  • Le llevaron a cenar a una venta y le dieron a propósito unas migas detestables, que parecían de arena, diciéndole que eran las verdaderas migas del país, y don Blas las encontró tan excelentes y las elogió de tal modo y con tales hipérboles, que llegó a convencer a sus amigos de su bondad.
  • La fragata española La Constancia, al mando de su capitán don Blas de Aguirre, al amanecer del día 3 de febrero de 1793, en el meridiano de la isla Rodrigo, atormentada con mares gruesas del nordeste y sudeste, corriendo un huracán en su viaje de Manila a Cádiz, en el que perdió todos los gallineros de la toldilla, vasijería, cubas y varias tablas de obra muerta.