Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "boda" aquí tienes una selección de 59 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra boda para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Se preparó la boda.
- Era un banquete de boda.
- Esta sí que fue buena boda.
- Habla a Niní y a mamá, y boda.
- Déselo usted el día de la boda.
- Ahí tienes para el regalo de boda.
- Dentro de unos días será la boda.
- Parecían de la boda de San Isidro.
- Esta noche traigo los dulces de la boda.
- Este sí que es de la boda de San Isidro.
- Se iba acercando el día de nuestra boda.
- Al siguiente día se fijaba el de la boda.
- Sin embargo, los indicios de la boda eran ciertos.
- Las visitas le daban cumplida enhorabuena por su boda.
- Después del viaje de boda, don Prudencio me preguntó.
- V Viaje de novios i La boda se verificó en Mayo del 71.
- Enjugando sus lágrimas, se acordó de Maxi, de su boda.
- Voy a la boda, y esta noche le traeré a usted los dulces.
- ¡Qué día de boda, hija, y qué noche! Esta maldita jaqueca.
- III DON Primitivo autorizó y bendijo la boda de Ramiro con Rosa.
- Como que era el mismo ramo que ella se había puesto el día de su boda.
- Que mi boda era un engaño, una ilusión, como lo que sacan en los teatros.
- Yo fui testigo de su felicidad durante los días que precedieron a la boda.
- Vino luego la boda y la embriaguez de los primeros meses, de las lunas de miel.
- Pero dándole parabienes por su boda y el buen fin que su reclusión había tenido.
- Yo le advertí alegremente que no se trataba de hacer una buena boda, sino de ser feliz.
- ¡Guarden ceremonia! La aristocracia, la primera, opinó que Anita hacía una boda loca.
- Los amigos de la familia de la Lage se permitían alusiones desembozadas a la próxima boda.
- Así debió parecerle a mi amita, pues desde un principio mostró repugnancia hacia aquella boda.
- La boda se verificaría el lunes 1.º de Octubre, dos días después de la salida de las Micaelas.
- Al despedirse, diole Juan Pablo un fuerte apretón de manos, diciéndole que asistiría a la boda.
- El día de mi boda, al llegar a casa de mi madre, Mary abrió el sobre que me había dado Machín.
- Mas al día siguiente me dijo que Mary era una buena muchacha, pero que podía haber hecho una boda mejor.
- Se celebró la boda, con la posible solemnidad, en la iglesia de Zaro y luego la fiesta en la casa de Bautista.
- No estuvo mal tampoco la manera como Fernando deshizo la boda entre un zapatero rico de Tolosa y una novia suya.
- Aurora estaría al frente del departamento de equipos de boda y canastillas de bautizo, ropa de niños y de señora.
- Desposáronla sus padres con un caballero llamado Valeriano y se efectuó la boda con muchas fiestas, regocijos y bailes.
- Al fin se fijó el día para la boda, y unos cuantos antes del señalado ocurrió lo que ya conté y el proyecto de mi amo.
- Cuatro o cinco meses después de esta escena que te he contado de los preliminares de la boda, me llamaron del caserío de Machín.
- Pero al llegar aquí, me veo precisado a cortar esta hebra, y paso a referir ciertas cosas que han de preceder a la boda de Jacinta.
- VII La boda y la luna de miel i Por fin se acordó que Fortunata saldría del convento para casarse en la segunda quincena de Setiembre.
- Hablaron de la boda de Maximiliano y de los increíbles sucesos que después vinieron, diciendo Juan Pablo que su cuñadita era una buena pieza.
- Les faltaba el título para la decoración de la familia, y habían hablado con el viejo marqués de Vernay, y en principio la boda estaba concertada.
- Habíase fijado la boda para fin de Octubre, y ya se comprende que la ausencia del padre de la novia habría sido inconveniente en tan solemnes días.
- Los rosales ateridos se me representaban cubiertos de rosas, y los naranjos de azahares y frutas que mil pájaros venían a picotear, participando del festín de la boda.
- La de Jáuregui se puso su visita adornada con abalorio, y doña Silvia se presentó con pañuelo de Manila, lo que no agradó mucho a la viuda, porque parecía boda de pueblo.
- Cuando llevaba mezcladas en su pecho las azucenas de la purificación religiosa y los azahares de la boda, parecíale al Delfín digna y lucida hazaña arrancarla de aquella vida.
- Martín contaba bromeando a Catalina la boda de Bautista y de la Ignacia, en Zaro, el banquete celebrado en casa del padre del vasco francés, el discurso del alcalde del pueblecillo.
- Los dos, tiesos, majestuosos, dentro de estos trajes que, al través de innumerables reformas, venían subsistiendo desde su boda y sólo salían a luz en visitas de días o entierros.
- Y como el novio la aceptaba sin un céntimo de dote, la boda se arregló, y a los tres meses la señora de don Melchor Peña entró triunfalmente en sus dominios de la plaza del Mercado.
- Poco después, Bautista Urbide se presentó en casa de Ohando, habló a doña Águeda, se celebró la boda, y Bautista y la Ignacia fueron a vivir a Zaro, un pueblecillo del país vasco francés.
- Llegó por fin el día señalado para la boda, que fue el 3 de Mayo de 1835, y se casaron en Santa Cruz, sin aparato, instalándose en la casa del esposo, que era una de las mejores del barrio, en la plazuela de la Leña.
- No sabía hablar de otra cosa, y aunque desmadejada ya y sin fuerzas a causa del trabajo y de los alumbramientos, cobraba nuevos bríos para entregarse con delirante actividad a los preparativos de boda, al equipo y demás cosas.
- Crecieron los comentarios cuando Rita salió para Orense, a acompañar una temporada a la tía Marcelina, según dijo, y don Pedro para una posada, por no considerarse decoroso que los novios viviesen bajo un mismo techo en vísperas de boda.
- Julián no se hubiera encargado jamás de tan ingrata comisión a no parecerle que iba en ello la salvación eterna de don Pedro, y también el sosiego temporal de la que él seguía llamando señorita Marcelina, contra el dictamen de las convidadas a la boda.
- Se casó Zapico, y al día siguiente de la boda, doña Paula, que le miraba de soslayo, con un gesto de desconfianza, tal vez algo arrepentida de haber estirado mucho la cuerda observó que el novio estaba muy contento, muy amable con ella, y hecho un almíbar con su mujer.
- Lo más particular era que Baldomero, después de concertada la boda, y cuando veía regularmente a su novia, no le decía de cosas de amor ni una miaja de letra, aunque las breves ausencias de la mamá, que solía dejarles solos un ratito, le dieran ocasión de lucirse como galán.
- Él, el conquistador a lo Alejandro, el que había rendido la castidad de una robusta aldeana en dos horas de pugilato, el que había deshecho una boda en una noche, para sustituir al novio, el Tenorio repentista, en los casos graves procedía con la paciencia de un estudiante tímido que ama platónicamente.
- Tomo II XII Quedaban migajas, no muy añejas aún, del pan de la boda, cuando don Pedro celebró con Julián una conferencia, conviniendo ambos en lo urgente de que el capellán se adelantase a salir a los Pazos para adoptar varias precauciones indispensables y civilizar algo la huronera, mientras no iban a vivirla sus dueños.