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Ejemplos de oraciones con la palabra bonita

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra bonita en el contexto de una oración.

Término bonita: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "bonita" aquí tienes una selección de 79 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra bonita para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Muy bonita.
  • Estás bonita.
  • Es cosa muy bonita.
  • Sí, bonita te pones.
  • Bonita efigie ¿verdad?
  • Bonita la habéis hecho.
  • ¡Qué bonita es la lógica.
  • Bonita enseñanza, ¿verdad?
  • Bonita escandalera armarías.
  • ¡Qué bonita es esta cretona!
  • ¿Qué cosa había más bonita?
  • ¿Qué, te asustas, niña bonita?
  • Pues a fe que es bonita la broma.
  • (María, ¿a dónde vas tan bonita?
  • Entonces yo era joven, bonita, sana.
  • ¡Bonita plancha, sí señor, bonita!
  • Y ella, como si le dijeran niña bonita.
  • Apenas se conocía que había sido bonita.
  • ¡Oh!, los principios son una cosa muy bonita.
  • Es bonita la casa, y alegre, sí señor, alegre.
  • Lulú era una muchacha graciosa, pero no bonita.
  • La Shele era muy bonita, muy modosita, muy fina.
  • La muchacha era muy bonita, rubia, tostada por el sol.
  • Me enfada esta niña con su inocencia y su cara bonita.
  • La cabeza era bonita, de poco pelo y muy bien arreglada.
  • Sí, que por mi cara bonita me entrega Su Santidad esta gracia.
  • Lo que él quería era meterte mano a la bola aquella tan bonita.
  • Diga usted lo que quiera, esta capilla me parece a mí muy bonita.
  • La vista del cuadrilátero de la plaza era bonita, despejada y alegre.
  • Si el puerto no tenía nada que ver, en cambio la ría era muy bonita.
  • Esta raza vasca es bonita, fina de tipo, pero en general no es fuerte.
  • Esta planta, tan ufana con su agradable aroma, parece una mujer bonita.
  • Le salió al paso una muchacha redondita, muy bonita y de muy mal humor.
  • Bonita manera tienes de hacer que yo te quiera, sí señor, bonita manera.
  • ¡Bonita noche nos va a hacer pasar! exclamó doña Lupe cruzando las manos.
  • Lo que yo digo expresó Jacinta riendo Mucha poesía, mucha cosa bonita y nueva.
  • Las he vuelto a leer después, y me han parecido una cosa bonita, pero mezquina.
  • Una de ellas era casi una niña, de tipo finísimo, rubia, y tenía muy bonita voz.
  • Pues digo que Fortunata no es de esas, no posee más educación que la cara bonita.
  • Es bonita de veras decía para sí la viuda, camino de su casa, lo que se llama bonita.
  • Lleva su pierna por delante como si fuera una cosa bonita que el público desea conocer.
  • Pensó no ver nada y vio algo que de pronto le impresionó, una mujer bonita, joven, alta.
  • Pues sí señor, ¡bonita noche! repetía doña Lupe, echando un suspiro por cada palabra.
  • No lo hará más dijo la dama sin hartarse de acariciar aquella cara tan tersa y tan bonita.
  • No habían visto una niña tan bonita, tan modosa y que se metiera por los ojos como aquella.
  • ¡Cuánto más bonita que averiguar si hubo o no tantas o cuántas docenas de dioses! Vamos allá.
  • Pero examinaba la cara por lo bonita que le parecía, no por buscar en ella síntomas hipocráticos.
  • Nació para hacer la felicidad de un apreciable albañil, y no ve nada más allá de su nariz bonita.
  • Ii Porque Jacinta era una chica de prendas excelentes, modestita, delicada, cariñosa y además muy bonita.
  • Consuelo, la hija de doce o trece años, no era tan desagradable como su padre ni tan bonita como su madre.
  • Cada cara bonita provocaba floreos interminables, en los que la hipérbole dilatábase hasta lo desconocido.
  • Si supiera ella qué bonita boca se le ponía al comérselas, no intentara enmendar su graciosa incorrección.
  • Catalina, en vez de ser obscura y cerril como su hermano Carlos, era pizpireta, sonriente, alegre y muy bonita.
  • ¿Qué va a hacer una señora bonita, rica, y que además tiene que presentarse todos los días ante los reyes?
  • Una mujer bastante bonita, aunque estropeada, y un joven en quien al pronto reconoció Don Evaristo a Maximiliano.
  • ¡Qué bonita, verbi gracia, era la vida sin cuidados, al lado de personas que la quieren a una y a quien una quiere.
  • ¡Bonita manera de cuidar a un enfermo! Y vamos a ver, ¿qué demonios tienes tú que hacer por esas calles toda la mañana?
  • Pero, Señor, ¡qué culpa tendré yo de que esa niña bonita sea ángel! Hasta la virtud sirve para darme a mí en la cabeza.
  • En poco tiempo se consolidó la fama de aquella hermosura y Anita Ozores fue por aclamación la muchacha más bonita del pueblo.
  • Por eso el campo del Mundo Nuevo, que es el sitio más desamparado y más feo del globo terráqueo, le pareció una bonita plaza.
  • El gabinetito de Jacinta, inmediato a esta pieza, era la estancia más bonita y elegante de la casa y la única tapizada con tela.
  • Cuando pasaba por delante de la taberna alguna chica bonita, Tellagorri lanzaba un ronquido tan socarrón que todo el mundo reía.
  • Guillermina, que fue bonita y aun un poquillo presumida, no tuvo nunca amores, y si los tuvo no se sabe absolutamente nada de ellos.
  • La hermana de la Estrella, Elvira, de doce o trece años, era muy bonita, muy descocada, y seguía, sin duda, las huellas de la mayor.
  • ¡Váyase usted a paseo, señor Fraigerundio de hospital! ¡El embustero será usted! ¡Pues hombre! bonita manía saca el señor doctor.
  • ¡Bonita andaría la sociedad, si el representante del Estado predicara prácticamente el concubinato! Ni que estuviéramos entre salvajes.
  • Los ojos de Mauricia se le habían hundido hasta ponérsele en la nunca, y la nariz, aquella nariz tan bonita, se le afiló como un cuchillo.
  • No obstante, apenas averiguó el comité que Julián tenía bonita letra cursiva, y ortografía asaz correcta, se echó mano de él para misivas de compromiso.
  • Yo las pedí por favor y como en gracia un rosario engazado en oro que llevaba la más bonita de ellas, en prendas de que las había de ver a otro día sin falta.
  • Jacinta, al fin, metió la mano en su seno, sacó lo que el muchacho deseaba, y le miró segura de que se desenojaría cuando viera una cosa tan rica y tan bonita.
  • La mano pequeña y bonita del ceguezuelo hería con gracia las cuerdas, sacando de ellas arpegios dulcísimos y esos punteados graves que tan bien expresan el sentir hondo y rudo de la plebe.
  • ¡Y estos hombres se vuelven locos cuando oyen un cañonazo! ¡Bonita gracia! A mí se me estremecen las carnes cuando los oigo, y si todos pensaran como yo, no habría más guerras en el mar.
  • El curita Rubín había reconciliado dos matrimonios que andaban a la greña, había salvado de la prostitución a una niña bonita, había obligado a casarse a tres seductores con las respectivas seducidas.
  • Evitaba entenderse con los dependientes, sin duda por molestarla sus exagerados cumplimientos, ese afán de decir a toda parroquiana, con voz automática, que es muy bonita, para despachar mejor la mercancía.
  • Pero qué bonita! ¡Y qué hermosura tener la cabeza como la tengo ahora, libre de toda apreciación fantasmagórica, atenta a los hechos, nada más que a los hechos, para fundar en ellos un raciocinio sólido!
  • Empezó Maximiliano sus estudios el 69, y su hermano y su tía le ponderaban lo bonita que era la Farmacia y lo mucho que con ella se ganaba, por ser muy caros los medicamentos y muy baratas las primeras materias.
  • Linda cabeza de bebé, boca graciosa, hoyuelos en la barba y las mejillas, un puñado de rizos sobre la frente y ojos que en vez de mirar parecían sonreír a todo, revelando el inmenso contento de ser joven y que la llamasen bonita.
  • Le compré la cajita azul más bonita que había en la tienda de abajo, y se le llevó al cementerio en un carro de lujo con dos caballos empenachados, sin más compañía que la del hombre de Fortunata y el marido, o lo que fuera, de la patrona.
  • Después de haber luchado con los huracanes del Atlántico, con los tifones del mar de la China y los bancos de hielo del Cabo de Buena Esperanza, encontrarse con una mujer joven, bonita, marquesa, que le dice a uno que le quiere! ¡Sentirse uno al mismo tiempo viejo por las cosas vistas y niño por el corazón! Era una situación extraordinaria.