Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "brío" aquí tienes una selección de 16 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra brío para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Ugarte comenzó a nadar con brío.
- Dígalo usted con brío, con cierto énfasis.
- Pronto seré mayor de edad afirmó Rubín con brío.
- Pero lo esgrimió con brío, quizás por lo mismo que ya no tenía más.
- Replicó el Pituso con brío, y se echó a reír, alabando su propia gracia.
- Menchaca era el hombre de iniciativa y de brío, el que concebía los proyectos.
- Si tú no te has de morir dijo Fortunata irguiéndose con brío, en son de protesta.
- Y la tonada recomienza con el mismo brío, para volver a apagarse y comenzar de nuevo.
- El uno, la serenidad y la inteligencia del montañés, el otro, el furor y el brío del ribereño.
- La Pitusa no expresaba nada, por lo cual su fervorosa amiga volvía al ataque con más brío y pasión.
- Me puse a trabajar con el achicador, con brío, y conseguí que el nivel del agua dentro del bote disminuyera muchísimo.
- Al divisar el galeón del capitán guipuzcoano, como el francés le atacara con brío, Irizar se defendió en su barco, valientemente.
- Mas era tanta la alegría de la esposa al verle enmendado, que no pensaba que aquella enmienda fuera como un descanso, para emprenderla después con más brío por esos mundos de Dios.
- La sociedad en que yo me crié era, pues, de lo más rudo, incipiente y soez que puede imaginarse, hasta tal punto, que los chicos de la Caleta éramos considerados como más canallas que los que ejercían igual industria y desafiaban con igual brío los elementos en Puntales.
- Al primer hálito de la hembra que se destaque del olor de la resina exhalado por los pinares, los fogosos perseguidores se lanzarán de nuevo y con más brío, ciegos de amor, convulsos de deseo, y el cazador que los acecha los irá tendiendo uno por uno a sus pies, sobre la hierba en que soñaron tener lecho nupcial.
- Pero al sonido mate de los cascos de las monturas en el piso herboso del patio, respondieron asmáticos ladridos y un mastín y dos perdigueros se abalanzaron contra los visitantes, desperdiciando por las fauces el poco brío que les quedaba, pues ninguno de aquellos bichos tenía más que un erizado pelaje sobre una armazón de huesos prontos a agujerearlo al menor descuido.