Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra broma

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra broma en el contexto de una oración.

Término broma: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "broma" aquí tienes una selección de 90 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra broma para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Sí, no es broma.
  • No, no era broma.
  • Todo ha sido broma.
  • Todo ha sido una broma.
  • Todo aquello era broma.
  • Ni en broma me lo digas.
  • No me lo diga ni en broma.
  • No, no es broma replicó él.
  • Eso es una broma dijo Andrés.
  • No ha sido mala broma, je, je.
  • ¿Querrían darle alguna broma?
  • Te repito que ha sido una broma.
  • Muchas veces me decía en broma.
  • Pues a fe que es bonita la broma.
  • ¿Será una broma de ese tunante?
  • Si Mesía le preguntaba en broma.
  • ¡A su marido! (tomándolo a broma).
  • Se insultaban, pero siempre en broma.
  • ¿Pero de veras sollozaba o era broma?
  • ¡Quintanar, por Dios! Basta de broma.
  • Era una broma que quería darle a Mesía.
  • ¿Quién iba a permitirse semejante broma?
  • Te aseguro que el vivir es una broma pesada.
  • ¡Déjame en paz! al querer darle una broma.
  • Nada, van a felicitarme por la broma de ayer.
  • La tal recomendación fue una broma estúpida.
  • La suerte de ellas era que lo tomaban a broma.
  • Trataba de tomarlo a broma, trataba de negarlo.
  • A mí me la soltó, pero fue así como en broma.
  • Al lado de sus enfermos siempre estaba de broma.
  • Don Eugenio se inclinaba a echarlo todo a broma.
  • Veréis, veréis la broma que le tengo preparada.
  • ¡Sigue la broma! se dijo mordiéndose los labios.
  • Padilla se partía de risa, y Maxi lo tomaba a broma.
  • Con Fortunata se había permitido alguna vez tal cual broma.
  • ¡si aquello fue una broma, un caprichito para hacerte rabiar.
  • La Marquesa tenía sueño, pero así y todo le gustaba la broma.
  • Una vez, dos socios del casino le gastaron una broma transcendental.
  • Las dos damas celebraron aquella broma mientras le arreglaban la cama.
  • En la casa, medio en serio, medio en broma, le conocían por don Paco.
  • Y que no es broma, y aunque esté pelada, que quiero que me la restituya.
  • ¡Bah!, ¡bah! Siempre la misma historia dijo Moreno Isla, tomándolo a broma.
  • dijo Fortunata tomándolo a broma, con esperanza de obtener así mejor efecto.
  • Se disfrazarían los dos y darían a la familia Arizmendi una broma graciosísima.
  • Y para casarse, no es cosa de broma que la mujer las gaste con el primero que llega.
  • Un trastorno mental es el mayor de los males, y no es cristiano tomar estas cosas a broma.
  • Intentaba sonreír como sí tomase a broma las palabras de Juanito, pero estaba ruborizada.
  • Tiene usted razón, y lo que siento ¡qué cuña!, es que no viera en mi reticencia una broma.
  • Después hablaba de amor como en broma, con un tono de paternal amparo que parecía la misma inocencia.
  • En la más obscura de las galerías, en un rincón, amontonados estaban los demás compañeros de broma.
  • No sabía a quién dirigirme, y se me ocurrió, medio en serio, medio en broma, ir a consultar a Quenoveva.
  • Imaginábase él que ajar, siquiera fuese en broma, la flor de la modestia virginal era abominable sacrilegio.
  • Al fin, Roberto es un buen partido, y Conchita no va a despedirlo por cuatro palabras dichas como broma imprudente.
  • Y expresó su disgusto dándole al pícaro de Juanito una bofetada, que para ser de mujer y en broma resonó bastante.
  • Si en Francia o en Alemania no hablaban de las cosas de España, o hablaban de ellas en broma, era porque nos odiaban.
  • Decía, medio en broma, medio en serio, que al pasar iba dejando como rastro, un hilo invisible que no debía romperse.
  • Es de advertir que el tono de broma en que estas palabras fuertes se decían les quitaba toda gravedad y aire de ofensa.
  • El espectro de su maldad no había hecho antes más que presentarse como en broma, y érale a ella muy fácil espantarlo.
  • Gumersindo, siempre que de esto se le hablaba, echábalo a broma, confiando en la buena mano que tenía su mujer para todo.
  • Partíanlos en la frente del vecino, a pesar de las muchas precauciones que se adoptaban para evitar esta broma tradicional.
  • ¡Sagunto! ¡Ay, qué nombre!, cuando se le ve escrito con las letras nuevas y acaso torcidas de una estación, parece broma.
  • ¡Ultrajar a los hombres de ciencia y a los solteros! Llevando su broma hasta el fin, Ballester porfiaba que la yema era venenosa.
  • Anoche, en el teatro Español, un chusco trató de dar una broma a nuestro distinguido compañero en la prensa don Antonio Azorín.
  • Creció el asombro de Plácido cuando vio que la señora, después de tratar como en broma un portal de los más bonitos, lo compró.
  • Pero en fin, aunque mantenga a su madre y a su abuela y a toda su familia, y sea un excelente chico, yo le quiero dar esta broma inocente.
  • Los amigos del valentón le daban broma al ver que después de las guindillas daba tientos al jarro, sin cuidarse de si su enemigo le imitaba.
  • A fe de Somoza, que sin don Víctor ataca a mi primo Carraspique en broma, yo empuño la espada, le ataco en serio y las cañas se vuelven lanzas.
  • Pero en llegando a que todo es Naturaleza, reinaba gran confusión en el auditorio, y doña Nieves, tomando el caso a broma, pedía mayor claridad.
  • Algunos, creyendo sin duda que lo que allí se trataba más era broma que otra cosa, se fueron al salón a hablar seriamente de política y negocios.
  • Es vino de la Rioja solían decir en broma, al llegar a los pueblos golpeando los toneles, y el alcalde y el secretario cómplices los dejaban pasar.
  • Les reprendía cuando decían alguna barbaridad y les daba buenos consejos, profesando el principio de que todo era tolerable cuando se trataba en broma.
  • La Regenta, con la cabeza cubierta de heno, con los ojos medio cerrados, no pudo ver al Magistral hasta que se acabó la broma y le tocó salir del pozo.
  • Vegallana y el Magistral tendían a los asuntos serios, pero Ripamilán y don Víctor daban a todo debate un sesgo festivo y todos acababan por tomarlo a broma.
  • Aquel hombre que estaba junto á él, tal vez por ser nuevo en la huerta, creía que el reparto del agua era cosa de broma y que podía hacer su santísima voluntad.
  • La broma cesó al aparecer doña Manuela, vestida con una bata de seda negra, amplia, con larga cola y mangas perdidas que completaba su apostura de reina de teatro.
  • Su elemento era la calle, el aire libre, la discusión, la contratación, el recado, ir y venir, preguntar, cuestionar, pasando gallardamente de la seriedad a la broma.
  • Doña Lupe trajo luz, y mirando a los esposos con sus ojos encandilados por el vivo resplandor de la llama de petróleo, dijo, sin duda por animar a Maxi con una broma.
  • Visitación también tenía brasas en las mejillas y sus ojos pequeños los habían hermoseado el calor de la cocina y la animación de la broma, arrancándoles reflejos de fingida pasión.
  • No iban cabizbajos, a fuer de muñidores electorales derrotados, sino llenos de regocijo, con gran cháchara y broma, celebrando a más y mejor la somanta administrada a los borrachines cencerreadores.
  • Rubín descollaba por suponerse que todo lo sabía y que se anticipaba a los sucesos viéndolos venir, y por último, Feijoo era profundamente escéptico, y tomaba a broma todas las cosas de la política.
  • El Arcediano, en cuanto calló el órgano, como quien quiere interrumpir una broma con una nota seria, leyó la epístola de San Pablo Apóstol a Tito, capítulo segundo, dándole una intención que no tenía.
  • Claro que es una broma replicó el estudiante una broma por el estilo de las de su profesor, pero que tiende a una verdad, y es que entre la fuerza de la vida y el cosmos, hay un infinito de funciones distintas.
  • Todo era abajo ruido, movimiento, órdenes confusas, broma, vacilaciones, unos que se quedaban y de repente preferían emprender el viaje, otros que se preparaban a ocupar un asiento en un coche y volvían a la casa prefiriendo dormir en el suelo aunque fuera.
  • Poco a poco la broma se convirtió en costumbre y merced a ella la ciudad solitaria, triste de día, se animaba al comenzar la noche, con una alegría exaltada, que parecía una excitación nerviosa de toda la pobretería, como decían los tertulios de Vegallana.
  • A estas palabras, dichas con seriedad que más bien parecía broma, contestole Guillermina sentándose junto al pupitre, apoyando un codo en él, y mirando frente a frente al sobrino, cuya barba acarició con sus dedos, entre los cuales tenía enredado aún el rosario.
  • El posadero advirtió, riendo, a Martín y a Bautista que, como en Amezqueta había tantas moscas de macho, a los del pueblo les llamaban, en broma, euliyac (las moscas), y que por eso el tipo aquel chistoso sacudía las mesas y las sillas con el pañuelo, al entrar dos amezquetanos.
  • Señores, decía a gritos después de tomar café, cerca del gabinete del tresillo, si aquí se habla de las graves cuestiones de la inmortalidad del alma, que yo niego por supuesto, de la Providencia, que yo niego también, o toman ustedes la cosa a broma, a guasa, como dicen ustedes, o sólo se preocupan con el aspecto utilitario, egoísta, de la cuestión.
  • Una tarde fueron a comer a un bodegón de Triana, porque decía Juanito que era preciso conocer todo de cerca y codearse con aquel originalísimo pueblo, artista nato, poeta que parece pintar lo que habla, y que recibió del Cielo el don de una filosofía muy socorrida, que consiste en tomar todas las cosas por el lado humorístico, y así la vida, una vez convertida en broma, se hace más llevadera.
  • Prefería pasear por el tablado, haciendo eses, inclinando el cuerpo con ondulaciones de palmera, acercándose de vez en cuando a los bancos llenos de alegría para azotar una mejilla con suave palmada, o decir al oído de un angelito con faldas un secreto que excita la curiosidad de todas y origina siempre una broma de las que sabe preparar don Fermín de modo que acaben en lección moral o religiosa.
  • Ella y don Álvaro no tomaban parte activa en la broma al principio, pero al fin le tocó a la Regenta algún pellizco, ninguno de Mesía, a este varios de Obdulia y Visita, y, sin pensarlo, Ana en la general contienda más de una vez sintió su espalda oprimida por la de Álvaro, y aunque huía el contacto delicioso, de un sabor especial, en cuanto lo notaba, el contacto volvía, y Ana iba sintiendo emociones extrañas, nuevas del todo, una inquietud alarmante, sofocaciones repentinas y una especie de sed de todo el cuerpo que hasta le quitaba la conciencia de cuanto no fuese aquel rincón obscuro, estrecho, donde cantaban, reían, saltaban.