Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra bruto

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra bruto en el contexto de una oración.

Término bruto: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "bruto" aquí tienes una selección de 42 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra bruto para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Es tan bruto.
  • ¡Eres tan bruto!
  • No sea usted bruto.
  • Ese Anselmo es tan bruto.
  • Un holgazanote y un bruto.
  • Como es tan bruto Anselmo.
  • Es el más bruto de los tres.
  • Eso es, bruto, encenágate más.
  • Es un diamante en bruto esa mujer.
  • Ahora verían quién era más bruto.
  • No he podido ver en él sino el bruto.
  • ¿Ya empiezas a ser bruto, a ser hombre?
  • Es que con este bruto no se puede discutir.
  • El bruto del cirujano opinaba que se moría.
  • Este bruto debía tener coraza en el estómago.
  • ¡Que me arrancas el brazo, bruto, y que no es eso!
  • Hasta que vino el más bruto de todos, un cazador y.
  • Bruto, rutinario, indelicado y, en el fondo, inmoral.
  • Nelet, no seas bruto y a ver si das gusto a las siñoras.
  • ¡So bruto, mira que es la Regenta! Era popular su hermosura.
  • Esta afición bastó a Andrés para considerarle como un bruto.
  • Una noche, según me contó la patrona, la quiso matar el muy bruto.
  • No sabía el muy bruto la puñalada que daba a su ama con estas palabras.
  • Pero tan bruto, que en aquella cabeza no cabe una invención de esta clase.
  • Papitos le llamaba zote, bruto y otras cosas peores sin que él se ofendiera.
  • Me quedé a esperar por el señor, porque Anselmo es tan bruto que se duerme.
  • El riojano no se las echaba de franco ni de bruto, y el andaluz no pretendía ser gracioso.
  • Que los patriotas y los revolucionarios canten al bruto prolífico, para mí siempre será un animal odioso.
  • Nada, que han decidido ellos mismos que son los únicos francos, los únicos leales, porque hablan muy en bruto y cantan la jota.
  • Cayó sobre aquel forraje de la ensalada, e inclinaba la cara sobre ella como el bruto sobre la cavidad del pesebre lleno de yerba.
  • Además de bruto es usted un embustero, porque ni ha estado en Cartagena ni ese es el camino, y todo lo que cuenta de las revoluciones es gana de hablar.
  • Anda, anda, hazte millonario en la Bolsa, y si quedas en pordiosero, no vengas a buscarme, porque lo que hará tu tío es reírse al ver lo bruto que eres.
  • Izquierdo se dejó caer sobre el sofá de Vitoria y dormía como un verídico bruto, el sombrero sobre los ojos, la boca abierta y las cuatro patas estiradas.
  • Pero a solas, don Álvaro se mesaba los rubios y finos cabellos ¡quién lo diría! se llamaba animal, bestia, bruto, como si no fuera todo lo mismo, y se decía.
  • ¡Dios mío! ¡Qué cosas le diría aquel bruto de las dos estrellas, para tenerla tan embobada lejos del balcón, a pesar de la música y de lo animada que estaba la plaza.
  • Tenía buenas espaldas, su cabeza morena no era de víctima, le colgaba del talle un espadín y además, según informes de Andresito, tenía entre sus amigotes fama de bruto.
  • Barret iba detrás, intentando perseguirle, sujeto y contenido por los fuertes brazos de unos mocetones, desahogando su rabia contra aquel bruto que le impedía defender lo suyo.
  • Pero su marido, que era muy bruto y tenía la culpa, sí, él tenía la culpa, de las equivocaciones, o si se quiere, malas tentaciones de ella, la había metido allí sin andarse con rodeos.
  • El doctor, viéndole siempre callado, contemplando a su madre con estúpida adoración, había declarado que el niño era tan bruto como su padre, y cuando más, podría servir para el comercio.
  • Mientras duró el lavatorio, los Villuendas chicos se enracimaban en torno a su tiito, subiéndosele a las rodillas y colgándosele de los brazos para contarle las grandes cochinadas que hacía el bruto de Juanín.
  • Y por supuesto, quería don Frutos ir a ese mundo mejor con el recuerdo de la mala vida pasada, porque si no, ¡vaya una gracia! ¿Para qué querrá don Frutos acordarse de lo bruto que ha sido sobre la haz de la tierra?
  • Y entre el trigo y el estrado, sentadas en tallos (asientos de tronco de roble bruto, como los que usan los labriegos más pobres), dos viejas secas, pálidas, derechas, vestidas de hábito del Carmen, ¡hilaban! Jamás había creído la señora de Moscoso que vería hilar más que en las novelas o en los cuentos, a no ser a las aldeanas, y le produjo singular efecto el espectáculo de aquellas dos estatuas bizantinas, que tales parecían por su quietud y los rígidos pliegues de su ropa, manejando el huso y la rueca, y suspendiendo a un mismo tiempo la labor cuando ella entró.