Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra buenos

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra buenos en el contexto de una oración.

Término buenos: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "buenos" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra buenos para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Buenos días.
  • Todos buenos.
  • Buenos días.
  • Santos y buenos.
  • Buenos son todos.
  • Buenos andaríamos.
  • Buenos ojos tienes.
  • Tocaya, buenos días.
  • ¡Buenos días, tío.
  • Buenos días, Joshé.
  • Buenos días, maestra.
  • Buenos días le grito.
  • ¿Tengo buenos abogados?
  • La muerte para los buenos.
  • Estos dos eran buenos peines.
  • Ayudaos como buenos hermanos.
  • Buenos días, amigo Ballester.
  • Hubiéramos sido buenos amigos.
  • Usted pilló los buenos tiempos.
  • Anda, que los dos estáis buenos.
  • La mayoría andan por Buenos Aires.
  • Buenos días dijo la santa entrando.
  • A otros buenos predicadores que hay.
  • Los dos habían sido muy buenos amigos.
  • Pero de eso a que me mire con buenos ojos.
  • ¡Buenos están los tiempos! ¿Y qué precio?
  • Preguntó don Custodio, con muy buenos modos.
  • ¿De dónde iban a salir siete maridos buenos?
  • Pero también los hay que son buenos pájaros.
  • Él y mi amo eran en tierra dos buenos amigos.
  • ¡Estamos buenos! iba pensando por las calles.
  • ¿Y con esa paciencia lo decís, buenos tiempos?
  • Es preciso que vaya aprendiendo los buenos modales.
  • Aunque usted no quiera, Don Plácido, buenos días.
  • Es que para ser celoso se necesitan buenos pulmones.
  • Hoy hemos de ver si Pantaleón tiene buenos cabritos.
  • Los cuadros, buenos o malos, llegaban hasta el techo.
  • Son de mal intención, pero buenos cocineros, eso si.
  • ¿No vale más que nos expliquemos como buenos amigos?
  • Mañana por la mañana he de zarpar para Buenos Aires.
  • ¿No era un placer reunir en la mesa tan buenos amigos?
  • Joshé veía que la muchacha le miraba con buenos ojos.
  • Buenos! tartamudeó el abad de Naya reventando de risa.
  • Los periodistas son buenos, son sencillos, son amables.
  • Señor le dije, yo determiné de arrimarme a los buenos.
  • Vida alegre, buenos alimentos, carne y leche sobre todo.
  • No sólo estamos obligados a ser buenos, sino a parecerlo.
  • Tus buenos sentimientos te hacen delirar, ¿verdad, Benigna?
  • La maldad engendra y los buenos se aniquilan en la esterilidad.
  • Buenos ejemplos tenía a la vista para convencerse de su error.
  • A la de buenos dientes, que riese siempre, hasta en los pésames.
  • Que vaya al sermón la señora Regenta si quiere buenos consejos.
  • Aquel día empezó de los buenos y concluyó siendo de los peores.
  • ¡Ansí me vengan los buenos años como es ello! dije yo entre mí.
  • Buenos días y buenas noches, cuando las encontraba en los pasillos.
  • Tal vez no parasen en esto los buenos oficios de la galería dichosa.
  • Julián, lleno de esperanza, iba a animarle en tan buenos propósitos.
  • Buenos ojos pensó el Tenorio no sabía yo a lo que saben, hasta ahora.
  • Yo me basto y me sobro para despedir con buenos modos a estos señores.
  • Confiese usted a mí, que soy un amigo leal, y le daré buenos consejos.
  • ¡Hola! ¡Buenos días! ¿Va usted a echar un vistazo por este viejo barrio?
  • Es preciso que todos seáis buenos amiguitos, y que os llevéis como hermanos.
  • Buenos hombres, oídme una palabra, que después oiréis a quien quisiéredes.
  • Villalonga se despidió reiterando sus buenos deseos respecto a Nicolás Rubín.
  • ¡Hola! ¡Hola! ¡Buenos días! ¡El capitán está en una postura incómoda, eh!
  • En efecto, estaba inaguantable don Víctor con sus versos, por buenos que fueran.
  • Venía en el barco un indiano vascongado que embarcó en Buenos Aires en mi barco.
  • Doña Celestina se inmutó porque, aunque mujer orgullosa, tenía buenos sentimientos.
  • El dió de mí buenos informes e influyó, seguramente, para que no me colgaran de una verga.
  • Pero si los buenos católicos que todavía tenían algo no se sacrificaban ¿qué sería de la fe?
  • Ea, quite la capa vuacé, y parezca hombre, que verá esta noche todos los buenos hijos de Jevilla.
  • Buscó al Magistral con buenos modos, como al Magistral le gustaba que le buscasen, y lo encontró.
  • Después hubo debate sobre quesos, diciendo Don Baldomero que los del Reino son también muy buenos.
  • ¡Vaya unos gatos más buenos que compra este fondista a los carabineros! ¡Ah!, ¿pero es gato eso?
  • A buenos ojos, lindos bailes con las niñas y dormidillos, cerrándolos, y elevaciones mirando arriba.
  • En Vetusta llueve casi todo el año, y los pocos días buenos se aprovechan para respirar el aire libre.
  • Claro, yo habría llevado uno o dos buenos médicos y quién sabe, quién sabe si le hubiéramos salvado.
  • Y olvidándose de los buenos modales, iba a hacer la cruz con los dedos y a besárselos jurando por esta.
  • Cierto que, a pesar de ser buenos los tiempos, adelantaba poco a causa de las prodigalidades de su mujer.
  • Pagaban bien, derrochaban y comían y bebían veneno barato en calidad de vino y manjares buenos y caros.
  • Allí, los días buenos, la chica entraba a desnudarse, se ponía un traje de baño y se metía en el mar.
  • Si usted fuese tan amable que me acompañara, aquellos buenos párrocos se creerían honrados infinitamente.
  • Como se expresaba muy bien, oíanle todos con gran atención, y las chicas del partido le ponían buenos ojos.
  • ¡Su padre era maniqueo! Buenos ponía a los maniqueos San Agustín, que también había creído errores así.
  • Los catequistas, jóvenes todos, no ven con buenos ojos a tales señoritos que vienen con propósitos profanos.
  • Buenos hombres, vosotros nunca habíades de rogar por un hombre en quien Dios tan señaladamente se ha señalado.
  • Los dos cenaron en un restaurant para conmemorar los buenos golpes que habían dado en la ruleta del Sportsman Club.
  • Así sucede que Bilbao o Buenos Aires, Manila o Barcelona, tienen más prejuicios de casta que Toledo, Burgos o León.
  • Estos recuerdos, Pepita, yo los he encontrado más dulces y más buenos que las tortadas que había dentro de la cesta.
  • Buenos días dijo la Rubín, deteniéndose un instante y recorriendo con mirada fugaz todas las caras que delante tenía.
  • Los buenos consejos eran consejos de libros, los mismos que le servían a don Primitivo para formar sus escasos sermones.
  • Eran muy buenos amigos, y Ripamilán el más decidido y entusiástico partidario de don Fermín en las luchas del cabildo.
  • Hágame usted más favor, y cuando le digo una cosa, créamela, porque para eso son los buenos amigos, para creerle a uno.
  • Por esto me decidí a venir, y ahora me alegro, porque veo que usted me ha recibido, y que continuaremos siendo buenos amigos.
  • Por el contrario, decía que todos eran muy buenos, muy caritativos, que hacían grandes limosnas y remediaban muchas miserias.
  • Encima de los cajones pendían cuadros de pintores adocenados, antiguos los más, y algunas copias no malas de artistas buenos.
  • Y ella, aprovechando la tolerancia cariñosa del marido, gastaba con furor que escandalizaba a los buenos burgueses del Mercado.
  • Pero ven acá, pillo dijo secándose las lágrimas que la risa había hecho brotar de sus ojos, si contigo no valen buenos medios.
  • Aunque don Antonio anda ahora muy ocupado en eso de la Bolsa, siempre tendrá tres mil pesetas para favorecer a unos buenos amigos.
  • ¡Señor! ¡Qué justicia! Los carcamales como yo, buenos y sanos, y ese chico que parecía comerse al mundo, camino del cementerio.