Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "bultos" aquí tienes una selección de 16 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra bultos para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Cuatro o cinco bultos negros llenaban la capilla.
- Se abrió la puerta del salón y pasaron dos bultos.
- Pero hasta que aquellos bultos se retirasen del balcón no podía moverse.
- Pero de una capilla a otra no se distinguían las personas, sólo se veían bultos.
- En más de una ocasión creyó ver negros bultos que huían por las sendas inmediatas.
- Otra vez habíamos llegado a la Barbada con un cargamento de bultos de madera de ébano.
- Cuatro o cinco bultos negros, todos absueltos, fueron saliendo silenciosos, de rato en rato.
- Ya veía su vivienda, con la puerta abierta é iluminada y en el centro del rojo cuadro los bultos negros de su familia.
- Y se ponía nerviosa de ansiedad, que crecía según se acercaban los bultos y se aclaraban las figuras de caballos y jinetes.
- Allí lucía una lámpara con pantalla verde, y alrededor de ella pasaban bultos, sombras, borrosas imágenes de personas, cuyas caras no se podían distinguir.
- El melancólico campanilleo sonaba ahora junto á él, y empezaron á pasar por el camino bultos informes que su vista turbia por las lágrimas no acertaba á definir.
- Otros barcos negreros, que hacinaban los bultos de ébano en la bodega, en malas condiciones, iban teniéndolos que echar al agua a que sirvieran de pasto a los tiburones.
- Los dos bultos eran Mesía y Quintanar, que ebrio de confidencias perseguía a su amigo íntimo con el relato de las aventuras de su juventud, allá en la Almunia de don Godino.
- La mazmorra estaba oscura, mas por la puerta entraba la última claridad del día, y las dos mujeres allí encerradas se podían ver y se veían, aunque más bien como bultos que como personas.
- Pero después caía en la huerta obscura, con sus ruidos misteriosos, sus bultos negros y alarmantes que pasaban saludándola con un ¡Bòna nit! lúgubre, y comenzaban para ella el miedo y el castañeteo de dientes.
- Le inquietaba ver que Sabel recibía otra vez su antigua corte de sultana favorita, y que la Sabia y su progenie, con todas las parleras comadres y astrosos mendigos de la parroquia, pululaban allí, huyendo a escape cuando él se acercaba, llevando en el seno o bajo el mandil bultos sospechosos.