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Ejemplos de oraciones con la palabra buques

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra buques en el contexto de una oración.

Término buques: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "buques" aquí tienes una selección de 24 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra buques para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Navegado en buques franceses, armados en corso.
  • Una parte estaba destinada al comercio y la otra al despacho de buques.
  • íbamos desviados del derrotero general de los buques, intencionadamente.
  • Los buques se fabricarían con el mayor sigilo y sin decir palotada a nadie.
  • Una vez entregado el jefe de la escuadra, ¿qué esperanza quedaba a los buques?
  • En el primero se veían los dos buques, con las velas desplegadas, que iban acercándose.
  • El lector extrañará que no conociéramos la suerte de muchos buques de la escuadra combinada.
  • Ver cómo era la batalla, cómo se disparaban los cañones, cómo se apresaban los buques enemigos.
  • Entonces, en la mayoría de los buques se deducía la situación más por conjeturas que por cálculos.
  • En aquellos buques de madera no se necesitaban las correcciones que hoy son precisas en los barcos de hierro.
  • Pero sus esfuerzos fueron inútiles, y tuvo que alejarse por temor a un choque, que habría sido funesto para ambos buques.
  • Comenzó precipitadamente el trasbordo con las lanchas del Trinidad, las del Pince y las de otros tres buques de la escuadra inglesa.
  • Se ha rendido a mi navío, y por un instante disputaron reclamando el honor de la victoria para uno u otro de los buques a que pertenecían.
  • Poco a poco iban llegando las nuevas de lo sucedido, y ya se sabía la suerte de la mayor parte de los buques, aunque de muchos marineros y tripulantes se ignoraba todavía el paradero.
  • El señor don Matías Cepeda era el socio principal de la Sociedad naviera Vasco Andaluza, Cepeda y Compañía, propietaria de la fragata que mandaba don Ciriaco y de otros muchos buques.
  • Distinguíamos tan sólo el aparejo de algunos buques lejanos, aumentados de un modo inexplicable por no sé qué efecto óptico o porque el pavor de aquel sublime momento agrandaba todos los objetos.
  • Es preciso que confesemos con dolor la superioridad de la marina inglesa, por la perfección del armamento, por la excelente dotación de sus buques y, sobre todo, por la unidad con que operan sus escuadras.
  • ¡Cuarenta buques y mucho corazón embarcado! Como se comunica el fuego de una mecha a otra que está cercana, así el entusiasmo que irradió del ojo de Marcial encendió los dos, ya por la edad amortiguados, de mi buen amo.
  • Y en último término, en el límite del horizonte, entre el verde de la vega y el azul del cielo, el puerto, como un bosque de invierno, marcando en la atmósfera pura y diáfana la aglomeración de los mástiles de sus buques.
  • Tampoco se parecen nada a los buques guerreros de hoy, cubiertos con su pesado arnés de hierro, largos, monótonos, negros, y sin accidentes muy visibles en su vasta extensión, por lo cual me han parecido a veces inmensos ataúdes flotantes.
  • De Álava, viendo que se aproximaban algunos navíos españoles, salidos de Cádiz, con objeto de represar los buques prisioneros y salvar la tripulación de los próximos a naufragar, se dirigió con lenguaje patriótico a su abatida tripulación.
  • Desde luego comprendió el aventurado plan de Nelson, que consistía en cortar nuestra línea por el centro y retaguardia, envolviendo la escuadra combinada y batiendo parcialmente sus buques, en tal disposición, que éstos no pudieran prestarse auxilio.
  • Si alguien lo dudaba, allí estaban para atestiguarlo los principales comerciantes de Valencia, con grandes almacenes, buques de vela y casas suntuosas, que habían pasado la niñez en los míseros lugarejos de la provincia de Teruel guardando reses y comiéndose los codos de hambre.
  • Pequeñas olas acariciaban sus costados, y la mole majestuosa comenzó a deslizarse por la bahía sin dar la menor cabezada, sin ningún vaivén de costado, con marcha grave y solemne, que sólo podía apreciarse comparativamente, observando la traslación imaginaria de los buques mercantes anclados y del paisaje.