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Ejemplos de oraciones con la palabra buscó

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra buscó en el contexto de una oración.

Término buscó: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "buscó" aquí tienes una selección de 58 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra buscó para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • , que él me buscó.
  • Busco más que consejo.
  • En fin, se buscó otros.
  • Sánchez le buscó una casa.
  • Yo busco como puedo ese dinero.
  • Buscó a tientas el pie de Ana.
  • Dejó el viaje y buscó padrinos.
  • Buscó la puerta, tropezó mil veces.
  • La buscó algún tiempo en el manojo.
  • Sí señora, me buscó y me encontró.
  • Hija mía, tu señora hermanita me buscó.
  • Apenas recobró la vista, buscó á su enemigo.
  • Y a tientas buscó también las botas y se las puso.
  • Doña Manuela buscó lo más raro y costoso del Mercado.
  • Buscó alguna frase oportuna y por de pronto halló esto.
  • Lo buscó, lo encontró y lo colgó del cinto de cuero negro.
  • Buscó un pretexto con la habilidad rápida que tienen las mujeres.
  • El domador buscó a Tellagorri para que le proporcionara una escalera.
  • ¡Qué callada! ¡qué callada! Orgaz, solemnemente, buscó avena con h.
  • Pero en vano buscó al contrario, con el deseo de contemplar su cadáver.
  • Buscó una rendija entre las lonas para ver algo, pero no la pudo encontrar.
  • Don Víctor buscó agua y la encontró en un vaso, sobre la mesilla de noche.
  • Mesía, a regañadientes, y ocultando el pavor como podía, buscó sus dos padrinos.
  • Levantando la cortinilla, buscó un momento en el misterioso, santo y venerado hueco.
  • Si ustedes no van a desafiar a ese hombre, me levanto y busco yo mismo otros padrinos.
  • Buscó por la sala una botella de agua, y como no había en el cuarto, fué a la cocina.
  • Don Álvaro ofreció el brazo a la Regenta que buscó valor para negarse y no lo encontró.
  • Buscó en su faja la tira de fósforos de cartón que le servían para encender sus cigarros.
  • Con aquella fe en sus corazonadas, que era toda su religión, Álvaro buscó más en lo obscuro.
  • Buscó al Magistral con buenos modos, como al Magistral le gustaba que le buscasen, y lo encontró.
  • Buscó el sombrero de teja, se obstinó en callar, buscó a tientas la puerta y salió sin volver la cabeza.
  • Con motivo de los susodichos censos, el señorito buscó asiduamente las onzas del nuevo escondrijo de su madre.
  • Yo busco una filosofía que sea primeramente una cosmogonía, una hipótesis racional de la formación del mundo.
  • Al contrario, le busco desde el 21, y deseo encontrar ocasión de que mi presencia en la escuadra sea de provecho.
  • De Pas hablaba mientras se vestía ayudado por su madre, que buscó en el fondo de un baúl la ropa de más abrigo.
  • CAPÍTULO VII CÓMO MARTÍN ZALACAÍN BUSCÓ NUEVAS AVENTURAS Una noche de invierno llovía en las calles de San Juan de Luz.
  • Éste buscó para el sitio de fray Venancio a un sacerdote brusco, gran cazador, incapaz de morirse de miedo ante los ladrones.
  • Y desvanecida, buscó a tientas el sofá de damasco y sobre él, tendida, medio desnuda, lloró, lloró sin saber cuánto tiempo.
  • Pero allí se le buscó al Obispo una ama de llaves y Paula siguió ejerciendo desde su casa sus funciones de suprema inspección.
  • Miró con cariño sus ojazos azules, su cara sonrosada cubierta por un vello rubio, y buscó en su memoria quién podía ser este mozo.
  • Buscó, y sobre una mecedora encontró un guante de seda morada entre las semillas esparcidas y mezcladas sobre la paja y por el suelo.
  • Y para celebrarlo, en cuantito llegó al lado de su madre, buscó la despensa y se puso el cuerpo que no le cabía una gota más de leche.
  • Se retiró sin acercarse a su marido, que no la buscó tampoco para darle el beso en la frente con que solían despedirse todas las noches.
  • Al día siguiente, Carlos buscó una escopeta de dos cañones de su padre, la encontró, la limpió a escondidas y la cargó con perdigones loberos.
  • Al día siguiente de recibir la carta, muy temprano, el Magistral salió de casa, fue al Paseo Grande, buscó un lugar retirado en los jardines que lo rodean.
  • A eso de las nueve, la dolorida se levantó con resolución del sofá en que se había echado, y a tientas, porque el gabinete estaba oscurísimo, buscó su mantón.
  • Luego buscó prestada una ratonera, y con cortezas de queso que a los vecinos pedía, contino el gato estaba armado dentro del arca, lo cual era para mí singular auxilio.
  • Buscó un lugar que no fuese muy de moda, pero donde Ramiro pudiese encontrar compañeros de tresillo, pues tampoco le quería obligado a la continua compañía de los suyos.
  • En una época de nombramientos de intriga, de complacencias palaciegas, para aplacar las quejas de la opinión se buscó un santo a quien dar una mitra y se encontró al canónigo Camoirán.
  • Así sería a su edad pensaba la tía y hasta buscó y llegó a encontrar entre los papeles de su cuñado retratos de cuando éste era un chicuelo y los miraba y remiraba para descubrir en ellos al hijo.
  • Entraba en tierra extranjera, y como soldado que se prepara á combatir apenas cruza la frontera enemiga, Batiste buscó en su faja las municiones de guerra, dos cartuchos con bala y postas fabricados por él mismo, y cargó su escopeta.
  • Buscó en el bolsillo interior de su levitón, y fue sacando un pañuelo muy planchado y doblado, un Semanario chico, y por último una cartera de tafilete negro, cerrada con elástico, de la cual extrajo una carta que entregó al marqués.
  • Que el carnicero despidió al muchacho, y su abuelo le buscó colocación en Valencia en casa de otro cortante, rogando que no le concediesen libertad ni aun en días de fiesta, para que no volviera á esperar en el camino á la hija de Batiste.
  • Don Víctor salió de la huerta y atravesando prados, pumaradas y tierras de maíz, buscó entre las casuchas vecinas la bajada al río Soto, y por su orilla el lugar más a propósito para sentar sus reales y pescar, en cuanto volviese Anselmo con los trastos necesarios.
  • Y delirante, sin conciencia de sí mismo ni del mundo ambiente, tropezando en todo, subió a su cuarto, buscó la cama a tientas, se desnudó por máquina, se envolvió entre las sábanas y se quedó dormido en un sopor de fiebre lleno de fantasmas ardientes, de monstruos dolorosos.
  • Buscó subterfugios para no confesar aquello, se engañó a sí misma, y el Magistral sólo supo que Ana vivía de hecho separada de su marido, quo ad thorum, por lo que toca al tálamo, no por reyerta, ni causa alguna vergonzosa, sino por falta de iniciativa en el esposo y de amor en ella.
  • Huyó hacia las calles anchas, dejó la Encimada con sus resonantes aceras gastadas y estrechas, su triste soledad solemne, su hierba entre los guijarros, sus caserones ahumados, sus rejas de hierro encorvadas, y buscó la Colonia, saliendo por la plaza del Pan, la calle del Comercio y el Boulevard, de cuyos arbolillos caían hojas secas sobre anchas losas.
  • Buscó el olor del incienso, los resplandores del altar y de las casullas, el aleteo de la oración común, el susurro del ora pro nobis de las masas católicas, la fuerza misteriosa de la oración colectiva, la parsimonia sistemática del ceremonial, la gravedad del sacerdote en funciones, la misteriosa vaguedad del cántico sagrado que, bajando del coro nada más, parece descender de las nubes.