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Ejemplos de oraciones con la palabra cacho

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra cacho en el contexto de una oración.

Término cacho: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "cacho" aquí tienes una selección de 27 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra cacho para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • El Cacho te juega mano a mano.
  • Está aquí el Cacho de sargento.
  • A este rival le llamaban el Cacho, porque era zurdo.
  • ¡A mí, Cacho! ¡A mí! gritó Carlos ahogadamente.
  • Además del Cacho, se encuentra en Estella Carlos Ohando.
  • Eran dos tipos, Zalacaín y el Cacho, completamente distintos.
  • El Cacho tenía un juego furioso de hombre pequeño é iracundo.
  • Desde entonces se vió que el Cacho é Isquiña perdían el juego.
  • El Cacho, si comenzaba a ganar, se exaltaba, llevaba el partido al vuelo.
  • Por un cacho de carne fofa, relamida por todas las mujeres malas del pueblo.
  • El Cacho se tiraba contra la pelota con ira, hacía una falta y se indignaba.
  • Al anochecer, en un grupo de seis o siete, apareció Carlos Ohando y el Cacho.
  • Los señoritos, el sacristán y la gente carlista de los caseríos por el Cacho.
  • La lucha principal iba a ser entre los dos delanteros, entre Zalacaín y el Cacho.
  • El Cacho ponía de su parte su nerviosidad, su furia, su violencia en echar la pelota baja y arrinconada.
  • El Cacho é Isquiña, un jugador viejo de Urbia, contra Zalacaín y el compañero que éste quisiera tomar.
  • El Cacho estuvo en el hospital, en donde le cortaron una pierna, y luego fué enviado a un presidio francés.
  • Entonces, antes de que nadie lo pudiera evitar, el Cacho, desde la esquina de la posada, levantó su fusil, apuntó.
  • El claire de lune es claire de lune aunque la luna sea un cacho de hierro viejo, una herradura de algún caballo del sol.
  • Semejante rivalidad, explotada por Ohando y los señoritos de su cuerda, terminó en un partido que propusieron los amigos del Cacho.
  • Mientras tanto, unos gendarmes franceses persiguieron al Cacho, y viendo que éste no se detenía, le dispararon varios tiros hasta que cayó herido.
  • No hay duda que así, varonilmente desaliñado, húmeda la piel de transpiración ligera, terciada la escopeta al hombro, era un cacho de buen mozo el marqués.
  • Carlos de Ohando y algunos condiscípulos suyos, carlistas que se las echaban de aristócratas, comenzaron a proteger al Cacho y a excitarlo y a lanzarlo contra Martín.
  • Sabía que el Cacho le odiaba y que colocado en una posición superior, podía vengar sus antiguos rencores con toda la saña de aquel hombre pequeño, violento y colérico.
  • Preguntaron Catalina y el a varios carlistas de Urbia por Ohando, y uno le indico que Carlos, en compañía del Cacho, había salido de Burguete muy tarde, porque estaba muy enfermo.
  • Los primeros juegos fueron llevados a la carrera por el Cacho, que tiraba las pelotas como balas unas líneas solamente por encima de la raya, de tal modo que era imposible recogerlas.
  • Al principio, el Cacho se defendía bien y remataba el juego con golpes furiosos, pero luego, como si hubiese perdido el tono, comenzó a hacer faltas con una frecuencia lamentable y el partido se igualó.