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Ejemplos de oraciones con la palabra cádiz

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra cádiz en el contexto de una oración.

Término cádiz: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "cádiz" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra cádiz para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Salimos de Cádiz.
  • Me acordé de Cádiz, de Vejer.
  • Mañana tenemos que ir a Cádiz.
  • Entraremos triunfantes en Cádiz.
  • Era entonces diputado por Cádiz.
  • Va de Cádiz a Filipinas en un barco.
  • Era todavía la buena época de Cádiz.
  • De Cádiz me mandaban recados urgentes.
  • Su fama en Cádiz era un tanto equívoca.
  • Yo fui a Manila, y desde Manila a Cádiz.
  • ¿Y usted cree que no llegaremos a Cádiz?
  • ¿Ha caído prisionero, o se retiró a Cádiz?
  • El chulo domina desde los Pirineos hasta Cádiz.
  • Cuando pisé Cádiz, sentí un verdadero placer.
  • Volvían los esposos de Cádiz en el tren correo.
  • Yo hacía llevar de Cádiz embotellada la pescadilla.
  • De Cuba volvimos a Manchester y de Manchester a Cádiz.
  • Los días que me quedaban de Cádiz pensé aprovecharlos.
  • Concluí mi curso en San Fernando y fuí a vivir a Cádiz.
  • Dos años y medio después de la salida llegamos a Cádiz.
  • Iba a entrar de piloto en la derrota de Cádiz a Filipinas.
  • El 21 por la noche supimos en Cádiz el éxito del combate.
  • Llegamos por fin a Rota, y allí nos embarcamos para Cádiz.
  • Entramos don Ciriaco y yo, y nos dirigimos al puerto de Cádiz.
  • Mas como se le ha dado caza, ignoro si habrá llegado a Cádiz.
  • ¡qué hermosa fiesta!, y luego volver a Cádiz cubiertos de gloria.
  • Ten cuidado me dijo, porque aquí, en Cádiz, te van a tomar el pelo.
  • Pero el Bahama se habrá salvado, el Bahama habrá vuelto ileso a Cádiz.
  • Hacía pocos días que tu tío Juan había marchado a embarcarse a Cádiz.
  • Desde cerca de la Maestranza contemplábamos la bahía de Cádiz, tan azul.
  • Allí estaban Chipiona y Cádiz con sus casas blancas como huesos calcinados.
  • Él dice que entrará en Cádiz antes de media noche, y yo digo que no entra.
  • Entramos en la bahía de Cádiz una mañana de invierno, con un sol espléndido.
  • Me han retirado la licencia, ordenándome que me presente al instante en Cádiz.
  • El Santa Ana llegó felizmente a Cádiz en la misma noche en que le abandonamos.
  • Pues entonces añadió mi ama, pueden ver la función desde la muralla de Cádiz.
  • Meses después pude recoger en Cádiz dos cartas suyas en contestación a la mía.
  • Si ha salido de Cádiz, hasta dentro de un año no vamos a poder tener noticias suyas.
  • ¡Jesús! Si yo gastara calzones, me plantaba en Cádiz y le sacaba a usted del apuro.
  • A la vuelta de este viaje me embarqué con don Ciriaco en Cádiz, en la Bella Vizcaína.
  • Después de reflexionar un poco, determiné ir a Cádiz para desde allí trasladarme a Madrid.
  • Cuando estuve el mes pasado en Cádiz en el bautizo de la hija de mi primo, me decía Churruca.
  • La escuadra española no debía salir de Cádiz, cediendo a las genialidades y al egoísmo de M.
  • La escuadra combinada dijo Marcial, se quedará en Cádiz, y ellos tratarán de forzar la entrada.
  • El vendaval arrecia y me parece que esta noche no entramos en Cádiz, dijo un oficial retirándose.
  • Parecían muy encopetados, y eran las personas a la moda en Cádiz, todos muy discretos y elegantes.
  • Desde que salimos de Cádiz dijo Malespina, Churruca tenía el presentimiento de este gran desastre.
  • Tú irás a Cádiz también dijo Don Alonso ansioso de despertar el entusiasmo en el pecho de su mujer.
  • Otros que estaría en Barcelona o en Cádiz, esperando ocasión para embarcarse en algún trasatlántico.
  • Mi madre encontraba que dejar la derrota de Cádiz a Filipinas para ir a Liverpool era bajar de categoría.
  • Con un viaje muy malo, después de siete meses de navegación con temporales y borrascas, llegamos a Cádiz.
  • Lo indudable prosiguió Malespina, es que la escuadra inglesa anda cerca y con intento de bloquear a Cádiz.
  • Ambos se asombraron de ver a Don Alonso, y mucho más cuando este les dijo que iba a Cádiz para embarcarse.
  • Yo encuentro a mi pueblo algo de Cádiz, de un Cádiz pequeño, melancólico y negro, menos suave y más rudo.
  • Me encontraba a bastante distancia de Cádiz, en la costa que corresponde a la orilla derecha del Guadalquivir.
  • Muchas veces, al asomarme a la muralla, al ver la bahía de Cádiz, inundada de sol, el mar somnoliento, dormido.
  • Yo fuí a la fragata a dirigir la maniobra y a ponerla en franquía, fuera de todos los barcos de la bahía de Cádiz.
  • Había comprobado que su marido, el marqués, era el amante de su madre, y ella quería vivir conmigo y abandonar Cádiz.
  • Pero existe en Cádiz una antigua y opulenta familia comercial que sirvió como ninguna para enredar más la madeja social.
  • El caso fué que mi madre recibió una carta de Cádiz, en la que decían que era conveniente que yo volviese cuanto antes.
  • Yo nací en Cádiz, y en el famoso barrio de la Viña, que no es hoy, ni menos era entonces, academia de buenas costumbres.
  • III DOLORES DE VANIDAD El domingo siguiente, por la mañana, marchaba yo a casa de doña Hortensia, por las calles de Cádiz.
  • Con noventa hombres presos y los dos barcos cogidos, el capitán Irizar volvió a Cádiz, como correspondía a su fina lealtad.
  • Sabía que Juan de Aguirre navegaba en la derrota de Cádiz a Filipinas, pero ni la Shele ni yo pudimos averiguar en qué barco.
  • Además de esto, las casas importadoras de Cádiz, Cuesta y Rubio, anunciaban dos remesas considerables que estaban ya en camino.
  • Debo de haber dicho que Malespina era oficial de Artillería, pero no que estaba de guarnición en Cádiz y con licencia en Vejer.
  • La muchacha, nada tímida, al ver su abandono, vendió las joyas que le había regalado el amante y se presentó con su hija en Cádiz.
  • Avisé a Cádiz, diciendo que me encontraba enfermo y que abandonaba mi cargo de capitán de la fragata, y esperé los acontecimientos.
  • Un domingo de invierno, por la tarde, al anochecer, no sé por qué me decidí a dejar la diligencia de San Fernando y a quedarme en Cádiz.
  • Cuando ya estuve en disposición de salir de casa, don Ciriaco me llevó a ver a un amigo suyo, capitán de una fragata, La Ciudad de Cádiz.
  • El año pasado estuvo en Cádiz un capitán de navío que, no sabiendo cómo mantenerse y mantener a sus hijos, se puso a servir en una posada.
  • Echar al agua a los ingleses y poner la proa a Cádiz o a la costa, aun con la probabilidad casi ineludible de perecer ahogados en la travesía.
  • El viejo capitán, que me tenía cariño, quería que su amigo pasara a mandar la Bella Vizcaína y yo ocupara la vacante en La Ciudad de Cádiz.
  • Cádiz, en tanto, como un panorama giratorio, se escorzaba a nuestra vista presentándonos sucesivamente las distintas facetas de su vasto circuito.
  • Grande fue su alegría encontrándole vivo, pues había salido de Cádiz porque la impaciencia le devoraba, y quería saber su paradero a todo trance.
  • Mas se había quedado en Sanlúcar en casa de gente conocida, mientras su padre vino a Cádiz en busca de su familia para llevarla al lado del herido.
  • Ya sabrá que si no es por usía no se represa el Santa Ana, y sabrá también que puede ser que a lo mejor nos traiga a Cádiz dos docenas de navíos.
  • Entonces en Cádiz, y ahora probablemente pasará lo mismo, había la costumbre de andar de noche por unas cuantas calles, los días de fiesta sobre todo.
  • Cepeda llegó a Cádiz, de sus montañas de Asturias, y entró de dependiente en un gran almacén de azúcar, de café y de cacao de la calle de la Aduana.
  • El vendaval, no sólo le impedía la entrada en Cádiz, sino que le impulsaba hacia la costa, donde encallaría de seguro, estrellándose contra las rocas.
  • Después de recorrer la casa subimos la azotea y estuvimos contemplando la bahía de Cádiz, inundada de sol, llena de fragatas, de bergantines y de goletas.
  • Menchaca, cuando se instaló en Cádiz, tuvo la veleidad de poner casa a una muchacha de Puerto Real, y de pasear con ella en coche y regalarla trajes y joyas.
  • Las luces de San Fernando comenzaban a reflejarse en el agua, y la esfera del reloj del Ayuntamiento de Cádiz se iluminaba y se destacaba en el cielo pálido.
  • Tenía ganas de pisar tierra española, de pasear por aquellas viejas murallas con sus garitas, sus baluartes y sus cañones, de ver el hermoso golfo de Cádiz.
  • No podían entretenerse más en ociosas habladurías, porque pensaban irse a Cádiz aquella tarde y era preciso disponer el equipaje y comprar algunas chucherías.
  • Con Gravina, en el Príncipe de Asturias, habían vuelto a Cádiz el Montañés, de 80, comandante Alcedo, que murió en el combate en unión del segundo Castaños.
  • Pregunté por el Santa Ana, y me dijeron que había llegado felizmente a Cádiz, por cuya noticia resolví ponerme inmediatamente en camino para reunirme con mi amo.
  • Nombré de padrinos a un condiscípulo de San Fernando y a un oficial inglés de Marina que comía en el hotel y que estaba en un navío surto en la bahía de Cádiz.
  • En esto, un amigo mío, Fermín Menchaca, capitán de barco metido a comerciante en Cádiz, fué al pueblo, donde acababa de morir su padre, que era patrón de una lancha.
  • Eso no es así decía, por ejemplo, al exponer yo una opinión cualquiera, y te contestaré con lo que dijo Periquito Sánchez a don Juan Martínez en Cádiz, en el año de 27.
  • Un cocinero de Cádiz, muy afamado, a las mujeres las compara con el guisado, y esos otros en que las mujeres entran en quinta, o tienen que ser marineras, el de la ¿Niña qué?
  • Cruzamos la bahía de Cádiz, desembarcamos, atravesamos las calles del Puerto de Santa María, en coche, y llegamos a la finca del amigo del marqués, a eso de las dos de la tarde.
  • Pero añadió que si no llegábamos a Cádiz aquella noche para que fuese convenientemente asistido en tierra, la vida de aquél, así como la de otros heridos, corría gran peligro.
  • Había entre los marineros de la Bella Vizcaína un chico de Cádiz, a quien llamaban el Morito, porque había estado en Tánger y solía llevar con frecuencia un fez rojo en la cabeza.
  • Entre las impresiones que conservo, está muy fijo en mi memoria el placer entusiasta que me causaba la vista de los barcos de guerra, cuando se fondeaban frente a Cádiz o en San Fernando.
  • Después le acompañaría a don Ciriaco en la derrota de Cádiz a Filipinas, y, tras este viaje de un año o año y medio, me quedaría en San Fernando para concluír mis estudios de náutica.
  • Según la carta que acabo de recibir de ese buen Churruca, la escuadra combinada debe, o salir de Cádiz provocando el combate con los ingleses, o esperarles en la bahía, si se atreven a entrar.
  • Hice proyectos absurdos de provocarle, que, afortunadamente, no llegué a realizar, y a mediados del mes de julio me quedé sorprendido con la entrada en la bahía de Cádiz de la Bella Vizcaína.
  • El duelo de Shanti Andía, y contaba mis amores con Dolorcitas en Cádiz y mi desafío con el marido, todo arreglado de tal manera, dicho con tal perfidia, que yo aparecía como un miserable completo.
  • Pero en el punto en que concluyó aquella hazaña, comenzó a verse claro el peligro en que nos encontrábamos, pues el Santa Ana debía ser remolcado hasta Cádiz, a causa del mal estado de su casco.