Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra cae

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra cae en el contexto de una oración.

Término cae: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "cae" aquí tienes una selección de 52 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra cae para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Cae la tarde.
  • La res no cae.
  • Cae el maná, cae.
  • Cae el crepúsculo.
  • , ya cae sobre Perucho.
  • Por si se te cae la baba.
  • Pero al fin cae también.
  • San Francisco cae por Octubre.
  • Y no puedes figurarte lo bien que le cae.
  • El agua cae en una fosa cavada en tierra.
  • Falta equilibrio y el mundo parece que se cae.
  • Mi conciencia se vuelca como una urna llena que se cae.
  • Precisamente me gusta a mí bien poco ese sopor en que cae.
  • Y el agua de la fuente cae con un manso susurro interminable.
  • No le dé usted otro nombre, porque ese es el que le cae bien.
  • El agua cae sobre las anchas y porosas hojas y busca a su amiga la sal.
  • ¿Qué es el agua que cae sobre esas colinas, esos prados y esos bosques?
  • , que no basta para muestra un botón, que el que se cuelga de un cabello se cae.
  • En invierno cae la nieve y aúllan los lobos en las inmediaciones de la rectoral.
  • ¡Qué lástima de valor! Todo se perdió como un tesoro que cae al fondo del mar.
  • Cuando la cerilla cae prendida se dijo y con la llama vuelta para una, buena suerte.
  • Pone la luz un tenue reflejo sobre la abundosa melena que cae sobre la gola enhiesta.
  • Un gran brial de seda blanca cae sobre el césped y forma a sus pies un remolino airoso.
  • Su conciencia está como un charco empozado en el cual no cae jamás la piedra más pequeña.
  • Impresionaron mucho a la novia los símbolos del Sacramento, y por poco se cae redonda al suelo.
  • Salta e intenta volar, y cuando cae de espaldas hace sobre el cartón un ruido sonoro de tambor.
  • Y por si no, le diré más claro aún que su cuñado corre peligro, y que si cae en él, le cabrá culpa.
  • No se enteraba de nada, y dio a su amiga tal empujón, que si no se apoya en la pared cae redonda al suelo.
  • Es que aquí somos muy impresionables, y por cualquier contratiempo nos parece que se nos cae el Cielo encima.
  • , sus garras se hincan en las carnes del rapaz, su cuerpo descomunal le cae encima lo mismo que una roca inmensa.
  • Ron pasea por la caja, camina boca arriba por el cristal, se deja caer y cae de pie con suave movimiento elástico.
  • Tenía algo de la fiera que cae en la trampa, del murciélago que entra por su mal en vivienda humana llamado por la luz.
  • Lances de Iglesia y de milicia y de mujeres y de la corte, con todo lo demás que cae bajo el dominio de la bachillería humana.
  • Ándate con repulgos y verás cómo le cae a tu hermana un subteniente, un oficial de la clase de quintos u otra lotería semejante.
  • En nuestros cafés se habla de cuanto cae bajo la ley de la palabra humana desde el gran día de Babel, en que Dios hizo las opiniones.
  • Esto no es delirio, es arrepentimiento añadió Santa Cruz, quien, al moverse, por poco se cae, y tuvo que apoyar las manos en el suelo.
  • Pero en este pícaro mundo, se llega hasta donde se puede, y el que, impulsado por el querer, va más allá del poder, cae y se estrella.
  • Suelta el buen mozo torcido una gracia babosa, las niñas la ríen, al papá se le cae la baba también ¡mísero Carraspique! y tutti contenti.
  • Y doña Manuela, repasando sus escasos conocimientos históricos, halagaba su orgullo y creíase casi igual a una soberana destronada que cae en la pobreza.
  • El agua nace en un montecillo propincuo, corre por subterráneos atanores de barro, surte de un limpio caño, cae transparente con un placentero murmurio en la ancha pila.
  • Su bigote cae lacio por las comisuras de la boca, y cuando sonríe muestra por los lados, en sus encías lisas, dos dientes puntiagudos que asoman por la pelambre del mostacho.
  • ¿Es cierto lo que me han contado, que usted, cuando no cae bastante dinero en la suscrición para la obra, le cuelga a San José un ladrillo del pescuezo para que busque cuartos?
  • Supón, en el ejemplo de antes, que la hiena, en vez de ser muerta por el hombre, mata al hombre, que el árbol cae sobre él y le aplasta, que la araña le hace una picadura venenosa.
  • La imprudencia era grande, pero aquel general tuvo suerte, porque si la terrible nevada que cayó al día siguiente de estar en Elizondo cae antes, hubieran quedado la mitad de las tropas entre la nieve.
  • Uno de los más chiflados de la escuela se esforzaba en convencer a Rubín, tomando ese tonillo de unción y ese amaneramiento de cuello torcido y ojos bajos en que cae todo propagandista de doctrina religiosa, cualquiera que sea.
  • Guárdate tus carros de pedernal, que ya te los pondrán en la balanza el día del gran saldo final, ya sabes, cuando suenen las trompetas aquellas, sí, y entonces, cuando veas que la balanza se te cae del lado de la avaricia, dirás.
  • Sólo en la edad pueril, cuando a la sociedad se le cae la baba y vive bajo la férula del dómine, se comprende que exista y tenga prosélitos la institución llamada matrimonio, unión perpetua de los sexos, contraviniendo la ley de Naturaleza.
  • En el coche, la mortecina luz de la lamparilla cae sobre los cuadros, rojos, azules, negros, de una manta, resbala sobre la uniformidad parda de la pañosa castellana, se desliza, medrosa, entre las largas y argentadas hebras de la barba del anciano.
  • A pesar de la edad y del juicio adquirido con ella, no vio nunca con indiferencia tales chucherías, y hoy mismo declara que cuando cae en sus manos alguno de aquellos delicados campanarios de marfil, le dan ganas de guardárselo en el seno y echar a correr.
  • La cabeza dio contra el canto como una piedra que cae, y la torcida postura en que quedaba el cuerpo al caer doblándose con violencia, fue causa de que el resuello se le dificultara, produciéndose en los conductos de la respiración silbidos agudísimos, a los que siguió un estertor como de líquidos que hierven.
  • Apenas había acabado su oración el devoto señor mío, cuando el negro alguacil cae de su estado y da tan gran golpe en el suelo que la iglesia toda hizo resonar, y comenzó a bramar y echar espumajos por la boca y torcella, y hacer visajes con el gesto, dando de pie y de mano, revolviéndose por aquel suelo a una parte y a otra.
  • Viste un traje nuevo con remembranzas viejas, y hay en toda ella, en sus gestos, en su andar, en sus arreos, un aire de esas figuras que dibujaba Gavarni, tan simples, tan elegantes, tan simpáticas, con la cabeza inclinada, con el pelo en tirabuzones, con las manos finas y agudas cruzadas sobre la falda, que cae en tres grandes alforzas sobre los pies buidos.