Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra caiga

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra caiga en el contexto de una oración.

Término caiga: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "caiga" aquí tienes una selección de 14 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra caiga para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Caiga el que caiga.
  • ¡Jesús mil veces! y caiga redonda.
  • Toda la responsabilidad caiga sobre ese pillo.
  • Pero en el querer, ¡aire, aire!, y caiga el que caiga.
  • Tú harás porque no se te caiga y por llevarla dignamente.
  • No puedo consentir que caiga en la miseria y en la abyección, siendo, como soy, responsable.
  • Aunque la fe caiga, yo seguiré combatiendo esta pasión de mis sentidos, que seguirá siendo mala.
  • Que me caiga muerta aquí mismo, si no es verdad que me han ofrecido treinta y ocho y no lo he querido dar.
  • Que el palo mayor se caiga por la fogonadura y me parta, si hay por estribor más barco que el San Hermenegildo.
  • O no hagas tanto, que bastará con que la espantes con tu noticia para que Ana caiga de espaldas y le estalle dentro una de esas cosas en que tú no crees, pero que son para la vida como los alambres para el telégrafo.
  • Lo primero que ha hecho esta araña es fabricar una tela en medio de la caja, seguramente con la esperanza de que en ella caiga una mosca, cosa asaz absurda, porque las moscas son para Ron, según su filosofía teleológica.
  • Y es preciso reconocer que el señor gobernador ni más ni menos que los gobernadores de ahora en otros órdenes hallará trazas para que los maravedís ejecutados lleguen siempre, caiga el que caiga, a los cinco mil codiciados.
  • ¡Mi vida por la suya, Madre, mi vida por la suya! Que no caiga tan pronto esa cortina de tierra de las tinieblas sobre esos ojos en que la luz no se quiebra, sobre esos ojos que dicen que son los míos, sobre esos ojos sin mancha que le di yo.
  • ¡Dificulto que no se caiga en el camino y no pase la noche al abrigo de un vallado! Solo ya, sacó Julián de entre la camisa y el chaleco una estampa grabada, con marco de lentejuela, que representaba a la Virgen del Carmen, y la colocó de pie sobre la mesa donde Sabel acababa de depositar el velón.