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Ejemplos de oraciones con la palabra calculaba

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra calculaba en el contexto de una oración.

Término calculaba: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "calculaba" aquí tienes una selección de 11 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra calculaba para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Pero él no calculaba nada.
  • Mucho debe de ser, pero mucho calculaba.
  • O calculaba más que sus mismas tías, o era una virtud efectiva.
  • Calculaba la cantidad de aire que necesitaban los negros para respirar en la bodega.
  • El nuevo Tristán calculaba los errores de la estima por las observaciones del sextante.
  • Con su sentido previsor de hormiga, calculaba la cantidad de placeres obtenibles por una cantidad de dinero.
  • Don Álvaro calculaba, furioso de impaciencia, cuánto tiempo tardaría aquella naturaleza en adquirir la fuerza necesaria para volver a sentir los impulsos sensuales, que eran la fe viva del señor Mesía y su esperanza.
  • Calculaba él, con aquella frivolidad afectada y natural al mismo tiempo de materialista práctico, calculaba que allá para el invierno él se sentiría fuerte como un roble y la Regenta estaría suave y dócil como una malva.
  • Se le calculaba una fortuna de más de cien mil duros, y sin embargo vivía como un hurón en la gran casa heredada de su padre, sin otra compañía que una vieja criada, y arrastrando su fastidio por los talleres abandonados, que parecían cementerios.
  • Y después de haberlo contemplado despacio, parecíale sentir en los hombros una pesadumbre abrumadora y dulcísima a la vez, y una calma honda, como si se encontrase calculaba él para sí sepultado en el fondo del mar, y el agua le rodease por todas partes, sin ahogarle.
  • Y mirándole a la cara y viéndola tan consumida, con la piel terrosa, los ojos mayores y más vagos, la hermosa boca contraída siempre, menos cuando sonreía a su hija, calculaba que la señorita, por fuerza, debía saberlo todo, y una lástima profunda le inundaba el alma.