Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra callada

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra callada en el contexto de una oración.

Término callada: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "callada" aquí tienes una selección de 18 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra callada para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Yo pago la callada.
  • Yo bien callada entré.
  • Es muy dócil y muy callada.
  • ¿A que la dejo callada ahora?
  • El ama era muy callada, muy cavilosa.
  • Roseta era la más callada y laboriosa.
  • Salía del encierro pensativa, altanera, callada.
  • ¡Qué callada! ¡qué callada! Orgaz, solemnemente, buscó avena con h.
  • Visita iba a su lado callada, pensativa, satisfecha de lo que acababa de hacer.
  • Hay una plaza grande, callada, con una fuente en medio y en el fondo una iglesia.
  • ¡Ay!, estas cosas te las cuento a ti, porque sé que eres callada y no me has de hacer traición.
  • La de Pacheco, que tenía buenas despachaderas, no se quedaba callada, y respondía con donaire a todas las bromas sin enojarse nunca.
  • Sacáronla del encierro al día siguiente temprano, y al punto se puso a trabajar en la cocina, sumisa, callada y desplegando maravillosas actividades.
  • Y hablando, sus atractivos eran mayores que cuando estaba callada, a causa de la movilidad de su rostro y de la expresión variadísima que sabía poner en él.
  • Tenía su pobre mujer algo de planta en la silenciosa mansedumbre, en la callada tarea de beber y atesorar luz con los ojos y derramarla luego convertida en paz.
  • Remedios es una moza fina, rubia, limpia, compuestita, callada, que pasa y repasa suavemente la mano por encima de las viandas, oxeando las moscas, cuando las pone sobre la mesa.
  • La sangre que corría por mis venas era su sangre, y esa voz interna que nos incita a ser benévolos con las faltas de los nuestros, no podía permanecer callada después de la escena que pasó ante mis ojos.
  • Y por fin llegaba yo a tenerla, y el molinillo que me daba vueltas en el corazón, molía, haciéndomelo polvo, y yo aguanta que aguanta, siempre callada, poniendo cara de Pascua y tragando hiel, tragando hiel.