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Ejemplos de oraciones con la palabra callar

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra callar en el contexto de una oración.

Término callar: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "callar" aquí tienes una selección de 62 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra callar para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Y callar.
  • Más vale callar.
  • Vuelven a callar.
  • Yo no puedo callar.
  • A callar se ha dicho.
  • ¿Quiere usted callar?
  • No vale mandarla callar.
  • Y todos vuelven a callar.
  • Por ahora callar, disimular.
  • Y Frígilis tenía que callar.
  • Usted es la que se va a callar.
  • Allen estaba dispuesto a callar.
  • Ronzal negó, se obstinó en callar.
  • Lo mejor era callar, estar alerta, y.
  • Y en lo tocante a callar, un sepulcro.
  • Resolvió callar, disimular, ir a caza.
  • Mejor era callar, vivir en paz con todos.
  • Dejen ustedes, ¿se quieren ustedes callar?
  • ¡A callar! Algunas tenían un apetito voraz.
  • Pues a callar, y pon tu porvenir en mis manos.
  • Y él tendría que sonreír, y besar y callar.
  • Pero Manuela se limitaba a callar y a sonreír.
  • Fortunata le miró de un modo que le hizo callar.
  • Después el Magistral le hizo callar y escucharle.
  • Pero su timidez le impedía mandar callar a Olmedo.
  • Los otros y ellas no hacían sino mirarme y callar.
  • Además, era caridad mentir, callar a lo menos lo peor.
  • Entonces callé, y creo firmemente que hice bien en callar.
  • Cuando lo natural habla, los hombres se tienen que callar la boca.
  • ¡Pues venga! Volvió a callar y a aplicar el oído a la cerradura.
  • Pero hay momentos, francamente, naturalmente, en que no puede uno callar.
  • Juan Evaristo volvió a callar, pegándose al pezón con salvaje ahínco.
  • Volvía a valerse de sofismas para callar en la confesión aquella flaqueza.
  • Quería mandarla callar, pero no podía, no podía hablar, no podía moverse.
  • En cuanto asomaba una discusión, se le echaba tierra encima y a callar todos.
  • También él reconocía que lo mejor era callar, dejarse adorar por buen mozo.
  • , son cosas que se ven a la prueba, y si salen mal, se debe callar y guardarlas.
  • Gritó Juan Pablo, alzando arrogante la voz, que a mí no se me manda callar, ¿estamos?
  • Trabuco se propuso redoblar su atención, observar mucho y ser una tumba, callar como un muerto.
  • Nicolás que tenía un oído sutilísimo, después de callar un rato y hacer callar a todos, dijo.
  • Oiga usted ahora, que después de callar tanto me parece que reviento si no le cuento a usted todo.
  • Callar, vivir, sin hacer más que sentirse bien y dejar pasar las horas, esto era algo, tal vez lo mejor.
  • Buscó el sombrero de teja, se obstinó en callar, buscó a tientas la puerta y salió sin volver la cabeza.
  • En las acequias conmovíase la tersa lámina de cristal rojizo con chapuzones que hacían callar á las ranas.
  • En aquellos instantes sus ideas parecían converger hacia adentro, y la fuerza de la ideación le impulsaba a callar.
  • Fortunata creyó prudente mandarla callar, pues aquel concepto se armonizaba mal con la santidad de que hacía gala su amiga.
  • Don Basilio estuvo vacilando entre su conciencia, que le exigía callar, y el deseo de satisfacer la curiosidad de sus amigos.
  • Al llegar cerca de su posada, dos serenos que parecían estar espiándole se le acercaron y le mandaron callar de mala manera.
  • Y había testarudo que pagaba sòus y más sòus, impulsado por una rabiosa vehemencia que no le permitía callar ante el acusador.
  • Conmovíale el valor con que había defendido a Concha, y no pudo callar ante la interesada el entusiasmo que sentía por Rafaelito.
  • Malespina se quedó solo conmigo, y entonces creí que iba a callar por no juzgarme persona a propósito para sostener la conversación.
  • ¡Sí, pues buena se pondría doña Lupe si él le contara su aventura y el empleo que daba a sus ahorros! Valía más callar, y adelante.
  • Pero al tío le había profesado siempre tanto cariño como respeto, y fluctuando su carácter entre los dos afectos, limitábase a callar.
  • Don Fermín se interrumpió para callar, respetando así el dolor de don Víctor, que se había dejado caer sobre un sofá, y apretaba la cabeza entre las manos.
  • Fortunata, implacable, no se quería callar, y entre los que rodeaban a la víctima se dividieron los pareceres respecto a lo que se debía hacer con la agresora.
  • Entonces acabó de perder la paciencia el viejo, pero viendo las descompuestas carcajadas de risa, tuvo por bien el callar y subir en el carro con los rufianes y las mujeres.
  • Y fue tal el vocerío que hubo de presentarse en la puerta, que estaba abierta, Estupiñá, y penetró en la casa con ademanes policiacos, mandando callar a todo el mundo y amenazando con traer una pareja.
  • Quité el cuerno al porquero, el cual, ya que dormían los otros, no había hacerle callar, diciendo que le diesen su cuerno, porque no había habido jamás quien supiese en él más tonadas y que le quería tañer con el órgano.
  • Las ruedas vuelven a callar, como enfundadas, Romero y Clavel machacan sin estrépito con los cascos briosos la arena tersa, blanca y blanda de la avenida ancha y flanqueada de pretil de mármol con macetas y rosetones de verdura exótica.
  • La señora la hizo callar, muy contrariada por el escándalo, y siguieron la marcha, mientras Nelet, alegre por este incidente que rompía lo monótono de las compras, preguntaba como un testarudo a la muchacha en qué sitio la habían pellizcado, y sentía un escalofrío de gusto cada vez que ella, ruborizándose, le llamaba animal y descarado.
  • él atado por los pies con un trapo ignominioso, como un presidiario, como una cabra, como un rocín libre en los prados, él, misérrimo cura, ludibrio de hombre disfrazado de anafrodita, él tenía que callar, morderse la lengua, las manos, el alma, todo lo suyo, nada del otro, nada del infame, del cobarde que le escupía en la cara porque él tenía las manos atadas.
  • El gordo y Don Baldomero tratáronse siempre como hermanos en la vida social y como compañeros queridísimos en la comercial, salvo alguna discusión demasiado agria sobre temas arancelarios, porque Arnaiz había hecho la gracia de leer a Bastiat y concurría a los meetings de la Bolsa, no precisamente para oír y callar, sino para echar discursos que casi siempre acababan en sofocante tos.