Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra campana

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra campana en el contexto de una oración.

Término campana: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "campana" aquí tienes una selección de 32 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra campana para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Suena una campana lejana.
  • Comenzó a sonar una campana.
  • Oyó la campana de un reloj de la casa.
  • Una campana de un convento comenzó a tocar.
  • Hay dos cocinas con humero de ancha campana.
  • Y de pronto suena una campana dulce y aguda.
  • Y la campana vuelve a llamar con golpes menuditos.
  • Sí y su voz, serena y pastosa, resonó como una campana.
  • Y una campana tañe a lo lejos con lentas, solemnes vibraciones.
  • Con ellos llegamos a una venta del camino que se llamaba la Campana Azul.
  • Pero una campana que sonó en un tejado de la catedral les llamó al orden.
  • Hasta la campana la tocaba de una manera burlona, haciendo un tin tan endemoniado.
  • Tiramos de una cadena que colgaba cerca de la puerta y sonó una campana a lo lejos.
  • Cuando notaba un fogonazo tocaba la campana para avisar a la gente de la parte baja.
  • Cerca del caserío de Zalacaín había una viga de madera, de la que colgaba una campana.
  • Alrededor de la ancha campana de la chimenea colgaba una tela blanca planchada, sujeta por clavos.
  • Como el viento venía de aquella parte, oyó claramente la campana de San Justo que anunciaba cadáver.
  • Del centro de la campana bajaba una gruesa cadena negra, en cuyo garfio final se enganchaba un caldero.
  • Los pitos, la campana de proa, el discorde concierto de mil voces humanas, mezcladas con el rechinar de los motones.
  • Ellas eran las encargadas de oír la campana del coro, de apuntar las misas, de cuanto se refería a los asuntos del rito.
  • En vano la pobre mujer la dió prisa, revolviéndose impaciente en la barraca, como espoleada por la campana que sonaba á lo lejos.
  • A las cinco de la mañana ya entraba Sor Antonia en los dormitorios tocando una campana que les desgarraba los oídos a las pobres durmientes.
  • Pero al fin Ana se vio sola en el comedor, cerca de aquella chimenea de campana, churrigueresca, exuberante de relieves de yeso, pintada con colores de lagarto.
  • ¡Con qué gusto se hubiera tendido en la tierra a mirar horas y horas aquel cielo tan azul, tan puro! Unos momentos después, una campana de son agudo comenzó a tocar.
  • En esta situación oyó claramente la una, la una y media, las dos, cantadas por la campana de la Puerta del Sol con tan claro timbre, que parecían sonar dentro de la casa.
  • Se había ganado la independencia, y fuera de tocar la campana para renovar las guardias, lo que hacía de la manera más escandalosa e impertinente que puede suponerse, no trabajaba nada.
  • Pasaban las viejas por las sendas con la reluciente mantilla sobre los ojos y una silleta en un brazo, como si tirase de ellas la campana que volteaba lejos, muy lejos, sobre los tejados del pueblo.
  • Quiero decir que Anita es muy cavilosa, como todos sabemos y seguía bajando la voz, y los demás acercándose, hasta formar un racimo de cabezas, dignas de otra Campana de Huesca es cavilosa y tal vez haya notado las miradas.
  • Vetusta, la muy noble y leal ciudad, corte en lejano siglo, hacía la digestión del cocido y de la olla podrida, y descansaba oyendo entre sueños el monótono y familiar zumbido de la campana de coro, que retumbaba allá en lo alto de la esbelta torre en la Santa Basílica.
  • Bismarck, un pillo ilustre de Vetusta, llamado con tal apodo entre los de su clase, no se sabe por qué, empuñaba el sobado cordel atado al badajo formidable de la Wamba, la gran campana que llamaba a coro a los muy venerables canónigos, cabildo catedral de preeminentes calidades y privilegios.
  • Allí se había agitado en otros siglos, vociferante y rojo de rabia, el valencianismo levantisco, y los santos de la portada, mutilados y lisos como momias egipcias, al mirar al cielo con sus rotas cabezas, parecían estar oyendo aún la revolucionaria campana de la Unión ó los arcabuzazos de la Germanías.
  • Adornaban la elevada campana de la chimenea ristras de chorizos y morcillas, con algún jamón de añadidura, y a un lado y a otro sendos bancos brindaban asiento cómodo para calentarse oyendo hervir el negro pote, que, pendiente de los llares, ofrecía a los ósculos de la llama su insensible vientre de hierro.