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Ejemplos de oraciones con la palabra campanas

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra campanas en el contexto de una oración.

Término campanas: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "campanas" aquí tienes una selección de 24 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra campanas para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • ¿Las campanas?
  • Y estas amigas son las campanas.
  • Juego, campanas, carlismo y jota.
  • Tocan las campanas a las novenas.
  • ¡Y las campanas toca que tocarás!
  • Las campanas comenzaban a tocar de nuevo.
  • Y todos los cañones se convertirían en campanas.
  • Esto era peor que las campanas, más mecánico, más fatal.
  • Las campanas plañen por la mañana, a mediodía, por la noche.
  • Pocos momentos antes oí yo entre sueños las campanas de enfrente.
  • Estas buenas amigas, las campanas decía yo, no me van a dejar dormir.
  • Cuando han vuelto al pueblo, ya las campanas estaban tocando a la novena.
  • Y de pronto suenan lentas las campanas, en unas vibraciones largas y pausadas.
  • Tras de un instante se volvieron a oir nuevos tiros y un lejano sonido de campanas.
  • Las campanas dijo el insigne comerciante, y si me apuran, el pararrayos y las veletas.
  • Las campanas de los relojes atrajeron su atención, haciendo que mirase el suyo a la luz de un farol.
  • Las campanas comenzaron a sonar con la terrible promesa de no callarse en toda la tarde ni en toda la noche.
  • Y oigo en la lejanía tres campanas, que caen lentas, solemnes, y una voz casi imperceptible por la distancia, que grita en un plañido largo.
  • ¡Y qué alegrías! ¡Qué triunfos! Entrar en las aldeas a caballo, la boina sobre los ojos, el sable al cinto, mientras las campanas tocan en la iglesia.
  • Al mismo tiempo llegaba a mis oídos como música misteriosa el son de las campanas de la ciudad medio despierta, tocando a misa, con esa algazara charlatana de las campanas de un gran pueblo.
  • Visto por el asunto de mi amo lo que pasaba y que, aunque decía se fiaban por un año, no aprovechaba y que estaban tan rebeldes en tomarla y que su trabajo era perdido, hizo tocar las campanas para despedirse.
  • Los otros, los que tocaban las campanas y conmemoraban maquinalmente a los muertos que tenían olvidados, eran las bestias de reata, la eterna Vetusta que había aplastado su existencia entera (la de Anita) con el peso de preocupaciones absurdas.
  • Todos los años, al oír las campanas doblar tristemente el día de los Santos, por la tarde, sentía una angustia nerviosa que encontraba pábulo en los objetos exteriores, y sobre todo en la perspectiva ideal de un invierno, de otro invierno húmedo, monótono, interminable, que empezaba con el clamor de aquellos bronces.
  • Que viven en casas pobres y visten astrosamente, sienten sus espíritus doloridos y se entregan por instinto, por herencia a estos consuelos de la resignación, de los rezos, de los sollozos, de las novenas, que durante todo el mes, durante todo el año se suceden en las iglesias sombrías, mientras las campanas plañen abrumadoras.