Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "canción" aquí tienes una selección de 59 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra canción para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- La canción era así.
- ¿Cómo era la canción?
- La canción decía así.
- Basta ya de esa canción.
- ¿No queréis alguna canción?
- El que ha inventado esa canción.
- Todas las noches la misma canción.
- Y el estribillo de la canción era.
- En el fondo, la canción no decía nada.
- Pero al poco tiempo volvía con la canción.
- Nadie cantaba esta canción como Yurrumendi.
- Recuerdo la canción que le dirigía la Curriqui.
- Al cabo llegaba a cansar aquella canción eterna.
- El grumetillo cantaba a proa una canción vascongada.
- De cuando en cuando el grumete volvía a su canción.
- Otras veces se ponía a cantar la misma canción sin parar.
- También tengo Hurra Pepito y la canción entre amo y criado.
- Ya me está a mí cargando esta canción estólida murmuró Martín.
- Y vibra una canción lejana que sube, baja, ondula, plañe, ríe, calla.
- Luego intentó cantar una canción que en la taberna tenía mucho éxito.
- Luego, Bautista cantó la bella canción del país de Soul, que dice así.
- La otra canción la tenía el viejo para los momentos solemnes, y era así.
- Una vez, al repetir esta canción don Víctor, a Mesía se le antojó atender.
- Casi siempre, y aunque parezca absurdo, cuando menos dice una canción es mejor.
- Entre dientes le cantaba una canción de adormidera, dándole palmadas en la espalda.
- Era una canción al mismo tiempo alegre y melancólica, monótona y llena de variaciones.
- Estoy por la canción, por la poesía que se acompaña en efecto de la lira o de la forminge.
- Este Hamlet indiano me recordó esa canción vasca de un epicurismo algo grotesco, que dice así.
- Ilustración Shempelar, el del astillero, sacó a relucir una canción que se repitió hasta el mareo.
- El ruido del hierro y de la madera y la trepidación uniforme eran como canción que atraía el sueño.
- Era difícil, al oir esta canción, no pensar en unas cuantas coristas balanceando voluptuosamente las caderas.
- VI UNA CANCIÓN PESADA Cuando, por la tarde, le conté a Mary lo que había pasado, vi a mi novia palidecer y llorar.
- La gracia de la canción consistía principalmente en que se refería a un capitán piloto y se hablaba de un Shanti.
- Su único criterio era el de la criada vieja de la Dorotea que solía cantar a voz en grito mientras lavaba, esta canción.
- Los de atrás, adelante, adelante, que seguirán al trote de can!) Era esta una vieja canción gascona para medir la marcha.
- Luego, Dantchari aseguró que sabía imitar la voz de tiple, y entre Bautista y él cantaron la canción que comienza diciendo.
- Esta canción solía decir la cantaba Gastibeltza, un piloto paisano nuestro, de un barco negrero en donde yo estuve de grumete.
- No se puede, en el monte, oir más que el rumor estruendoso del viento.) La canción de Bautista era de una salvaje melancolía.
- Se cantaba también en Guipúzcoa una canción en vascuence, que aludía a la guerra y que se llamaba Gu guerá (Nosotros somos).
- De noche, el ruido de la lluvia, esa canción del agua, es como un rumor que acompaña resonando en los tejados y en los cristales.
- Jefes y soldados íbamos con gran dolor de corazón a cantar nuestra canción de las habichuelas a la pequeña garita del señor cura.
- La canción no la cantaban las brujas, sino un muchacho que en compañía de diez o doce estaba calentándose alrededor de una hoguera.
- Casi siempre, al hablar de las piraterías y de las brutalidades de los barcos negreros, Yurrumendi solía recordar una canción en vascuence.
- Los marineros de la Fleche comenzaban a beber, y uno de ellos cantaba, entre gritos y patadas, la canción de Les matelot de la Belle Eugenie.
- En esta canción se hace como si se tocara la flauta y el bombo, y como si se comiera en una cazuela, y luego medio se desnuda uno mientras canta.
- Tener el gran placer de estar palmoteando una noche entera, mientras un galafate del muelle canta una canción de la maresita muerta y el simenterio.
- Aficionado a robar, aficionado a beber aficionado a las muchachas, eres tú.) Tellagorri, al oir la canción, fruncía el entrecejo y se ponía serio.
- Uno de los marineros holandeses, Stass, atacado por la fiebre, se levantó de la cama delirando, y, después de cantar una extraña canción, se tiró al mar.
- La música era digna de la arquitectura, y sonaba a zarzuela sentimental o a canción de las que se reparten como regalo a las suscritoras en los periódicos de modas.
- Para los momentos en que Tellagorri estaba un tanto excitado o borracho, tenía otra canción bilingüe, en que se celebraba el abrazo de Vergara y que concluía así.
- Abocose a ella la comandanta, como un edecán de parada, para decirle que en la calle, frente al mismo portal, se había puesto un condenado pianito, tocando jotas, polkas, y la canción de la Lola.
- Probablemente Manolita no tendría ni la más remota idea de la existencia del héroe de Austerlitz, pero esto no era obstáculo para que la canción en boca de Tellagorri tuviese muchísima gracia.
- Desde allí las olas no parecían sacudidas violentas de una fiera enjaulada, sino el ritmo de una canción sublime, vibraciones de placas sonoras, iguales, simétricas, que iban de Oriente a Occidente.
- (Yo soy el capitán piloto Hay que obedecerme a mí Si se me ponen en la cabeza Una botella grande y dos botellas ¡Mueve Shanti ese remo!) Así estuvimos repitiendo canción y estribillo hasta media noche.
- Los padres de Bautista, dos viejecitos arrugados, que hablaban solo vascuence, cantaron una canción monótona de su tiempo, y Bautista lució su voz y su repertorio completo y cantó una canción en honor de los novios.
- Y aquella luz que derramaba polvo de oro por todas partes, aquel cielo empapado de sol, aquella diafanidad vibrante en el espacio, ¿no era el propio himno a Venus, la canción impúdica y sublime del trovador de Turingia ensalzando la gloria del placer y de la terrena vida?
- Tellagorri era de la familia de los Galchagorris, la familia de los pantalones colorados, y este consonante, entre el mote de su familia y su nombre había servido al padre de la sacristana, viejo chusco que odiaba a Tellagorri, de motivo a una canción que hasta los chicos la sabían y que mortificaba profundamente a Tellagorri.
- Con este motivo, un muchacho joven, exseminarista, apellidado Dantchari y conocido también por el mote de el Estudiante, que formaba parte de la partida, recordó la canción de Vilinch, que se llama la Canción del Potaje, y, como en ella el autor se burla de un cura tragón, tuvo que cantarla en voz baja, para que no se enterara el cabecilla.
- Si quieres albergue para esta noche, lo tienes en mi casa.) Los de la partida aplaudieron, pero más que esta canción romántica les gustó el dúo anterior, y el Jabonero, comprendiéndolo así, compró a Ipintza, el Loco, un papel, que era la letra de la nueva canción de Vilinch, llamada Juana Vishenta Olave, escrita por el autor adaptándola a un aire popular titulado ¡Orra Pepito! La canción de Vilinch era un diálogo amoroso entre el propietario de un caserío y la hija del arrendador, a quien trata de conquistar.