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Ejemplos de oraciones con la palabra capitanes

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra capitanes en el contexto de una oración.

Término capitanes: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "capitanes" aquí tienes una selección de 17 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra capitanes para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Los demás capitanes negreros trataban a fuetazos a sus negros.
  • Pero muchos capitanes no sabían usarlos y navegaban a la antigua.
  • Me habló también, con orgullo, de los marinos y capitanes vascos.
  • Después he sabido que Iriberri fué uno de los capitanes más audaces de su tiempo.
  • Nombraba turcos, galeones y capitanes, todos los que había leído en unas coplas que andaban de esto.
  • Eran algunas viudas de capitanes y de pilotos, y, al recordar el hombre perdido en el mar, sollozaban.
  • Los capitanes de barcos negreros no necesitaban pólizas de cargo para dar cuenta del género recibido.
  • VI LOPE DE AGUIRRE, EL TRAIDOR De muchos capitanes, marinos, aventureros y frailes se ocupaba el libro de la familia.
  • No era raro, sino muy frecuente, que los armadores de barcos corsarios o negreros escogieran capitanes de puertos lejanos.
  • De la escuadra francesa estaban los almirantes Dumanoir y Magon, y los capitanes de navío Cosmao, Maistral, Villiegris y Prigny.
  • Le conté la conversación a mi segundo, e hicimos una serie de indagaciones entre capitanes, pilotos y contramaestres vascongados.
  • Cuidado con un almirante que llama a sus capitanes el día antes de una batalla, y les dice que haga cada uno lo que le diere la gana.
  • La culpa la tiene el romanticismo con sus dramas escandalosos de monjitas que se escapan en brazos de trovadores con plumero y capitanes de forajidos.
  • Como todos los capitanes que llevan muchos años en un barco, él había navegado casi siempre en aquél, sabía lo que daba de sí su Asia, y no le pedía más.
  • ¡Qué aburrimiento! Se formaba una tertulia de señoras respetables, entre las que había dos o tres viudas de capitanes y pilotos, y al anochecer se tomaba chocolate.
  • ¡Ah!, recordando yo después la serenidad y estoicismo de Don Francisco Javier Uriarte, he podido comprender todo lo que nos cuentan de los heroicos capitanes de la antigüedad.
  • Pero sí la reconoció, y aun la nombró, porque Guillermina era como los grandes capitanes, que tienen memoria felicísima de nombres y fisonomías, y soldado con quien hablan una vez, no se les despinta.