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Ejemplos de oraciones con la palabra carcajada

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra carcajada en el contexto de una oración.

Término carcajada: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "carcajada" aquí tienes una selección de 41 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra carcajada para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Carcajada general.
  • Carcajada general.
  • Juan soltó la carcajada.
  • Hubo una carcajada general.
  • Barbarita soltó la carcajada.
  • Jacinta sofocó una carcajada.
  • Fortunata soltó la carcajada.
  • Moreno Rubio soltó la carcajada.
  • Era la carcajada eterna de Visita.
  • El Marquesito soltó una carcajada.
  • Tónica contestó con una carcajada.
  • No cabía duda, era la carcajada de Mesía.
  • De improviso el marqués soltó una carcajada.
  • Pero Amparito soltó la carcajada inmediatamente.
  • Don Eugenio se llegó a la vidriera y soltó la carcajada.
  • El Provisor sintió una carcajada de Lucifer dentro del cuerpo.
  • , después de deletrear trabajosamente, soltaba ruidosa carcajada.
  • Juanín entendió que le iban a poner guapo y soltó una carcajada.
  • Por cualquier tontería que este dijese, su mujer soltaba la carcajada.
  • Obdulia soltó al aire una carcajada, que oyó don Cayetano desde fuera.
  • La que por la calle no podía ver una figura ridícula sin estallar en ruidosa carcajada.
  • Cuadros lanzó una carcajada, que, en fuerza de querer ser irónica, resultaba espeluznante.
  • Yo, al caer en uno de estos lazos burdos, me confundía, y don Matías soltaba la carcajada.
  • ¡caballerito! Se oyó una carcajada sonora, retumbante, que heló la sangre del fogoso Ronzal.
  • Y después la carcajada estrepitosa de la del Banco, que dio un paso atrás, huyendo de don Álvaro.
  • El cura de Naya saltó a su vez, sin que ninguna mosca le picase, y prorrumpió en juvenil carcajada.
  • No pude por menos de soltar la carcajada, y entonces fue cuando garró el cuchillo y salió tras de mí.
  • Martín lanzó un grito, el irrintzi, como una larga carcajada, o un relincho salvaje terminado en una risa burlona.
  • Sonrisas contagiosas que provocan la carcajada y carrillos rubicundos a los que se agarra un repugnante lagarto verde.
  • Y, antes de acabar el redoble de su carcajada báquica, dejó caer la cabeza, muy descolorido, en el pecho del marqués.
  • Yo no pude con esto tener la risa, que a borbollones se me salía por los ojos y narices, y dando una gran carcajada, dije.
  • Al soltar la carcajada se tendió Papitos para atrás con tanta fuerza, que el respaldo de la silla crujió como si se rompiera.
  • Hacía tiempo que la pequeña redoblaba la risa, y su carcajada melodiosa, repentina y breve, era sólo comparable a gorjeo de pájaro.
  • Consecuencia de tales ideas fue la sonora carcajada que soltó la mujer aquella ante la faz compungida de un hombre que era todo espíritu.
  • Juan se apresuró a sacar el duro, y en el mismo momento en que lo ponía en la mano de Benigna, Jacinta y los chicos soltaron una carcajada.
  • Ama y criada rompieron a reír, y Juanín lanzó una carcajada graciosísima, repitiendo la expresión, y dando palmadas como para aplaudirse.
  • ¡a mí! La carcajada lanzada por Santa Cruz retumbó en la cavidad de la plazoleta silenciosa y desierta con ecos tan extraños, que los dos esposos se admiraron de oírla.
  • Las escalas enrevesadas del cornetín, sus cabriolas diabólicas, parecían una carcajada metálica de la muerte, que con el niño en sus brazos se alejaba á través de los esplendores de la vega.
  • Y cuando con más entusiasmo forjábase la ilusión de la tranquilidad patriarcal, un silbido estridente rasgó los aires, como si Mefistófeles, desde las nubes, contestase con su carcajada chillona a los hermosos planes de virtud doméstica.
  • Pero al ver la extraña figura que presentaba Miss con sus pegotes de merengue y corriendo medrosa, una carcajada de atolondramiento hinchó su lindo cuello, y como si nada hubiese sucedido, se agarró del talle de Concha, dándola un sonoro beso.
  • El pozo, después de una semana de descensos y penosos acarreos, quedó limpio de todas las piedras y la basura con que la pillería huertana lo había atiborrado durante diez años, y otra vez su agua limpia y fresca volvió á subir en musgoso pozal, con alegres chirridos de la garrucha, que parecía reirse de las gentes del contorno con una estridente carcajada de vieja maliciosa.