Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra carga

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra carga en el contexto de una oración.

Término carga: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "carga" aquí tienes una selección de 49 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra carga para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Me carga el sudar.
  • échenle carga, que es muy malo.
  • A patacón la carga me contesta.
  • Ya me carga de veras ser tan boba.
  • Yo me alegraría, para quitarme esa carga de encima.
  • Quiere dejarle la carga de la conciencia de la otra.
  • Había echado sobre sus hombros una carga bien pesada.
  • Volvió a la carga el clérigo en diferentes ocasiones.
  • Creyó que había perdido terreno, y volvió a la carga.
  • Cada día me pesaba más la carga que me había echado encima.
  • Fue ascendiendo lentamente cíe burro de carga a aprendiz viejo.
  • ¿Por qué le tratas con ese cariñoso despego y como a una carga?
  • Carga con ellos y así te perniquiebres repuso Don Manuel sonriendo.
  • Y descartados don Juan y el comerciante, doña Manuela volvió a la carga.
  • Nunca como entonces comprendió Batiste la carga que pesaba sobre sus espaldas.
  • Como barco de carga destinado al transporte de mercancías, era un tanto pesado.
  • Tan a paso de carga, porque todo debe moderarse, hija, hasta los impulsos sublimes.
  • Este gabacho tiene un peluquero para rizar la gavia, y carga las velas con tenacillas.
  • Oiga usted, mi correligionario, Fulano quiere tal cosa, pero a mí me carga ese hombre.
  • Yo le pasaré un tanto al mes a mi hermana para que el huésped no sea una carga pesada.
  • No se encuentra todos los días un hombre que quiera echarse encima una carga como esta.
  • Nosotros largamos todas las velas y tiramos los cañones al mar, para aligerarnos de carga.
  • Pero cuando se aligeraba, charlando, de la carga que en su espíritu tenía, pensó en mudarse de ropa.
  • Había venido de la parroquia un hombre asacristanado, y estaba repartiendo la carga de velas que trajo.
  • Un barco de carga con gran bodega, una verdadera urca holandesa, de aquellas que llamaban urcas mayores.
  • No se dio por vencida la orgullosa viuda del alabardero, y volvió a la carga dos o tres veces en esta forma.
  • Lo que más me carga dijo Don Evaristo con rabia, dando un puñetazo en el brazo del sillón, es que la vista.
  • Los prácticos desistieron de la empresa, y aconsejaron al capitán bretón que aprovechara la carga y abandonara lo demás.
  • Puestas en seguridad la carga y las mulas, entraron los tres en la casa de los carabineros y encendieron una hermosa hoguera.
  • Si no hubiera sido por la carga del tesoro de Zaldumbide, hubiésemos desembarcado en seguida en una de las islas de Cabo Verde.
  • Finalmente, después de dadas muchas voces, al cabo carga un porquerón con el viejo alfamar de la vieja, aunque no iba muy cargado.
  • Mascando el último bocado, salió Maximiliano para irse a clase, llevando la carga de sus libros, y mucho después almorzó Juan Pablo solo.
  • Su pensamiento principal era librar a sus tías de aquella carga, de aquella obra de caridad que cada día pregonaban más solemnemente las viejas.
  • Y siempre en el año le da en veces al pie de una carga de trigo, por las Pascuas su carne, y cuando el par de los bodigos, las calzas viejas que deja.
  • Y ¡cosa extraña! cuando allá en el parque había estado apuntando a la cabeza de Mesía, no recordaba que el cartucho mortífero tenía carga de perdigón.
  • El cochero, con una enorme cesta en la mano y una espuerta no menor a la espalda, tenía la expresión resignada y pacienzuda de la bestia que presiente la carga.
  • ¡Cristo! Hemos sido unos brutos, y ahora, en justo castigo, nos quedamos en la miseria, y muchas gracias si en alguna tienda nos quieren admitir de bestias de carga.
  • A no haber oído aquella conversación de las tías, la pobre huérfana no se hubiera atrevido a comer mucho, aunque tuviera apetito, por no aumentar el peso de aquella carga.
  • La carga de la bebida en su estómago no tuvo poca parte en aquel desaliento horrible, durante el cual vio desfilar ante su mente los treinta años de fracasos que formaban su historia activa.
  • Y mientras dura el embeleso de esta contemplación, parece que un genio amigo viene y me quita de encima la pesadumbre de los años, aligerando la carga de mi ancianidad, que tanto agobia el cuerpo como el alma.
  • El Magistral tenía aquel pozo, que no había visto, delante de los ojos, y se figuraba a Mesía dentro de él, sobre las ramas y la yerba con los brazos extendidos ¡esperando la dulce carga del cuerpo mortal de Anita!
  • No sólo se trata de echar sobre sí la enorme carga de mantener, y creo que hasta vestir y calzar, a una persona que las sobrevivirá, según todas las probabilidades, carga que es de por vida o vitalicia por consiguiente.
  • Él calló una temporada, pero luego volvió a la carga, incansable en aquella propaganda, que, en el fondo de su corazón, deseaba infructuosa, por el gusto de ser el único ejemplar de la, para él, preciosa especie del ateo.
  • Rióse mucho el soldado de la pregunta, y el ermitaño de su desnudez, y con tanto llegamos a la falda del puerto, el ermitaño rezando el rosario de una carga de leña hecha bolas, de manera que a cada avemaría sonaba un cabe.
  • ¡Bueno estaba su marido para intentar conversiones! El señor Cuadros era un hombre perdido para siempre, un hambriento que había gustado el fruto prohibido, tras muchos años de vida obscura y laboriosa, sin saber lo que era juventud y trabajando como una bestia de carga.
  • Sentía deseos de pedir a Dios que hiciese un milagro, que le convirtiese en uno de aquellos niños, destinados a ser bestias de carga para el bienestar de sus semejantes, pero que al menos tenían una madre que los amaba sin distinguirlos y no se vendía a pesar de su miseria.
  • Y como si esto en vez de un placer, en vez de una gloria fuese para Petra una carga, un trabajo, el mejor mozo de Vetusta le pagaba el servicio con amores de señorito que eran los que ella había saboreado siempre con más delicia, por un instinto de señorío que siempre la había dominado.
  • La cual siempre había sido hija de confesión de don Cayetano, pero este, que de algunos años a esta parte sólo confesaba a algunas pocas personas, señoras casi todas, de alta categoría, escogidísimos amigos y amigas, al cabo se había cansado también de esta leve carga, pesada para sus años.
  • El rocín del tío Barret, un animal sufrido que le seguía en todos sus desesperados esfuerzos, cansado de trabajar de día y de noche, de ir tirando del carro al Mercado de Valencia con carga de hortalizas, y á continuación, sin tiempo para respirar ni desudarse, verse enganchado al arado, tomó el partido de morir, antes que permitirse el menor intento de rebelión contra su pobre amo.